POLEO DRÁCULA O TÉ TAMPAX.

POLEO-DRACULA-1POLEO DRÁCULA O TÉ TAMPAX.

Hoy tocaba ir al Ambulatorio de Godella. La cita era para las 10,06h. Había leído, tiempo atrás, un artículo en prensa titulado: Centenares (o miles) de valencianos dan plantón a su médico. Dicho de otra manera: piden cita y no acuden. No soy dado a tales excesos y puestos a bordar la conducta de ciudadano-usuario-paciente ejemplar, me presento a las 9.55h. ¡No es broma! Al poco, que no se me antojó tan poco, siempre la espera se hace larga, aparece la doctora, lista en mano. Nombra a tres esperantes. Ninguno de ellos era yo. Me digo para mis adentros: Con el tiempo que dedica a cada paciente, si parece que les haga un chequeo completo, puede llevar algo de retraso. No digo nada para mis afueras; espero.

Cuarenta y cinco minutos más tarde, es decir a las 10,45h, sale el último de los tres y de nuevo, lista en mano, la doctora nombra otro individuo. Tampoco soy yo. Le pregunto tímidamente: Disculpe, a M.S. ¿no lo tiene en la lista? La consulta y muy risueña, me responde: Sí, le he llamado y no estaba. Pero si estoy aquí desde hace una hora, me defiendo. No sé si me ha oído o no, el caso es que se mete en la consulta con su nuevo cliente.

Aprovecho para ir al aseo; hasta ahora no me había atrevido. Salgo del aseo. Como la monja María deambulo, pasillo arriba, pasillo abajo. En el ínterin me saluda una empleada; bata blanca sobre ropa de civil. Le respondo al saludo, sin saber muy bien quién es, aunque al rato comienzo a atar cabos.

Me atienden y salgo de la consulta. Quien esperara leer algún detalle sabroso de la misma, siento decepcionarle. Mas, ¿qué hace un buen español, ambientado en Valencia, cuando habiendo salido con un café con leche de casa le tienen una hora de plantón para luego despacharlo en pocos minutos? Nótese que aquí la medida del tiempo tiene otra consideración. Pues ir a almorzar al bar más cercano. El de enfrente; aquí no hay mucho que rascar.

Medio bocadillito de… ¿Y para beber? Un té negro. La camarera, muy profesional, lógicamente no dice nada, pero se le aprecia una chispa en la mirada. Me ofrece una mesa. No se moleste, me instalo en la barra. Voy al rincón de la prensa; lo he bautizado así porque hay dos periódicos; uno en manos de un parroquiano, el otro yace sobre el mostrador. Lo tomo y comienzo a leer la columna de Juanjo Millás. Siempre es interesante lo que cuenta. Me sirven el té. Bueno me sirven una taza sobre un platillo con agua caliente, una cucharilla, un azucarillo y un extraño artilugio. En un sobre. Lo desprecinto y aparece esto.

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—Señora, ¿esto se introduce todo, tal cual en la taza?

—Si señor, cuando lo tenga un rato, presione y lo estruja.

—Ah, muchas gracias.

Mi vecino de barra, es de los almorzadores tradicionales: cervecita, olivitas, bocadillito y deduzco que como colofón, café o carajillo. Me lanza tiernas miradas; al menos yo las interpreto así. Un servidor todavía no tiene conciencia del símil del artefacto. Cuando finalmente lo estrujo, lo saco y lo deposito sobre el platillo, el vecino mira el artilugio y de soslayo a mí; más de una vez; de vez en cuando.

Sólo en ese momento acude a mi mente la evocación del Poleo de Drácula, un chiste de adolescencia que hoy no sería posible relatar. Poleo Drácula o Té Tampax; los tiempos han cambiado.

El bocadillo estaba muy bueno.

El Morocho del Abasto.

2 pensamientos en “POLEO DRÁCULA O TÉ TAMPAX.

  1. ¿Ya no hace falta estrujar en la cucharilla el sobre de la infusión? Los tiempos están cambiando.

    Una vez llegue tarde cinco minutos a mi cita con el médico y éste se había ido. Ellos parece ser que no pueden esperar. Nosotros, lo que haga falta.

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