LOS AÑOS CONTADOR (II / II)

             2. Alberto Contador

 CONTADOR-1-WEB           Nada es eterno, ni hay mal que cien años dure, dice el proverbio. Así en 2007, un jovencito de 24 años, de nombre Alberto, Velasco, por parte de madre y Contador por vía paterna, que ya había comenzado a hacer algo de ruido se destapó en aquel Tour. Se subía el Col de Peyrosourde. Michael Rasmussen marchaba de amarillo. Contador le arrancó hasta en cuatro ocasiones con ataques duros, de esos que hacen daño, pero el danés, con esfuerzo, consiguió llegar hasta él. Terminada la etapa, el equipo del danés lo retiró de la competición. No se dieron explicaciones. Alberto Contador se vistió la prenda dorada y la defendió hasta Paris, tras una agónica contrarreloj en pugna con Cadel Evans que le disputaba la victoria. Se saldó a favor de Contador con la diferencia más pequeña jamás vista en un Tour de Francia; en el podio de Paris, 23 segundos separaron al primero del segundo. Contador había ganado su primer Tour. Era también su primera vuelta grande. Había vuelto la ilusión.

            El año anterior, 2006,  Floyd Landis, corredor norteamericano ganó el Tour. Oscar Pereiro, corredor gallego quedó segundo. El ganador dio positivo en un análisis y tras una larga batalla legal, el tribunal de arbitraje de los asuntos de dopaje de OSCAR-PEREIRO-TOUR-DE-FRANCE-2006Estados Unidos de América lo declaró culpable. La organización del Tour desposeyó a Landis del título de ese año y en una ceremonia, algo deslucida, en Madrid se le concedió el triunfo a Oscar Pereiro. Éste aceptó, sin gran entusiasmo, declarando que las carreras se ganan en la carretera; no en los despachos.

            Es costumbre considerar al vencedor de un Tour, como gran favorito para el siguiente y así consideraban todos a Contador. Además iba a estrenarse con un nuevo equipo, el Astana por el que acababa de fichar. Pero este equipo quedó inhabilitado para ese Tour por un positivo de Alexandre Vinoukourov. Así que se le impidió participar en ese Tour por un mal cometido cuando él aún no formaba parte de esa CARLOS-SASTRE-CHAMPAGNE-WEBescuadra. Esta fue la primera gran zancadilla de las que ha sufrido a lo largo de su carrera deportiva. Ese año, con grandes ausencias en el Tour, ganó Carlos Sastre, otro de los nuestros, un corredor tenaz con motor diesel, como se decía entonces. Fue el sexto español en ganar un Tour de Francia.

            Privado de correr el Tour, programa su temporada para la Vuelta a España como plato fuerte. Pero vísperas de comenzar el Giro de Italia, estando de vacaciones con su novia, le llaman urgiéndole a que fuera de la partida de esa edición. El equipo había contraído el compromiso de presentarlo. Acude, falto de preparación y para sonrojo de los italianos, gana la Corsa Rosa. En Septiembre acude a la Ronda española, según estaba programado y la gana también. Ya tiene las tres grandes en su haber. El público español despierta de su letargo. La leyenda se está forjando. Ven en él a un ciclista con el temperamento a lo Perico, al que se echaba mucho de menos y casi con las condiciones de Induráin. Tan sólo en la contrarreloj era inferior a este.

            En 2009 vuelve al Tour, ya le dejan correr. Fue el año en el que el tramposo Armstrong decide volver al ciclismo activo tras casi tres años retirado. La idea le vino, dijo en un alarde de desprecio, viendo ganar a Sastre la edición 2008, él estaba más que sobrado para adjudicarse un octavo Tour; ya había ganado 7 de forma fraudulenta. Esos 7 han quedado para la historia como desiertos. Como el director del momento del equipo Astana era Johan Bruynel, ex ciclista del equipo Once y ex director de Armstrong, título honorífico más que real pues quien mandaba era el americano, no tuvo dificultad en enrolarse en el mismo equipo que Contador. Sobre el papel, Contador partía como líder del equipo, pero Armstrong no lo respetó. Después de algunas deslealtades de éste, subiendo el col de Verbier, Contador se sintió legitimado para lanzar un ataque demoledor a un grupito en el que se encontraban él, Andy Schleck y el propio Armstrong. Nadie pudo seguirle, tan sólo el luxemburgués lo intentó tímidamente. Contador se vistió de amarillo y ya no lo soltó. En el podio final de Paris le acompañaron Schleck y Armstrong. El americano parecía como si asistiera a un funeral.

            Llegó el Tour de 2010 en el que el americano decidió continuar un año más creando una nueva formación: el Radioshack, llevándose a la mayoría de corredores del antiguo Astana. Por su parte, Alberto Contador se quedó con un renovado Astana. Con ellos fue al Tour. Terminó ganándolo, con una ventaja muy apretada con Andy Schleck. Fue el año del fairplay, en el que la afición francesa no le perdonó que éste sacara ventaja cuando el luxemburgués tuvo una avería mecánica sin importancia. En un acto de cara a la galería, se vio impelido a cederla la victoria a Andy Schleck en el temible col de Tourmalet.

            Ya no ganó ningún Tour más aunque tuviera una memorable actuación en el de 2011, cuando ya lejos de opciones para la general, perpetró un ataque demoledor en el Alpe d’Huez, desde lejos, a pie de puerto. La intervención de Samuel Sánchez llevando a rueda a Pierre Roland, quien fresco les lanzó un ataque a poco de meta, impidió la victoria de los dos españoles.

            Ese año, sin embargo había ganado el Giro y aún lo volvió a ganar en 2015, año en el que quiso hacer doblete: Giro y Tour, pero no le salio.

            En cuanto a Vueltas, también ganó la de 2012con una actuación de genio en la Etapa de Fuente Dé y la de 2014.

            Hasta aquí un resumen de las victorias más importantes en su carrera. Nos hemos centrado en la llamadas Tres Grandes, esto es: Tour, Vuelta y Giro. En total han sido 9 Grandes Vueltas. Ha ganado muchas otras competiciones entre las que destacamos: Vuelta Castilla y León, Vuelta al País Vasco (4), Vuelta al Algarve, Paris-Niza, Campeonato de España de Contrarreloj y otras.

            Las victorias en  las Grandes, han quedado espaciadas en el tiempo; no ha habido la concentración con que nos deleitó Induráin, por lo que no podemos hablar de Era, como en el caso del campeón navarro, pero sí de Años, los Años Contador. Toda esta trayectoria, que expuestas así es brillante, puede sonar a fácil o rodada, mas ha habido no pocas incidencias que han sembrado de dificultades tan brillante carrera deportiva. Incluso elementos modificadores que han venido a alterar oficialmente estas victorias con tanto mérito conseguidas.

            3. Los Años Contador.

 CONTADOR-3TOURS-WEB           Los Años Contador tienen mayor contenido que las victorias, siendo éstas jalones importantes de una gran trayectoria profesional. Han sido, por añadidura, una manera de entender el ciclismo, una lucha constante contra la adversidad y no menos importante: correr siempre para el espectáculo. Esta última aseveración puede parecer fútil, pero al fin y al cabo, aparte de los resultados, el ciclismo se nutre de los sponsors y estos llegan cuando hay espectáculo. Una Vuelta Grande televisada redunda en la marca del país anfitrión y es un escaparate mundial para todas las marcas que en ella se exhiben.

            Alberto Contador, un joven nacido en Pinto (Madrid) debutó en el ciclismo profesional en 2002. En 2004, mientras participaba en la Vuelta a Asturias, sufrió convulsiones en una etapa. Se cayó al suelo. Se le diagnosticó uncavernoma cerebral congénito. Fue operado y a pesar de la gravedad de su enfermedad, pudo superarla, regresando a la competición en 2005. A partir de ahí, ya antes, durante la convalecencia comienza una lucha contra la adversidad. En su entorno se comentaba que le sirvió de ejemplo Lance Armstrong quien habiendo superado un cáncer comenzó a ganar Tours. Este recorrido lo dejó escrito en un libro, Mi Vuelta a la Vida, que fue, dicen, el ce cabecera, por algún tiempo, del joven ciclista madrileño.

CONTADORGIROS-WEB            La segunda adversidad grande, como ya se ha relatado antes, le sobrevino cuando en 2008 fichó por el Astana, equipo sospechoso de dopaje en la edición anterior.No le dejaron correr. Ahí, sin embargo, tuvo dos grandes premios de consolación: Giro y Vuelta en el mismo año.

            La tercera fue cuando en un análisis se le detectó un pico-gramo de clembuterol y le organizaron un proceso truculento que se saldó con una sanción arbitraria en la que le condenaron a dos años de inhabilitación con carácter retroactivo, con lo que por la vía administrativa le quitaron lo que había ganado en la carretera, siendo lo más destacado: el Tour de 2010 y el Giro de 2011.

 CONTADOR-3VUELTAS-WEB           En el capítulo anterior expusimos las principales victorias de Contador; en los tres párrafos que preceden a éste, los principales reveses en su trayectoria. Queremos, sin embargo concluir este ensayo en positivo, destacando lo que podríamos definir El Espíritu Contador. En no pocas ocasiones le hemos adjudicado el título de El Mago, por hacer posible lo que nadie veía. No siempre remataba con triunfo esas temeridades, pero se levantaba una y otra vez. Nunca daba nada por perdido. Cuando ya las fuerzas no eran tantas como en su etapa dorada, sus ataques ya no tan demoledores como antaño, inventaba, rumiaba ideas, que no siempre se aplicaban siguiendo el axioma de lo que en ciclismo se llama “De Libro”, sino, muy a menudo, con benditas intuiciones. Se decía que corría según sensaciones, incluso en los últimos años en que concretaba menos, algunos creyéndole acabado, decían que “a lo loco”. Sin descartar un cierto toque de locura, necesario para emprender aventuras que la razón conformista no contempla, cuando emprendía una “temeridad” era porque la veía probable; creía en lo que estaba Haciendo y tenía confianza. En esta Vuelta a España de 2017, deliciosa, recién terminada, consiguió cerrar el círculo. Los hasta once ataques, que algunos le han contado en diferentes etapas, concluyeron en el Alto del Angliru. Ahí , con ese broche de impresión terminó también su carrera profesional. Al día siguiente, domingo, fue cuestión de dejarse caer hasta Madrid para recibir el homenaje por toda una carrera profesional. Esta Vuelta que podríamos llamar de Contador, la ganó Chris Froome. Su mayor logro, opinión peregrina de este escribidor, fue lo que no conseguimos muchos de los aficionados: olvidarse de los que le habían desposeído de esas victorias, pues el sabía que las había ganado; él las reivindicaba y la gente lo había visto. ¿Qué importaba lo que decidieran en los despachos? Él las había ganado en la carretera y todos lo habíamos visto.

            El Grueso del Pelotón

LOS AÑOS CONTADOR

 CONTADOR-1-WEB  LOS AÑOS CONTADOR (I / II)

 1. Los Ciclistas Españoles y el Tour de Francia.
2. Alberto Contador.
3. Los Años Contador

 

 

     INDURAIN-PERICO-1992-WEB       1. Los Ciclistas Españoles y el Tour de Francia.

 

  FEDERICO-MARTIN-BAHAMONTES-web          Hay un anciano venerable, todos los que llegan a cierta edad lo son, que vive en Toledo y su provincia desde que nació. En su juventud le daba por pasear en bicicleta. A veces, se alargaba hasta Francia y allí, en París, en el Parque de los Príncipes ganó el Tour de Francia. Fue el primer español en conseguirlo. Corría el año de 1959. Se llama Federico Martín Bahamontes y recibió el sobrenombre de El Águila de Toledo. Pudo haber ganado más, pero no supo administrar en el llano la ventaja que conseguía en la montaña. Ganó el Gran Premio de La Montaña del Tour en 6 ocasiones en tiempos en que el que conquistaba ese premio era el mejor escalador.

   LUIS-OCAÑA-MERKX.-WEB         Esta hazaña, con el devenir de los años, se convirtió en una referencia para el orgullo patrio. Así hubiera continuado, de no ser que 14 años después, esto es; en 1973 Luis Ocaña, ciclista conquense conquistara el Tour. Luis Ocaña era una roca, todo fuerza y todo tesón, en tiempos en que se marchaba en bicicleta a golpe de riñón y cabeceando. También podría haber ganado más. De hecho, dos años antes, en el Tour de 1971 era líder con muchos minutos de ventaja sobre el todopoderoso Eddy Merckx. El Caníbal se confesó vencido por Ocaña. Pero para éste, aquél era una obsesión y un ejercicio de soberbia le hizo lanzarse en un descenso peligroso con lluvia en busca del belga escapado. Sufrió un brutal accidente que le hizo abandonar la carrera.

  PERICO-NAVACERRADA-ABRIL-1994-web          Si entre la primera y segunda victoria absoluta en el Tour tuvieron que pasar 14 años, la tercera no vino sino en 1988, 15 años después de la de Ocaña. Perico Delgado, el segoviano más popular, acaso después de Cándido, tuvo ese honor. Su nombre sonaba para la proeza, pues ya en años anteriores había apuntado maneras. Aquí ya estamos hablando de un corredor carismático que supo encandilar a los aficionados, pues era atacador y daba espectáculo, pero también calculador y sabía analizar la carrera. Con él, el ciclismo empezó a cambiar en España y preparó el camino para el gran Induraín con el que compartió equipo. También pudo haber ganado más Tours, pero la fatalidad fue a menudo su compañera no deseada, como cuando falleció su madre estando en carrera o en el año 89, siendo el mayor favorito, como ganador del año anterior, tuvo el despiste de presentarse con casi 3 minutos de retraso a la salida del prólogo.

         MIGUEL-INDURAIN-WEB   La década de los 90 nos descubrió a un mocetón navarro reservado, callado, pero con un poderoso golpe de pedal. Ya se había destapado en Tour y Vuelta, pero la afición y los directores aún estaban, estábamos, por Perico. Mas es bien sabido que ni se pueden poner puertas al campo ni diques suficientes a la fuerza del mar. Así en la edición de 1991,bajando el Col du Tourmalet, en cuyo ascenso Claudio Ciapucci, el Diablo, asfixió a todos los favoritos salvo a Induraín, éste atacó en el descenso para sorpresa de todos. Se alió con “el Diablo”, que ganó la etapa y él consiguió vestirse de amarillo. De este modo empezó la Era Induraín. Aún ganó el Tour en cuatro ocasiones más,  igualando en número de coronas a los grandes de todos los tiempos, por este orden: Anquetil, Merckx e Hinault, pero con la particularidad de que los ganó todos seguidos. Nadie lo había conseguido; nadie lo ha conseguido después.

       El reinado Induraín duró lo que tardó en conseguir el quinto Tour, es decir; 5 años. No fue un reinado muy largo, pero sí muy intenso. Aún le dio ocasión para ganar 2 Giros de Italia, en el 92 y en el 93. Con Induraín comenzó una fiebre loca; el gran público empezó a interesarse por el fenómeno. Sin duda crearía verdaderos aficionados al ciclismo, pero la gran mayoría de los cientos de miles de nuevos adeptos, lo fueron por el oropel, porque había un caballo ganador español y como nunca defraudaba, se podía apostar por él. Corredor de excelentes cualidades, con un talento especial para la contrarreloj, muy superior a todos sus coetáneos, a los que sacaba verdaderas minutadas; más de tres minutos sobre el segundo en la clasificación era una cosa nunca vista con anterioridad, quizás en los tiempos de Anquetil, apodado M. Chrono. Esta ventaja descomunal, hablamos de tiempos en que las contrarrelojes eran de 50 y más kilómetros, le daba la ocasión de administrarla racionalmente durante el resto de etapas. En la montaña, sabía subir como nadie, más nunca demostraba sufrimiento; su cara era una máscara que nada dejaba traslucir. Esto era un enigma para sus rivales, por consiguiente una gran ventaja para él. Mas el aficionado español, de sangre caliente, admiraba sus cualidades, pero le hubiera gustado ver en él mayor agresividad, que pareciera humano y que se le viera alguna vez sufrir un poco. Fue muy respetado en el pelotón internacional, entre otras cosas por una generosidad que el aficionado hambriento de triunfos tampoco sabía apreciar: cuando no era absolutamente necesario dejaba ganar al contrincante. Por ello la mayoría de sus rivales, eran amigos y le admiraban. El aficionado medio quedaba un poco defraudado.

      Cuando se retiró Induráin, sobrevino lo que podríamos llamar La Gran Depresión. El falso aficionado, el que se adhirió durante esta era, quiso ver en cualquier ciclista español que destacaba al sucesor de Induráin. Pero esta expectativa, imposible de cumplir, pues los grandes mitos son seres irrepetibles, defraudó. El público advenedizo proyectó su frustración sobre los corredores del momento, muy buenos algunos y con gran palmarés, mas no se les perdonó que no fueran Induráin. Estamos pensando en Abraham Olano, por ejemplo.

     Este público de nueva ola, se fue desentendiendo y ya ni el Tour ni la Vuelta fueron alternativas atractivas a la siesta estival. La ausencia de Induraín coincidió con el descubrimiento de casos de dopaje sofisticados. Llegó un momento en que todo ciudadano montado sobre una bicicleta en un paraje inhóspito ya no causaba admiración, antes bien; rechazo. Muchos aficionados moderados, también se desencantaron. Se comenzó a sancionar a ciclistas, directores y médicos de equipo. Fueron tiempos difíciles para el ciclismo. El ambiente enrarecido, unido a la crisis económica provocó que cayeran del calendario ciclista no pocas carreras, como es el caso de la Vuelta a la Comunidad Valenciana. Las grandes carreras ciclistas, especialmente el Tour comenzaban con notables ausencias entre los ilustres del pelotón.

          Continuará con el Apartado 2. Alberto Contador

          El Grueso del Pelotón

 

Alberto Contador. Adiós al Mago.

               Alberto Contador. Adiós al Mago.

 

     CONTADOR-MEDITA-WEB       Alberto Contador, el ciclista que ha conseguido salpimentar las carreras de los últimos años ha dado sus últimas pedaladas como profesional. Ocurrió aquí en la Vuelta, en la nuestra. La del espectáculo; con diferencia sobre el Tour. En la que el Mago, una vez más, en algún momento consiguió desestabilizar la maquinaria Sky, esa guardia pretoriana que escolta hasta el final a su centurión, el ganador final de esta edición 2017, el caballero Chris Froome.

       Nada que reprocharle a este último, ni es gratuito el tratamiento de caballero. Es amable, educado, grandísimo corredor, amante de su profesión y entusiasta de la Vuelta. Ha ganado en cuatro ocasiones el Tour, pero le tenía ganas a la Vuelta. Le gusta la Vuelta. El Tour, en los tiempos actuales da prestigio y dividendos; se corre para la gloria, para la cuenta de resultados, para corresponder a los patrocinadores, pero la Vuelta es gloria y espectáculo; espectáculo para el público.

      También Alberto Contador quería ganar. Y como no, otros primeros espadas, algunos con ánimo de revancha del Tour, como Bardet y Fabio Aru. Otro, como Vincenzo Nibali, con ánimo de revancha del Giro. Los mejores del pelotón ciclista se han dado cita en esta edición. Con algunas ausencias, cierto: Valverde por lesión, Quintana y Dumoulin suponemos que por calendario.

   CONTADOR-FROOME-SKY-WEB   No pretendía esta crónica serlo de la presente edición de la Vuelta a España. Pero es inevitable dar unas pinceladas, un esbozo. La tan manida expresión “épica del ciclismo” ha alcanzado toda su justificación, todo su sentido, toda su legitimidad en esta Vuelta, especialmente en la vigésima etapa, penúltima de la Ronda Española. Se subía el alto de l’Angliru, puerto mítico a pesar de su juventud, tan sólo se asciende desde 1999. Etapa corta, de unos 120 kilómetros. Pero antes de la traca final había otros puertos asturianos; había trampas: un descenso peligroso y la lluvia, compañera de todo el viaje. Añadan a esto, velocidad endiablada.

      Se salía de Corvera de Asturias a 10m. sobre el nivel del mar y se terminaba en el Alto de l’Angliru a 1560m. Bajando el antepenúltimo puerto, el de la Cobertoria al que habían llegado empapados y con frío, Contador observó que el líder, Chris Froome abusaba del freno. Tomó nota y guardó el dato. Se coronaba después el siguiente puerto, penúltimo de la jornada, el Cordal. Y en ese momento de coronación, este visionario de las carreras decidió emplear el dato de campo tomado. Quiso ordenar a su lugarteniente, un muchacho pequeñito, como la mayoría de los colombianos, Jarlison Pantano… Pero éste ya había comprendido; cerró los ojos y se lanzó en el descenso. Contador tuvo que esquivar  la guardia del líder, que parecía querer entorpecerle, pero los sorteó y se fue tras de su compañero. Otro intrépido, amante del riesgo, el italiano Vincenzo Nibali también arriesgó en compañía de su segundo de a bordo, pero para su desgracia tuvo un susto en una curva y se arrugó.

     Contador llegó a pie de l’Angliru, tras su compañero, con 30 segundos de ventaja. Pero faltaba mucho para la meta: 12,6 kilómetros con rampas imposibles. Por delante marchaban, diseminados, algunos supervivientes de una fuga. Pero ya no había vuelta atrás; la carrera los había llevado hasta esa situación y a ella y a la generosa afición les debía un homenaje. Podía morir en el intento y fracasar, pero sólo el que lo prueba puede conseguirlo. Hasta ahora, había atacado con la ilusión de un juvenil en todas las etapas en que la inspiración así se lo dictaba. En los dos últimos años, con estas gestas temerarias, había desestabilizado carreras, provocado beneficios para otros, pero la suerte se le había mostrado esquiva. No conseguía rematar en beneficio propio. Se quedaba con el premio de haber dado espectáculo. Por eso el público le quería tanto. Rotulaba pancartas, escribía en el suelo su apellido y delante como nombre : Gracias.

 CONTADOR-JARLISON-WEB    Los cinco primeros kilómetros del puerto, ironías del lenguaje, dicen que son suaves, apenas un 9,1% de media. Es ese tramo, todavía, razonablemente asequible para que un grupo perseguidor acorte distancias; esta eventualidad no se produjo, antes al contrario, aunque muy tímidamente fueron ampliando la ventaja. Por el camino se encontraron con Enric Mas, muchacho que se había formado en la Fundación Contador. Aunque militara en otro equipo, le ofreció su rueda en unos relevos generosos; también otro joven, Marc Soler, se sumó a la fiesta. Parecía como si hasta los corredores quisieran ver ganar a Contador. ¡Forjador de ilusiones! ¡Despertador de vocaciones!

    CONTADOR-EN-GRUPETA-WEB Su compañero Jarlison ya lo había entregado todo. Vacío, se quedó clavado en una curva. La grandeza del ciclismo radica en la capacidad de sufrimiento de los corredores. Es, sin embargo, despiadado con el que cae, así que sin poder dedicarle ni una mirada, sin perder la concentración; después llegaría el momento de los agradecimientos, tuvo que dejar a su compañero deshecho y ahondar en su propio esfuerzo. Encontró al resto de los supervivientes de una escapada condenada al fracaso, porque él así lo había decidido. A todos los fue remachando.

     Después venía un falso llano, tras el cual llegaba el tormento. Faltaban 6 kilómetros. La ventaja pasaba del minuto. La opción de ganar la etapa se vislumbraba como posible y aún más ambiciosos, aficionados de media España de Europa y de América soñaban con alcanzar el podio; el tercer cajón parecía asequible y por qué no, el segundo. Vincenzo Nibali parecía que a duras penas podía seguir el ritmo de los favoritos.

     El Alto del Angliru no es un puerto unitario. Reducirlo en su conjunto a la pendiente media no es hacerle justicia. Como si de un recorrido de San Fermín se tratara, tiene sus calles con sus nombres propios. Aquí el talante asturiano ha acordado a las curvas que siguen denominaciones tales como: Les Cabanes, Llagos, Picones y Cobayos; aderezadas con pendientes de un 22%, 14,5%, 20% y 21,5% respectivamente. Y aquí comenzó de verdad la épica de esa batalla, la del ciclista solitario que ha dejado atrás a todos los que ha encontrado en el camino. Cuando queda a solas con sus miedos y soñando con la gloria. Cuando tiene que resolver la difícil ecuación de dosificar el esfuerzo; sin atender al potenciómetro, consumo de vatios y demás parámetros medibles en el ciclismo moderno. Eso está bien para los demás. Él no; el cabalga inspirado, según le dictan sus sensaciones. De momento las curvas y las pendientes le impiden sentir el aliento frio de sus perseguidores. Los que ven peligrar sus opciones de podio intentan reaccionar, pero se vigilan, no se fían; temen moverse y que el otro se aproveche de su movimiento. Esa indecisión es buena para el fugado. ¡Ánimo Alberto! —no puede contener la emoción, el comentarista de la televisión, Carlos de Andrés. A su lado Perico, quien nos hizo soñar con aquél Tour del 88, preludio de los cinco consecutivos con los que nos obsequió el gran Induráin, emocionado se comía la uñas. Pero a nuestro héroe solitario, no le llegaba ese eco televisivo y distante. Este era acallado por el griterío del público que flanqueaba el ascenso glorioso.

      Era ésta la recompensa, a veces madrugar tiene premio, de todos los que desde primeras horas de la mañana aguardaban el paso de los caballeros andantes que escalan la cima en busca de una quimera. Protocolos de podio, este año contenidos en que se negaba a los ganadores el beso de las guapas. Ritos que se pierden, a veces, según una idea mezquina de modernidad.

      Pero esta vez, madrugar había traído la recompensa mayor: ver emerger, tras el exiguo paso que conseguía abrir la motocicleta, al esperado, al que se despedía; verlo bailar, por última vez, sobre su bicicleta, no tanto como hubiera deseado, declararía después; quería subir de pie, al más puro estilo suyo, el estilo acuñado Contador, pero la rueda trasera por la lluvia y la fuerte pendiente patinaba. El delirio era grande; a menudo el espectador diseminado a pie de ruta no tiene una noción clara de cómo viene la carrera. Por ello tuvieron ese privilegio: asistir en directo al paso del que querían ver; se lo merecía. Pero aún quedaba mucho por decidir.

      Y llegó tras el tormento, el infierno. Cuando la orografía traza a capricho una recta para mayor dolor del ciclista, esa recta eterna que los astures bautizaran como la Cueña les Cabres, donde las rampas alcanzan el 23,5″ con algún pico del 26%. La imagen del helicóptero lo dejó ver ingresando en esa zona. ¡Viene con fatiga! —vaticinó el catedrático Perico. En efecto, la pendiente extrema le recibía mermado de fuerzas de tanto que había derrochado hasta entonces. El cronómetro sobre impresionado de la televisión acusaba la caída de los segundos de ventaja; todavía pocos, pero el goteo era constante. Cuando terminó de penar en la recta inacabable, ya Chris Froome escapado con su último escudero de la disciplina del grupo, había dejado la ventaja en poco más de 30 segundos. Faltaban dos kilómetros. En cualquier otro puerto, la ventaja hubiera sido suficiente, pero aquello era el Angliru.

     Lo peor había pasado, pero quedaba lo menos malo, un venenoso descanso tras la Cueña, el Aviru con un 21% y los Picones con un 20%, fantasías de los asturianos en poner nombre a cada tramo. También Ilnur Zacarin, el más escuálido de los rusos jamás visto, reaccionaba. También quería ingresar en el podio. Al principio de la etapa estaba fuera de él, pero ahora se acercaba con pedaladas agónicas. De Nibali, segundo cuando comenzó la etapa, nada se sabía.

     Los perseguidores, cual lobos hambrientos, seguían pegando dentelladas. El escudero de Froome, un tal Wout Poels, le abría camino; no necesitaba motocicleta. A poca distancia, se acercaba el ruso. Coronada la última rampa dura, Contador ya sentía el aliento famélico de los que le iban a la zaga, pero sucedió que a Foome le costaba seguir el ritmo asfixiante de su coéquipier. Pudo haberle dado licencia para que persiguiera al escapado y le disputara la etapa, pero en el Sky todo está atado y bien atado; arropar al líder hasta el final.

     Pero aun así, ya no había ocasión, Contador lo había logrado; les aventajaba con la misma distancia que a él le faltaba hasta la línea de meta. Pero aún tenía que llegar. Hasta que no se cruza la raya de la gloria, nada está ganado ni nada está perdido. Desde la Cueña les Cabres ya no había subido con la piernas; éstas ya fallaban, pero no el corazón ni la cabeza. Y es la cabeza la que en última instancia ordena.

     Estaba dando sus últimas pedaladas y quería hacerlo a lo grande. Y podía hacerlo! En la etapa reina, en la que todos sueñan con ganar, en la que ya lo había hecho una vez, luego conocía las claves. Pero ahora era diferente; entonces corría por competir y ahora para que le recordaran. Quería corresponder a toda la devoción demostrada por tantos entusiastas de su estilo, desde Nîmes, donde saliera la Ronda un 19 de Agosto, país vecino donde muchos radicales no le perdonan que se codee con sus campeones del pasado: Anquetil e Hinault y después a todos los aficionados diseminados por toda la geografía patria. Quería hacer olvidar y olvidarse él mismo del mal día de Andorra, donde perdió no sólo casi 3 minutos, aunque pudieron haber sido diez, declaró más tarde, sino de un verdadero cara a cara con Froome. Esto no pudo ser, pero le hizo sufrir a éste para ganar su primera Vuelta.

 CONTADOR-DISPARO-ANGLIRU-2017-WEB    Eso ahora ya no tenía importancia; era la hora de la despedida y quería hacerlo con una obra maestra. Una hazaña a la altura de su manera de de entender la competición. Por la gente, repetiría más tarde una y otra vez. Por la gente. Por eso, cuando vio que el objetivo estaba logrado, apenas 150 metros le quedaban en ligero descenso, se abrochó el maillot, hizo unos aspavientos con su mano diestra como cuando un director de orquesta invita a un allegro, después llevó la misma mano al corazón y disparó su última bala al tiempo que cruzaba la meta. Detrás, a través de los empañados cristales del coche del director de la vuelta, pudo verse como todos aplaudían.

Esta manera de celebrar las victorias con un disparo al aire, le valieron desde muy temprano el sobrenombre de El Pistolero. Para este escribidor es sencillamente El Mago.

El Morocho del Abasto

Marine Le Pen gagneuse; Macron Président; la France à bout de souffle.

Marine Le Pen gagneuse; Macron Président; la France à bout de souffle.

 

MARINE-LE-PEN-ESTILOGRAFICA-peqD’habitude on dit que les chiffres n’ont pas d’âme, mais les suivantesMACRON-ESTILOGRAFICA-peq représentent pas mal d’êtres humains. Si dans le premier tour, Macron a obtenu 8.657.326 votes, soit un 24,01%; Mme. Le Pen 7.679.493, un 21,03%. Très serré. Mais ce qui offre une richesse énorme à l’analyse, c’est le deuxième tour. Les chiffres sont là, accessibles à tout le monde. Voyons.

Il y avait dans l’air une certaine croyance, évocation du passé qui faisait croire que, dans le deuxième tour, les français retrouveraient, par exercice de responsabilité, toute la cohérence avec la tradition. On nous a vendu, par conséquent, l’idée que Macron représentait ou incarnait les valeurs qui ont donné le grand prestige à la France en matière de libertés. Mme. Le Pen, par contre, toujours selon cette idée vendeuse, représentait un grand pas en arrière, soit la suppression de cet idéal de liberté.

MACRON-ESTILOGRAFICA   Il y eut une sainte alliance. Les leaders des formations politiques déclaraient la guerre à Le Pen. “Tous contre le Front National”. “Tous contre Le Pen”. Ces apôtres de la démocratie n’ont pas analysé qu’aller contre Le Front National représentait aller contre presque 8 millions de Français, soit contre un 21% des électeurs qui peuvent à peu près représenter  un 21% de leurs co-citoyens. Et cela a eu des conséquences! Selon l’avis de cet écrivassier méridional, le message a été erroné. Ils auraient pu dire, plus doucement, voter contre les idées que défend le Front National. Mais non; il fallait attaquer, blesser un énorme pourcentage des Français. Imaginez donc, la satisfaction; le sentiment de pouvoir de Mme. Le Pen. Elle a du s’exciter. S’il ya, comme l’on dit, d’érotisme dans le pouvoir; elle a du avoir des frissons voluptueux, voire des orgasmes indéfinissables. “Tous contre moi!”

MARINE-LE-PEN-ESTILOGRAFICAÉrotisme à part; elle a vaincu. Si Macron a reçu des votes jusqu’à plus de 20 millions; cette addition de 12 millions de votes ne sont pas à sa faveur; ce sont des votes prêtés contre Le Pen.

Par contre Mme. “Frexit”, jeu de mots à l’anglaise, a obtenu un incrément de 3 millions de votes jusqu’à plus de 10 millions et demi. Ces votes ne sont pas des prêts; c’est une vraie addition; ce sont des votes à sa faveur. Chers lecteurs; plus de dix millions et demi de français ont voté Mme Le Pen. Ils ont voulu voter; ce ne sont pas des votes contre Macron. Cela veut dire quelque chose!

Les chiffres sont là; accessibles à tout le monde. Mais aucun des talentueux  journalistes s’y est fait l’écho.

Le Pen a gagné; Macron sera Président et la France est à bout de souffle.

 

Manuel de Français

Sesudas Inquisiciones sobre la Lengua Portuguesa. Desvaríos de un estudiante español y debutante.

            Sesudas Inquisiciones sobre la Lengua Portuguesa.

            Desvaríos de un estudiante español y debutante.

 

       EL-REPARTO-web     Cuando España y Portugal se repartieron el mundo por conocer, allá por el 1494, en virtud del tratado de Tordesillas, se repartieron y de ello nadie habla, también el abecedario. Según los historiadores, de este reparto, salieron vencedores los portugueses.

            Así pues, como ganadores, se arrogaron también el derecho a elegir primero en el abecedario. Aquí no cabía la exclusividad, pero sí la preeminencia.

            Movieron ficha primo y eligieron la “m”; para nosotros quedaba la “n”. De resultas, los lusos se engolosinaban con: um, uma, algum, alguma, alguém, nenhum…; nosotros decimos, no sin orgullo:  un, una, algún, alguna, alguien, ninguno… Les gustó tanto la “m” que para reafirmarse, la añadieron a la afirmación por excelencia; así afirmaban con su sim, mientras que nosotros nos quedábamos con un parco sí. Quizás les llegó un remordimiento postrero y aunque lo mantuvieron en la grafía, no lo pronunciaban. Distintivo de una nasalidad a la francesa. ¿Guiño, pasando por encima de nosotros, al vecino transpirenaico? Por ello, Amália Rodrigues se escandalizaba y pedía a la capital de su país: Lisboa não sejas francesa, tu és portuguesa, tu es só para nós.

            Nadie domina el abecedario si no gobierna sobre las vocales. Aquí también quisieron ser primeros. Se hizo, no obstante, un acuerdo previo; se estableció una zona de no beligerancia, una muestra de amabilidad. La “a” sería de todos; todos usarían de ella con prodigalidad, pues con ella se construye madre y mãe, que es en definitiva donde empieza la vida. Tras este gesto de fair-play, siglos antes de que se acuñara el término, se reanudaron las hostilidades.

            Los lusos eligieron para sí la “e”, dejándonos la “i”. Después, un cierto arrepentimiento les hizo otorgar a la “e” propiedades de “i”. Comprendieron que la conjunción copulativa en español, “y” era mucho más elegante; así le dieron esta gracia a su austera “e”.

            Eligieron de nuevo, aquí no podemos equivocarnos pensaron y adoptaron la “o”, dejándonos la “u” ya que sus referentes, los franceses la pronunciaban tan cursi. De nuevo, otra vez tarde, comprendieron que una “u” pronunciada a tiempo, tampoco deslucía y le concedieron a la mentada “o” esta propiedad. Tan contentos quedaron del trueque que lo emplearon, por partida doble, para su adorado país; así Portugal se lee [Purtugal] *.

            Tras este trueque, les llegó otro nuevo arrepentimiento y quisieron reafirmarse en el sonido “o” que, como se sabe, es el más redondo de todos. De nuevo recurrieron a una treta “a la francesa”, pero invertida. Así como nuestros vecinos del norte para conseguir una “u” que diera verdadero miedo, le antecedieron una “o”, formando el dígrafo “ou”= [u]*, nuestros vecinos del este adoptaron el mismo dígrafo para el sonido [o]. Sou de Portugal [Só de Purtugal]*.

            Tras esta guerra de la vocales, una vez conseguidas, al igual que un pueblo, en este caso el español, que anduvo reclamando una vacuna contra la gripe aviar y, una vez conseguida, proclamó: ¡Ahora no la quiero!, así nuestros amigos, los portugueses decidieron comerse las vocales uniendo consonantes. ¿Al estilo germánico? ¿Quién sabe?, pero esto es objeto de otra historia.

            A la espera de una nueva entrega, nos despedimos con un manifiesto: Eu gosto muito de português!

 EL-REPARTO-web

            Manuel de Portugal

[ ] * Algunas transcripciones fonéticas, más que libres, son libérrimas. 

Vuelta 2016. Alberto Contador o las Contradicciones del Mago.

                    Vuelta 2016. Alberto Contador o las Contradicciones del Mago.

 

   CONTADOR-VUELTA         La Vuelta a España ha concluido, en Madrid, como de costumbre. Con un merecido ganador: un muchacho pequeñito, prudente, poco dado a sonreír, aún algo modesto, aunque cada vez menos, el colombiano Nairo Alexander Quintana. Delante de Froome, ahí es nada y delante también de un accidentado Alberto Contador. Éste hubiera sido un pódium de estrellas, de no habérsele colado al campeón pinteño, otro muchacho pequeñito de sempiterna sonrisa, el también colombiano Esteban Chaves. Dicho de otra manera, primero: Quintana; segundo: Froome; tercero Chaves, mientras que Contador se quedó fuera del cajón por tan solo 13 segundos.

            Ha sido una Vuelta muy disputada. Una Vuelta que comenzó con el pago de la deuda que el destino aún tenía en el debe de desgracias reservadas a Alberto Contador. Éste llegó con un equipo algo más devoto que en otras ocasiones, aunque también más flojo. En la primera etapa, contrarreloj por equipos, ya se dio cuenta de la debilidad de sus compañeros; el bloque se dejó cerca de un minuto. Con éste lastre debutó en la vuelta, pero aún había que entonar  los versos de Miguel Hernández: Un manotazo duro, un golpe helado… En la séptima etapa, víspera de la terrible terna: Camperona, Naranco y Lagos, Tosch Van der Sande un muchacho belga, lego en el manejo del freno, en plena preparación del sprint, ejecutó el verso siguiente: Un empujón brutal te ha derribado… Contador sintió que se le reventaba, lo que Hernández décadas antes escribiera para él: “Tanto dolor se agrupa en mi costado / que por doler me duele hasta el aliento…

            A partir de ahí, lo que se intuía se convirtió en sospecha compartida; la Vuelta parecía ya cosa de dos. Nairo Quintana y Chris Froome. Ambos escudados con un gran equipo; no en vano habían empatado en tiempo en la mentada contrarreloj inicial. Al final de esa etapa, la general la comandaba otro colombiano, Darwin Atapuma; Froome aventajaba en 6 segundos a Quintana y a Chaves, mientras que Contador mantenía algo más de un minuto de retraso con los favoritos. Tras las tres etapas de montaña consecutivas, Quintana ganó en los Lagos emulando a sus compatriotas de otros tiempos: Lucho Herrera y Fabio Parra, Quintana ya era líder con 58 segundos sobre  un combativo Froome. Pero no parecía renta suficiente habida cuenta de la contrarreloj individual de 37 Km preparada para la antepenúltima etapa en tierras de Calpe, en la que el británico se sabía muy superior. Chaves quedaba a dos minutos y un parcheado Contador, muy lejos ya, a casi tres minutos

         Hasta aquí la crónica deportiva, los datos y los tiempos. Llegó la etapa decimoquinta, entre Sabiñánigo y Sallent de Gállego. Lo que ahora sigue también es deporte, pero es mucho más que eso; espectáculo. Espectáculo al que le añadimos: estrategia, gesta y épica. La etapa era corta, poco más de 110 Km. El final era en Aramón Formigal a 1790 metros de altitud, entre antiguos glaciares y volcanes, cerca de la frontera francesa. No sabemos si estuvo largo tiempo rumiándolo, pero la etapa no había hecho más que empezar, apenas cinco quilómetros; vio la ocasión y en un falso llano, en ligero descenso, Contador atacó llevándose tras de sí a un pequeño grupo, entre los que se encontraba un compañero de equipo y un atento Quintana, escudado a su vez por otro de los suyos. Al resto de favoritos desde Valverde a Froome, pasando por Chaves y otros ilustres, los pilló con el paso cambiado.

            Froome se encontró con su equipo fraccionado, lo que comenzó a causarle inquietud; no estaba acostumbrado. Se le veía incómodo. No reaccionó en primera persona como se espera de los grandes campeones. Se limitó a aceptar la marcha que un reducido número de los suyos imprimía. Mientras tanto, los de adelante abrían hueco, lanzados, tirados por un generoso Contador. El Colombiano iba cómodo, sin gastar. Tan solo en los últimos quilómetros asumió responsabilidades.En el último, el decisivo, incluso le atacó llevándose consigo a Gianluca Brambilla que le disputó la etapa y la ganó. Contador perdió unos segundos y ganó algo más de dos minutos a un desconcertado Froome, que al final salvó, por la mínima,su segundo puesto, merced a algunas alianzas que encontró por el camino. Todo su equipo, todo, llegó fuera de control.

                  En esto, así tan suavemente expuesto, radicó el genio, la gesta… Arrancarle dos minutos a Froome, aun siendo sustancioso, no fue lo verdaderamente importante. Otras dos cuestiones sí que lo son.

                  Prima: Permitió que un atento Quintana consolidara su liderazgo, obteniendo la renta, a priori suficiente, para afrontar con garantías la contrarreloj final.

             Secunda: Consiguió con esta genialidad lo que hasta la fecha nadie había logrado. Desorganizar, desorientar y destrozar la formación del equipo más sólido del ciclismo de los últimos tiempos, el Sky.

                   El equipo británico es una maquinaria que tiene un elemento sobresaliente, cierto, el nacido en Kenia Chris Froome. Pero es una maquinaría que precisa estar bien engranada, pues aunque gana el leader, es el equipo el que corre. No se mueven por inspiración, como Contador, quien como casi siempre carente de equipo, analiza, observa, “siente” las sensaciones y, si resta un átomo de fuerza, ataca. La maquinaria Sky, se mueve por datos biomecánicos y no por corazonadas. Economiza y dosifica vatios, pero no el sufrimiento. Si es atacado no pierde la calma, ordena a la máquina un consumo adicional de vatios. El director de equipo desde el ordenador de a bordo de su vehículo, como un galeno en su despacho, lee analíticas, ritmos cardíacos y ajusta el tratamiento. Por ello, no comprende que un hombre solo, sin equipo, aun siendo uno de los grandes ilustres pueda desreglar tan sofisticado mecanismo. Este escribidor de bitácoras recuerda, que en tiempos del reinado del truculento Armstrong, los británicos vaticinaron que en pocos años, serían capaces de forjar, casi fabricar, un ganador de Tour de Francia. Y cumplieron; primero con un flemático Bradley Wiggins que ganó el primero para los británicos, año de algunas ausencias y después, tres con Froome. Total cuatro.

            CONTADOR-FROOME-QUINTANA-WEB   Volviendo a la vuelta, tras la etapa en la que el Mago destapó la caja de las esencias, la clasificación quedó con Nairo en lo más alto; segundo Froome a 3.37, tercero Chaves a 3.57 y cuarto Contador a 4.02. El primer puesto ya parecía sentenciado, pero el resto del podio estaba en juego. Había tres corredores en un pañuelo de veinticinco segundos, pero solo dos plazas en el cajón.

                 Y llegó la contrarreloj, etapa decimonovena, en la costa mediterránea que desde Madrid gustan llamar Levantina, entre Xabia y Calp, treinta y siete quilómetros. Y aquí Chris Froome también destapó su particular tarro de las esencias; hizo la contrarreloj de su vida, devorando a dentelladas rabiosas los segundos  primero, y los minutos después, que le separaban de Quintana, pero le faltó recorrido. Le arrancó dos minutos y dieciséis segundos, 1.57 a Contador  y 3.13 a Chaves. Quintana había salvado el liderato, Froome quedaba a 1.21, Contador a 3.43 y el otro colombiano, Chaves a 4.54.

                  Así hubiera quedado la clasificación, mas faltaba una etapa de montaña antes del paseo triunfal de Madrid. Se partía de Benidorm y se llegaba al Alto de Aitana. Nada estaba del todo decidido. Para todos mantener la posición suponía haber realizado una Vuelta extraordinaria. Pero flotaba en el aire un aroma de inconformismo; la mayoría pensaba que, para Contador, quedar tercero era una posición honrosa, pero que tal vez no le satisficiera. También Froome podría intentar el asalto al primer puesto. Este atacó, pero, siempre, el pequeño colombiano conseguía responder. Mas antes, mucho antes, el otro colombiano, Johan Esteban Chaves destapó, a su vez su particular tarro de las esencias. Demarró del grupo, al más puro estilo Contador, desde lejos, en busca de otro compañero de filas que le había precedido. Nadie fue a por él, ni siquiera Contador. ¿Acaso consideró poco elegante disputar el tercer puesto? ¿Razonó que habiendo venido a ganar, pelear por ser tercero era una bajeza? ¿Creyó que los Movistar, cuya caballerosidad  se les suponía, iban a corresponderle cazando a Chaves? Esto último fue lo que esgrimió, aunque quizás con la boca pequeña… ¿Para qué más revelaciones?

               Tres corredores tuvieron su momento genial: Contador dando el vuelco a la clasificación; Froome firmando la contrarreloj de su vida y Esteban Chaves sorprendiendo a todos, al más puro estilo del Mago. Tan solo Quintana, no tuvo que destapar nada. Se limitó a ser, ahí es nada, el más fuerte, el más regular.

                    Ganó Quintana, su segunda Grande; antes había logrado el Giro. A Froome, una vez más se le resistía la Vuelta; sólo ha ganado el Tour, aunque tres veces. Chaves, que aún no ha ganado ninguna, se reveló como un corredor de gran futuro. El Mago, que las ha ganado todas, recogió su chistera, sonrió, saludo y se marchó. ¿Quién sabe lo que esconde todavía?

                                              El Morocho del Abasto

UN TOUR SIN EL MAGO

 

                 UN TOUR SIN EL MAGO

 

    FROOME-A-LA-CARRERA.-web     El Tour de Francia 2016 acabó en Paris, en los Campos Elíseos, como de costumbre y con Chris Froome de amarillo, como previsible. Sus rivales, virtuales al comienzo del Tour e inexistentes en su conclusión, nunca le pusieron entre las cuerdas; no le presionaron, no le atacaron. Sería injusto no declarar que su equipo, el Sky, puso en las etapas de montaña un ritmo asfixiante, el que a él le interesaba, que impidió cualquier ataque serio por falta de fuerzas. Si alguno de los llamados a ponerle en aprietos, por se o por mediación de algún segundo espada, lanzaba un tímido ataque, el keniata blanco ni se molestaba en contraatacar; sus escuderos, en número de tres y hasta de cuatro, a ritmo, abortaban la escaramuza. Sus gregarios de negro, color del uniforme, color de la locomotora y del carbón, tiraban del tren amarillo.

                Para saltar de ese convoy que todo lo arrasa, había que ser un loco, apelativo que por incomprensión algunos llaman al audaz; un genio, sabiendo analizar las situación de carrera y atacar en el momento adecuado, un mago…

           Pero el Mago estaba herido de gravedad, en lo físico por una terrible caída el primer día y una reincidente en el segundo; en lo moral, porque su equipo gobernado por su arbitrario dueño, había abandonado al ángel caído. En la novena etapa, era 10 de julio, camino de Andorra, aproximadamente en el km. 80, se bajó de la bicicleta y se subió al coche de equipo. Esa mañana había amanecido con fiebre. Dolor y merma física. Suficiente para hacer abandonar a cualquiera, pero él, de haberse sentido respaldado, a buen seguro, habría continuado.

          FROOME-A-LA-CARRERA.-web  En la etapa anterior, Froome ya había conquistado el amarillo. Y lo hizo de forma espectacular, sorprendiendo, atacando en la pequeña calma que la tradición aconseja tras coronar un puerto, el último de la jornada en este caso. Ante un atónito Quintana, la esperanza de los colombianos, que se hallaba tomando un bidón que, indeciso, tras un titubeo, acabó por rechazar. Pero ya Froome más que transitar, rodaba puerto abajo. Y lo hacía adoptando la postura que acuñara Perico Delgado y que en su día le valió el apelativo de “El Loco de los Pirineos”. Perico aclaró que, en verdad, la había copiado de un ciclista ruso. Froome llegó con los suficientes segundos que, unidos a la bonificación por ganar la etapa, le valieron el amarillo. Ya no lo soltó. Esta gesta, que pudiera sonar a inspiración del momento, en verdad estaba planificada y ensayada. En el ciclismo británico actual, cuyo buque insignia es el equipo Sky, todo se planifica, todo se ensaya. Ya vaticinaron hace casi una década, que en pocos años serían capaces de fabricar un ganador de Tour de Francia. Lo consiguieron, primero con el flemático Bradley Wiggins y ahora y van tres, con el singular Froome. El británico, nacido en Kenia, no parece un hombre-engranaje como el resto de las piezas de la maquinaría Sky. Ganaba contrarrelojes sin adoptar las posturas ortodoxas de los especialistas. Ahora, un poco más depurado las sigue ganando. Poco a poco se va homogeneizando en hombre equipo. Se diría que ya tan solo le diferencia, aparte de sus cualidades excepcionales, su túnica dorada.

          Pero un hecho fortuito, lo que pudo ser una catástrofe mayor, hizo asomar al hombre que aún lleva dentro. Se subía el Mont-Ventoux. A falta de un kilómetro, sin protección de vallas, los aficionados no abrían un estrechísimo paso sino cuando la motocicleta que les precedía, por fuerza lo conseguía. Pero inesperadamente se detuvo, para no atropellar. Detrás venían Richie Porte, Chris Froome y Bauke Mollema. Se habían escapado del grupo de favoritos. Nairo Quintana iba detrás perdiendo preciosos segundos. También Valverde y el italiano Fabio Aru. Los de adelante, por el orden mencionado se estrellaron contra la moto parada. Las cámaras de la televisión francesa, no lo dieron en directo. Estaban mostrando la llegada de varios corredores de una fuga. De pronto enfocaron al líder corriendo sin bicicleta montaña arriba. Había entrado en pánico y no pensó sino en avanzar. Había dejado su bicicleta inservible apoyada contra una moto. Le sirvieron una bicicleta de un coche neutro que no le servía, parecía de juguete, de película cómica, hasta que finalmente llegó su coche de equipo y le proporcionaron una adecuada con la que llegó a la meta. Lo hizo con muchos segundos tras sus directos rivales. Los jueces, llamados a consulta decidieron igualar tiempos. Froome había salvado el amarillo.

         De los Pirineos, Froome salió con una ventaja nada desdeñable. Quedaban cuatro etapas en los Alpes, entre ellas una cronoescalada para intentar desbancarle.

          Tras la primera etapa alpina, todo seguía igual, pero tras la cronoescalada, Froome impuso su dominio y salió con un minuto más de margen sobre Nairo Quintana que veía peligrar incluso el podio, algo similar sobre Fabio Aru y sobre Valverde. Ya no se discutía su supremacía pero había que ser prudentes. No se podía cantar victoria; aún faltaban dos etapas en los Alpes y  se anunciaba tormenta. El azote para Froome, se rumoreaba.

             Y ocurrieron cosas. Froome se cayó. El equipo Astana iba tirando a tope. Son los únicos que han corrido con intención de desbancar a Froome, erosionando a su equipo. Los del Astana, con mentalidad a la antigua usanza, la de atacar en todo momento; ”acaso hallemos una fisura en el líder”. Pero no la encontraron Éste es un equipo dirigido por un incombustible Vinokourov, hombre que nunca se rendía y en cuyas filas corren dos italianos de bravura: Aru y Níbali. Pero el que venía como jefe de esta formación, el joven Aru, no consiguió rematar tras agotar a su equipo. Mientras, los nuestros, los todopoderosos Movistar, tampoco supieron o pudieron aprovechar el infortunio del líder. El que sí que tuvo su día inspirado, fue el francés Romain Bardet, casí no contaba para la general, pero tras un descenso de los que se denominan “a tumba abierta”, con lluvia, se promocionó al segundo puesto, pero con muchos minutos de retraso sobre Froome. Quintana recuperó sus opciones de podio. Quedó tercero.

             Aún quedaba la última etapa alpina. Con un descenso peligrosísimo, muy técnico, con lluvia tras el último puerto, realmente exigente. Sólo lo intentaron los cazadores de fortuna, los buscadores de etapa. Un muy combativo Jarlison Pantano, colombiano que llanea y que esprinta; Rafal Majka portador del mallots de lunares rojos, Ilnur Zakarin, rey de las caidas, Joachim, Purito, Rodriguez, que quiso despedirse del Tour a lo grande. Coronaron el último puerto, la Joux Plaine en cabeza: Pantano, Jon Izaguirre y Vincenzo Nibali que quería también despedirse con victoria de etápa. En el descenso un desatado Jon Izaguirre, les tomó la delantera. y no pudieron alcanzarle. Llegó solo a meta, consiguiendo la única victoria española del Tour. Pantano, pese a algún susto en el descenso, siguió probando, pero Nibali, ya tenía puesta la cabeza en los mundiales, así que bajó con prudencia.

              Ha habido sprints muy reñidos. Pero la carrera la han alegrado los cazadores de etapa. Queremos destacar especialmente a Jarlison Pantano. También alguno de primera fila destronado, léase Richie Porte, Bauke Mollema, acaso en la penúltima etapa Vincenzo Nibali y Purito Rodriguez. El equipo Astana que, aunque con Aru lo tenía dificil, no lo vió imposible; no ha cesado en su intento. Chris Frrome, con los dos sucesos narrados, ha dado la nota curiosa. Los nuestros, Movistar han estado muy conformistas. Siendo sus corredores y directivos un equipo de gran presupuesto, a los que se les exige resultados, no han querido arriesgar su liderazgo en la clasificación por equipos y el pódium con Quintana por perseguir una quimera. El joven francés Bardet, segundo, gran exito para los franceses, que no ven el amarillo final desde 1985 en tiempos de Laurent Fignon, tampoco quiso arriesgar el puesto.

          Ha habido, por tanto, lucha por etapas y lucha, acaso, por acompañara a Froome en un peldaño del cajón. Pero no por atacar el amarillo.

          En esta situación tan conformista se ha echado en falta, muy en falta, a Alberto Contador. Quizás no hubiera ganado el Tour, quizás. Pero hubiera dinamizado la carrera. Sobre todo en la última semana. Esa en la que se dice que empieza a flaquear un poquito Froome; hubiera provocado que el “Todo-protegido” se defendiera por sí mismo. No sabemos lo que hubiera inventado y ahí se encierra toda su grandeza, el Mago genial no es previsible, siempre sorprende.

            El Grueso del Pelotón

LES PILIERS DE LA FRANCOPHONIE A VALENCIA

            LES PILIERS DE LA FRANCOPHONIE A VALENCIA

 

         LES-PILIERS-web   Ceux qui, menés de leur gentillesse prennent du plaisir à suivre les proses de ce cahier de bord, savent que pour nous, la ville méditerranéenne, espagnole et valencienne est Valencia… Il y a une autre, Valence, en France. Cette disquisition linguistique, fort personnelle, l’on envisage que, peut-être, nous fera perdre des éventuels nouveaux lecteurs. Tant pis, mais on va risquer le coup. Une ville pas petite, certainement, mais pas assez grande pour s’y perdre, ayant une école officielle et publique de langues est suspecte d’abriter mélangés parmi les autochtones, les visiteurs et les émigrants, des francophones de vocation.

        Comme point de départ, comme idée aprioristique, l’on va considérer l’École Officielle de Langues de Valencia comme une industrie artisanale à modeler la matière prédisposée, à la polir, à l’instruire…, bref à mettre en circulation des individus qu’un jour sentirent un chant de sirène ; un chant en français. Y-a-t-il d’autres langues et d’autres institutions ? Oui. Il y en a des deux choses. Commençons par la deuxième.

      Il y a le Lycée Français, il y des collèges et des lycées dont l’enseignement du français fléchit de plus en plus ; peut-être y aura-t-il quelque académie, peut-être. Et on a la chance de compter sur l’Institut Français. L’Institut, comme centre de francophonie est assez curieux: on accueille les gens en parfait castillan. Les programmes sont en espagnol et les films qu’on y passe sont sous-titrés en espagnol. On pourrait faire la comparaison d’un jeune qui fait un stage en Angleterre pour apprendre l’anglais et il s’installe dans une famille avec un ami espagnol.

           Si l’on parle des langues qu’on offre dans les Écoles Officielles, il y a, de la même façon que dans le grand ouvrage de Tolkien, l’anneau unique ; dans les Écoles, il y a la langue unique, bien entendu, qui attire le plus grand nombre d’étudiants. Depuis quelques années l’allemand, la langue allemande  a eu le douteux honneur d’être considérée une langue convenable, de futur , véhicule indispensable pour acquérir un poste de travail dans l’orbite germanique. On offre aussi d’autres belles langues, plus minoritaires, à savoir : l’italien, le portugais, le valencien, le russe, l’arabe, et le chinois. Ce dernier, semble-t-il une blague, être considéré minoritaire. Si l’on analyse les langues majoritaires : l’anglais, l’émergeant allemand et le français, l’on constate que les deux premières, sont-elles qui choisissent leurs clients, c’est-à-dire, l’on s’approche d’elles à cause de la virtuelle demande que les marchés en font. Elles sont, pour la plupart des utilisateurs, réduites à la condition d’outils.

      Le français, par contre, est la langue qu’on choisit. Elle a l’honneur de n’être pas considéré nécessaire ; on n’est pas contraint de l’apprendre, par conséquent elle est vocationnelle. Elle est pour le plaisir, pour la connaissance et pour la culture.

        Ses utilisateurs sont des francophones. Les utilisateurs de l’anglais, peut-être, seront des anglophones ; les utilisateurs de l’allemand, peut-être, seront des germanophones. Mais les francophones, espagnols, vraie race de résistance, ont une légère couche… Ils sont, que personne ne s’épouvante, un peu francisés. Les Écoles de Langues en Espagne ne récoltent pas des Anglophiles ; ne récoltent pas des germanophiles. Qui sait…

        Étant établi que l’École de Langues de Valencia est l’une des deux options de certifier la condition de francophone aux candidats intéressés, prenons les donnés de la dernière averse.

          Or les niveaux de certification qu’on y accorde en français sont,. par ordre croissant . A2, B1, B2, C1 et C2.

          En A2, il y a eu 460 candidats inscrits, dont 382 s’y sont présentés et desquels 199 ont réussi. Ça fait 52,10% de réussite.

         En B1, sur 345 candidats inscrits, 285 s’y sont présentés, dont 135 ont réussi. Donc 47,4% de réussite.

        En B2, 244 étaient inscrits, 213 candidats s’y sont présentés dont 101 ont réussi. Ça fait 47,4% de réussite.

         En C1, moins d’un 50% des candidats ont réussi.

      En C2, les élus, ceux qui, paraphrasant Groucho Marx, ont acquis leur plut haut niveau d’incompétence… Trêve de blagues!. Sur la liste, ils étaient du départ 55 candidats dont 25 élèves officiels et présentiels  contre 30 non officiels. Cinq d’eux ont égaré le chemin et n’y se sont présentés que 50. Après avoir été jugés en quatre compétences, à savoir: compréhension orale; compréhension lectrice, dite écrite; expression orale et expression écrite par sages professeurs, le verdict a été celui qui suit: 31 candidats ont réussi, soit 62%. Un assez haut pourcentage. Faut-t-il ajouter, que les candidats collés auront une deuxième chance en Septembre.

     De toutes ces donnés l’on peut extraire en guise de corolaire que quand l’on se soumet, volontaire, à la plus haute exigence de la langue, majeur est l’amour qu’on y professe, redoublé est l’engagement…

    Le niveau C2 était aussi offert en anglais et en valencien. En anglais, parmi 189 candidats présentés, 73 ont réussi, soit 38%. En valencien, langue autochtone des lieux, parmi 292 candidats présentés, seulement 87 ont réussi, soit un faible 29,8 %.

        Le valencien, que ce rédigeur de cahiers de bord, mené de son hardiesse, compare au français, a eu, sous prétexte de promotion, la malchance d’être inclus sur la liste des langues profitables. Des langues dont sa maîtrise, l’on doit forcément démontrer moyennant le plus grand diplôme possible.

         On a le plaisir d’ajouter, en concluant, que les piliers de la francophonie à Valencia de la dernière averse seront en Septembre au nombre d’entre trente et quarante individus, devenus des cariatides qui subiront le poids de ce temple fastueux.

LES-PILIERS-DE-LA-FRANCOPHONIE-web

      Postscriptum premier: Les professeurs de français de L’École de Langues de Valencia, on ne les a pas tous connus, mais ceux qu’on a connus sont la fleur des pois.

         Deuxième postscriptum: Le cours de préparation et le niveau de certification C1 de français a été offert, pour la première fois sous formule expérimentale, l’année scolaire 2014-2015. Le cours de préparation et le niveau de certification C2 a été offert, pour la première fois sous formule expérimentale l’année scolaire 2015-2016. Par conséquent à peu près 25 braves gens ont joué pendant deux années de rôle de cobayes en testant un nouveau produit.

Manuel de Français

Pour connaître l’histoire : LA FRANCE N’EST PAS UN HEXAGON, MAIS UN HEPTAGON OU UN OCTOGONES, cliquez sur le lien:

http://blog.msal-delinea.com/category/en-francais/

NOUS AURONS TOUJOURS PARIS.

            NOUS AURONS TOUJOURS PARIS.

                                                                                          Un sonnet me demande Violante…

     BIENVENIDOS-A-LA-NAVE-DEL-MISTERIO  L’avionnette est sur le petit aéroport. Rick a décidé qu’elle partira avec le garçon blond; lui, il restera avec le vieux policier. Elle, Ilsa, regrette: “Est-ce que notre amour, ça n’importe pas? “Nous aurons toujours Paris” -répond Rick (Humphry Bogart).

        Bien sûr, quand Bogart énonce la sentence magique, il n’invente pas le concept; l’idée de Paris. Voyons :

     Lorsqu’on visite les cimetières de Paris, à savoir: Père Lachaise, Montmartre, Montparnasse et d’autres, on apprend qu’ils appartiennent au patrimoine parisien. Et cette appartenance n’est pas due à un pur hasard. C’est parce que sous ses pierres tombales demeurent pas mal d’illustres personnages.

 7-QUAI-MALAQUAIS-ECOLE-SUP-B-A-LAPIZ     En effet, dans le dix-neuvième, aussi avant et dans la première partie du vingtième, tout le monde qui se prenait pour quelqu’un convoitait d’ habiter Paris. Et les autres, pour devenir quelqu’un. Comme le personnage de Vargas Llosa, un homme gris qui n’avait qu’une seule ambition; habiter, lui aussi, Paris.

     Paris comme symbole, comme lieu commun; comme… Si je suis affamé et j’apprends que dans un endroit l’on mange avec délectation, j’ai deux chemins: le premier, au négatif, maudire ces sacrés gourmets; le deuxième, au positif, rêver de sa fameuse cuisine. En plus: si je manque de liberté, si je suis entouré de médiocrité, si je souffre persécution pour cause de mes amours imprudents, si je crève d’ennui, si le décor de ma vie me semble fade… Si tout cela m’arrive, si tout cela nous arrive, il y a un imaginaire collectif de: haute cuisine, luxe, liberté, mœurs relaxées, débauche, sublimation des sens, arts… Bref, Paris sera toujours Paris, chantait Maurice Chevalier.

LE-PONT-DES-ARTS-L'INSTITUT-DE-FRANCE-LAPIZ     De nos jours, alors que les libertés individuelles fléchissent de plus en plus; que sur les aéroports on nous fouille, dans les poches et dans l’âme; que l’excellence n’est plus tendance; que la pauvreté d’esprit semble s’installer à toujours… Aujourd’hui, plus que jamais, l’évocation de la ville magique, comme hémisphère où tout est possible, reste nécessaire.

    5-ESCALINATA-LAOIZ-2 Les ennemis de la convivialité l’ont bien compris. Ils ont voulu, et ils ont réussi à attaquer le symbole. Ils ont attaqué la salle Bataclan dans le cœur de Paris. Cette attaque contre le plus précieux, la vie, est par extension une attaque contre le second le plus précieux: la liberté.

    3-LE-PONT-LE-MUSÉ-DU-LOUVRE-LAPIZ-2 Le plus insultant contre l’intolérance est, paraît-il, la jouissance dans tous ses états. Quand l’homme s’amuse, quand il est détendu, quand il s’abandonne aux loisirs, il n’est pas sur ses gardes; c’est le moment de l’attaquer. En plus, si on attaque le loisir, on attaque les fondations de la liberté. Paris, symbole de tous ces charmes a souffert une attaque féroce, brutale. Le lendemain, la vie marchait au ralenti. On sentait la tristesse sur ses façades. Mais petit à petit, comme toujours, elle renaissait de ses cendres, ses rues se remplirent du parfum délicieux de la liberté. Par conséquent:

      Nous aurons toujours Paris!

       Manuel de Français

 

SOBRE CUADERNOS CIBERNETICOS Y BITACORAS (VULGO BLOGS)

            SOBRE CUADERNOS CIBERNETICOS Y BITACORAS (VULGO BLOGS)

 

           HOMBRE-MARRON-DE-ESPALDAS-BN-WEB Hace ya cinco años que escribo en un blog, el mío, que lo es de opinión y también, según mis pretensiones, literario. Soy consciente de que rara vez me ocupo de esa entelequia que se conoce bajo el epígrafe de “la Actualidad”, salvo cuando se trata de algún obituario escogido y sentido. A veces he temido seguir la senda de la esquela; esto último es bien raro, pues la muerte, para mí, nunca ha sido uno de esos temas recurrentes, ni siquiera durante la adolescencia. Soy por tanto a mi vez consciente de que he crecido, madurado, más bien macerado, con esa carencia.

      Lo que escribo, en mi opinión, pues de eso se trata, es bastante interesante y la forma, el enfoque y las maneras, asaz adecuados. “Asaz”, esa es otra de mis constantes: intercalar algún vocablo arcaico o cultismo trasnochado que considero de buen tino, pero que, a buen seguro, provocan más de una estampida. Si lo hago, créanme, no es impostura, ni por el contrario postura; o en el mejor de los casos, premeditación… Brota y una vez brotado medito. Y tras meditarlo colijo que corregirlo sí que sería artificio. Bueno, digamos que estamos en equilibrio: de momento dos a dos. Si en el “haber”, según mi criterio, claro, apunto: Interés del tema y solvencia narrativa; en el “debe” destaco: salpimentado de arcaísmos y ausencia de propósito de enmienda.

      Estando salpicado de tales cualidades, en positivo y en negativo, aquí sí que acudo a lo coloquial: ¡no me lee ni el tato!

    HOMBRE-MARRON-DE-FRENTE-BN-WEB ¿Por qué?, me pregunto. Añado otra perla: Mis artículos, visualmente, en cuanto a dibujos y fotografías, son asaz…, bueno, digamos bastante atractivos. Por ello, todavía me pregunto más, ¿por qué?

     Es cierto, que el mundo cibernético, el de internet, es el mundo de las prisas, de lo compulsivo, de echar una ojeada en diagonal y evolucionar sin pausa a una nueva búsqueda tras el primer síntoma de rechazo. Y mis disertaciones, sin ser de gran profundidad, pues me muevo en un nivel relajado, ligeramente frívolo, precisan de la paciencia de querer recorrer un sendero suave; el de la introducción, quizás un poco largo…

     Tengo también muy en cuenta el tema de la publicidad, no me publicito en ningún sitio ni pertenezco a ninguna de esas hermandades de “blogueros”  Si alguien encuentra algo mío, es por puro azar, salvo…

    Hay un ámbito en el que sí que ejerzo una cierta persuasión; amigos familiares y conocidos. Trato de ser liviano, esto es; no ser pesado, pero nunca se sabe. El caso es que cuando invito a un grupo a leer alguna novedad que acabo de publicar, de entre todos ellos, un número indeterminado me lee. Y entre estos últimos, un porcentaje, que no se valorar, espontáneamente, me manifiestan su entusiasmo o me dan la enhorabuena; escasamente escriben un comentario. Y de lo anterior, me nace una nueva inquietud: ¿por qué no engancho? ¿Por qué no fidelizo a un pequeño grupo de estos potenciales lectores? ¿Por qué no soy capaz de suscitar que un número “n” de ellos, por curiosidad, o por aburrimiento, se acerquen, a pesar de los múltiples otros estímulos y ocupaciones mil, a transitar de motu propio por mis páginas cibernéticas?

     Sé que la pretensión es grande, aunque no sufro más de lo razonable por ello, pero a menudo veo, con sana envidia, o con envidia envidiosa, como otros entusiastas redactores de bitácoras reciben de ordinario comentarios de sus artículos…

     Recientemente, con motivo de un concurso literario, algo curioso y presencial en el que participé he conocido personalmente a unos poquitos “blogueros”, y por una carambola, he sabido también de su afición a la escritura cibernética de algún conocido cuya realidad sin embargo desconocía.

     Por cortesía al principio, por interés después, he buceado a pulmón por sus bitácoras y creo haber dado con una pista importante.

     Hago un inciso previo. En mis escritos, aunque el cometario es siempre harto personal, enjuiciado con educación y decoro, procuro siempre dar un toque un tanto impersonal, pues lo importante, a mi modo de ver, es lo que cuento y cómo lo cuento; lo importante es lo que puedo transmitir, no lo que hago, ni lo que soy.

      HOMBRE-MARRON-DE-ESPALDAS-webAhí radica, no mi error, pero sí tal vez mi carencia. He observado y leído atónito cómo, en un gran porcentaje, el tema, el sujeto de exposición es el propio sujeto. La historia a transmitir no es una ficción nacida de su creatividad; no es narrar las aventuras de dos amantes que se dan cita en la Gare de Lyon para… ¡No! Es la ficción de su propia vida, de lo que hacen cuando se levantan; aun si tienen veleidades literarias dicen sobre lo que piensan que pueden escribir, de los retos que se marcan, de las palabras que han conseguido escribir en un día o en una semana. La experiencia personal no la usan como pretexto o como hilo conductor para extrapolar o como punto de partida. ¡No!, Es un fin en sí mismo.

     En ese terreno no puedo competir. Airear mis pensamiento, mis opiniones, lo veo factible; siempre puedo ponerlas en boca de una tercera persona. Pero relatar mi día a día, creo que decepcionaría todavía más. Repito, no puedo competir.

     Perdonen, por una vez, mi tono lánguido que sabe a despedida.

      El Morocho del Abasto