¿CON QUé PERSONAJE HISTÓRICO DE TODOS LOS TIEMPOS TE GUSTARÍA COMPARTIR UNA CENA?

¿CON QUé PERSONAJE HISTÓRICO DE TODOS LOS TIEMPOS TE GUSTARÍA COMPARTIR UNA CENA?

LA-CENA-web1. Introducción.

Esa fue la pregunta. La justificación esgrimida para abordar a la gente, en principio entre los contactos de un servidor, consistió en decir que se trataba de un estudio sociológico, de andar por casa. Insisto en esta afirmación: de andar por casa. No sabemos si el muestreo es suficiente, por supuesto que no es diverso, pues la mayoría se ubica en la ciudad de Valencia y en la comarca de L’horta Nord de Valencia.

La redacción de la pregunta tiene gran importancia del mismo modo que la tiene la de una convocatoria de referéndum. Si compartir una cena hubiera sido trastocado por compartir una noche, seguramente el enfoque hubiera cambiado, para la mayoría. También el momento en que se lanza la pregunta tiene su influencia en las respuestas. Ésta fue realizada en cuatro turnos, que denominaremos, en aras de la claridad: A, B, C y D. Siendo los cuatro, momentos de mucha tensión social.

2. Consulta y Participación.

A. El ocho de Marzo, día de la Mujer y de sus multitudinarias manifestaciones. Resultó ser domingo, con lo que no hubo que soportar huelgas arbitrarias. Se hablaba ya de la epidemia del Coronavirus, todavía no pandemia. La pregunta fue lanzada, vía whatsapp, sin previo aviso a 136 personas. Respondieron 37, la mayoría al instante y el resto en un goteo durante los siguientes días.

B. En días posteriores, cuando todavía no se había declarado el estado de alerta, se hizo la pregunta directa, de tú a tú, a estudiantes y recién licenciados. Respondieron 8 de 8.

C. En pleno estado de alerta, se preguntó, también directamente a trabajadores de los que tenían más que la libertad, la obligación de acudir, presencialmente, a su trabajo. Respondieron 10 de 10.

D. También en pleno estado de alerta, se hizo otro lanzamiento, vía whatsapp de la misma pregunta, a los miembros de una asociación cultural sin ánimo de lucro con fuerte vinculación con Burjassot. Cabe destacar que como miembros de esta asociación consideramos a todos los que están inscritos en dicho grupo de whatsapp, independientemente de su vinculación. De los 134 miembros, respondieron 13. Uno de ellos ya respondió y está registrado en el apartado A, por lo tanto, de este grupo contabilizamos 12.

Resumiendo, los datos de consulta y participación. La pregunta fue lanzada en 4 fases entre los días 8 y 18 de marzo de 2020. Fueron convocadas 288 personas, de las cuales respondieron 67. Ello no arroja un 23,26% de participación.

3. Circunstancias de los Participantes.

De entre los 67 participantes, 26 fueron mujeres (39%) y 41 hombres (61%). Que nadie busque la paridad en manifestaciones espontáneas.

De entre las mujeres respondieron: jóvenes entre 20 y 30 años, 5; entre 30 y 40 años, 1; entre 40 y 50, 4; entre 50 y 60, 10; entre 60 y 70, 3 y por último, edad indeterminada (no aportaron el dato) 3.

De entre los hombres: niños, 2; jóvenes entre 20 y 30 años, 7; entre 30 y 40 años, 4; entre 40 y 50, 9; entre 50 y 60, 5; entre 60 y 70, 7; mayores de 70, 3 y por último, edad indeterminada (no aportaron el dato) 4.

Por nivel académico tenemos: Estudios primarios,3; Graduado Escolar, 3; Bachilleres, 10; Formación Profesional o Grados Superiores, 8; Universitarios, entre estudiantes y Diplomados, 36, sin determinar (no respondieron), 7

4. Los Campos.

Tras una breve reflexión, desistimos de una clasificación minuciosa por profesiones, pues ello daría una enumeración, extensa, habida cuenta que algunos de los personajes elegidos acumulan dos o más habilidades en su currículum. Decidimos hacer una clasificación por campos. Éstos son los que siguen: Artes y espectáculos, 24; Ciencia, 6; Deportes, 3; Filosofía y Pensamiento, 10; Milicia, 4; Política, 12, Visionarios, 4. Por último hubo 4 respuestas nulas: no sabe, no contesta, 3; personaje de ficción, 1.

Resumen, 63 Respuestas válidas, 4 no computables

5. Los Personajes.

Como se ha dicho al principio de este estudio, el primer turno de esta encuesta, fue realizado el 8 de marzo, día Internacional de La Mujer. Cabría pensar, que esta fecha podría condicionar las respuestas. Con todo, el número de votos a personajes femeninos ha sido muy reducido, 9 (14%) frente a 54 masculinos (86%). Las 24 mujeres encuestadas con respuesta válida, votaron a 6 personajes femeninos 25% frente a 18 personajes masculinos 75%. Por su parte, los 39 hombres encuestados con respuesta válida, votaron a 3 personajes femeninos (8%) frente a 36 personajes masculinos (92%).

Presentamos a continuación, la tabla de las votaciones.

PERSONAJES HISTORICOS-MATRIZ_Página_1

PERSONAJES HISTORICOS-MATRIZ_Página_2

6. Códigos, Claves o Leyendas.

Para mejor comprensión de la tabla, aclaramos lo siguiente

H                     Hombre

M                     Mujer

Prim               Estudios Primarios

GRAD-ESC  Graduado Escolar
BAC               Bachiller
FP                   Formación Profesional o Grado Superior

 A                     Arte y Espectáculos
C                     Ciencia
D                     Deportes
F                     Filosofía y Pensamiento
M                     Milicia
P                     Política
V                     Visionarios.

Z                     Dato no aportado
ZZZ                No sabe/ Respuesta no contabilizada (personaje de ficción)

 

7. Conclusiones.

Las 63 respuestas válidas han seleccionado a 50 personajes, ya que algunos de ellos lo han sido por más de un participante. Ésta es la clasificación

Da Vinci                    6
Gandhi                      3
Sócrates                    2
Aristóteles                 2
Trajano                      2
Cleopatra                  2
Chaplin                     2
Hitler                          2

Por lo tanto, campeón absoluto Da Vinci y el campo más votado, artes y espectáculos.

Los motivos, por los que se invita a alguien a cenar, tan sólo al invitador competen

8. Información Adicional.

Algunos participantes, por propia iniciativa, apuntaron un segundo y un tercer personaje. Estos son: Marco Polo, Tomás Alva Edison, Serrat, Reina de Saba, Buda, Quevedo, Colón, Tolkien, Miguel Ángel, Magallanes, Florence Nothingale, Franco y El Cid. Entre los de ficción: Hannibal Lechter y Pantagruel. En casa de este último, se cena bien, dijo el amigo encuestado.

Manuel Salvador Redón

EL ÚLTIMO SUPERVIVIENTE. BURJASSOT LLIBRES

CUENTOS-ARQUITEC-BURJ-LLIBRES-2EL ÚLTIMO SUPERVIVIENTE

No es la primera vez, quizás tampoco la última, que hablo de este superviviente. Superviviente es el establecimiento, superviviente su tenedor y propietario, mi amigo Rafa. Me sonroja un tanto, mientras lo escribo, referirme a él como amigo, dado que es un hallazgo, el personaje, de hace poco tiempo. Los amigos de la infancia, nos parece que lo son para siempre, mientras que los que contraemos a una edad madura… Pues que bienvenidos sean. Aunque esta no es la cuestión de fondo.

Burjassot Llibres.

Es la única librería pura de la zona, ergo, él es el único librero. La zona a la que nos referimos es Burjassot y Godella.

No voy con frecuencia excesiva, pero cuando lo hago, en bicicleta y los sábados, casi a la hora del cierre, el mostrador y los libros ocupan todo mi horizonte visual. Tanto es así que llego a pensar que el superviviente ya no sobrevive, pero llegando cabe el pilar central, tras una mesita, una pantalla de ordenador y un generoso mostacho, me sonríe burlón.

CUENTOS-ARQUITEC-BURJ-LLIBRES-1Hablamos de esto y de aquello, de cómo está el sector del libro, ¿ah, pero existe todavía ese sector? Y de las ganas que tiene de jubilarse. Por cansancio. Yo, por mi parte, con la vanidad propia de todo autor intento llevar la conversación hacia mi libro, cuentos Arquitectónicos. Él amablemente, sigue pidiéndolo a las distribuidoras, cada vez que se queda sin ejemplares o cuando yo necesito algunos para algún evento. Le quedan unos 6, según creo. Pero más allá de mi libro, acérquense a este espacio ya único y avis rara. Rebusquen entre lo que hay y si no encuentran lo que buscan, pídanselo, mientras más raro mejor; le gustan los retos difíciles.

Es bastante probable que, al acabar el año, baje la persiana definitivamente, si nadie quiere tomar el relevo o si la ilusión no se le renueva, circunstancia tampoco descartable.

Cuando esto suceda, vecinos de este lugar, ¿no lamentarán habiendo estado tan cerca, no haber puesto nunca los pies en tan interesante lugar? Amazon, La Casa del Libro y demás mega plataformas seguirán existiendo y se podrán seguir comprando libros. Pero ¿Tendrán con quién hablar?

El Morocho del Abasto

VISITANDO A UNOS AMIGOS.

VISITANDO A UNOS AMIGOS.

LOS-CHICOS-DE-MUSOLES-WEB

Sábado 11 de mayo a las 20,00h, Llego con cinco minutos de retraso; no tengo perdón, viviendo tan cerca. José María Musoles ya estaba hablando. Nunca antes había asistido a un mitin político. Tampoco esto lo era en sentido estricto. Era la presentación de su candidatura a la alcaldía de Godella. Moderación, buenas palabras, nada de descalificaciones al adversario, y manifestación de voluntad de compromiso y de trabajo. Agradecimiento a los militantes y a los votantes.

A continuación, ha ido presentando a todos los que conforman su equipo: desde el número veinte hasta el dos. Muchas mujeres, no sé si hay paridad o no ¿acaso eso tiene alguna importancia? De todos extraía las cualidades, demostrando que los conocía y que era un equipo cercano.

Después ha intervenido, el diputado a Cortes Luis Santamaría que, a decir verdad, ha demostrado que no es de aquí; no puedo destacar otra cosa de él. Se lo podrían haber ahorrado, pero comprendo que para los partidos estos refuerzos dan cierto plus a sus actos.

Este escribidor, no ha ido por el acto político. Ha ido a ver a su vecino Pepo Musoles, a su amigo Vicente Estellés y a su conocido José Luis Martí Bosch. Con agradecimiento. Fueron los únicos políticos, aunque sin cargo, de Godella que asistieron a la presentación de mi libro, Cuentos Arquitectónicos el 1 de diciembre de 2017. También asistió Paquita Mocholi, ésta de otro partido, regidora de Biblioteca. Muchas gracias a todos. Les he devuelto la visita.

          Joan Perfavor

EL ENAMORADO DE NOTRE DAME. Fotonovela en 14 Actos.

EL ENAMORADO DE NOTRE DAME.
            Fotonovela en 14 Actos.

01-L'HOMME-ARRIVE-A-PARIS

El hombre llegó a Paris, de la lejana España, en metro, como se ha de llegar.

 

 

 

 

 

 

02-PIEGESA partir de ahí, su discurrir estuvo lleno de trampas en el camino..

 

 

 

Las salvo, más o menos y mientras vagabundeaba, desde la Rive Droite, la vió.

03-ND-DES-LA-RIVE-DROITE-web

Cruzó el Sena para verla por detrás. El ábside con sus arbotantes le fascinó y sedujo.

04-NOTRE-DAME-2011

05-ND-JOSEBA-09Su corazón quedó presto para el amor. Entre todas, eligió la dama y la siguió.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

06-SEPHA-CIRIOS-NOTRE-DAMEHasta el interior del templo. Mas viendo su recogimiento, salió.

 

 

 

 

 

07-PA-ND-1Afuera, el cielo enrojecía. La esperó.

 

 

 

 

 

 

 

Se hizo de noche.

08-PA-ND-5-2

 

 

 

 

 

 

09-PA-ND-LA-NUITMuy de noche. Y ella no salía

 

 

 

 

 

 

 

Mientras, París no se detenía. Nunca lo hace. Es su vocación.

10-NOTRE-DAME-2008

11-MOI-SUR-LA-SÈNESe asomó al Sena, cloaca común que todo lo fagocita. Tuvo la tentación, pero se quería demasiado para dar el paso.

 

 

 

 

 

 

 

 

12-NOTRE-DAME-JOUR-13Volvió al principio; no en vano es el kilómetro cero. La muchedumbre, cual masa oscura contrastaba con la iluminación exterior del templo.

 

 

 

 

 

 

 

12-NOTRE-DAME-TORRES-7-2Pero de pronto la luz brotó de su interior y la derramó sobre los congregados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El hombre abandonó la foule. Volvió a rodear el templo, buscando su ábside amado. Quedó solo; con sus pensamientos. Con la que no volvió. Con la inmanente, con la inmarcesible…

13-NOTRE-DAME-531-2

De pronto el cielo se incendió. El resto es historia reciente.

14-NOTRE-DAME-BRULE

Manuel de Français

 

Le Troubadour

             Le Troubadour
(Récit de la Marquise)

    LE-TROUBADOUR-web        Quand une femme a autant vécu, malgré mon âge ; toujours jeune, chaque jour plus jeune. Quand une femme a parcouru une petite partie du monde ; a connu des hommes, a connu même un mari ; voici une affaire qui nous rend égales les plébéiennes et les aristocrates. Quand une femme a appris à vivre sans rendre hommage à sa sensualité, pas par mépris, mais par oublie… Tant a manqué la cruche d’aller à l’eau, qu’elle s’oublie de l’eau et de l’humidité qu’elle fournit.  Elle se concentre, je continue à parler de la cruche, dans sa sécheresse et dans son vide qu’elle remplit d’autres choses.

            Ah, mes amies, pourtant retrouvé l’humidité, il n’y a rien comparable à la lubrification naturelle, comme dit mon amant : l’humidité, c’est le thermomètre de la passion.

            Je l’ai rencontré par un pur hasard, mais comme je n’y crois pas, je parle du hasard, je l’ai rencontré parce que cela devait arriver. Au début, vous savez, élevée dans mes quartiers de noblesse, un simple routier, n’était pas une bouchée pour mon palais fin.

            Mais parfois, ces choses, on ne sait pas comment, arrivent ; je l’ai reçu chez moi, son feutre à la main, car il y a des plébéiens gentils lesquels se découvrent chez une dame.

            Il a commencé à me parler d’un ton tout bas ; je ne sais pas si  j’ai dit déjà qu’il est un troubadour. D’un genre particulier ; il ne chante pas, il récite. Durant un entretien, selon les normes les plus exquises de la politesse, il a égrainé une petite partie de son répertoire.  À l’heure de prendre congé, après une simple expérience, j’ai su que ma bouche l’appartenait.

            Et la cruche, selon sa vocation ancienne, est allé à l’eau, une fois, deux fois… maintes fois. Comment vous dire ? Quand il me jette dans ses bras, merci Édith pour les paroles, et dans mon lit, je deviens un petit monde qu’il a le droit de parcourir de ses mains toujours exploratrices ; toutes mes régions l’intéressent.  Et sa bouche, qui n’assouvit jamais sa faim, explore les sources du bonheur et du plaisir. À cet instant, je deviens sucrerie, tel je me sens en voyant, sans regarder, son avidité. Je m’abandonne à cette avalanche de sensations d’une intensité qui me fait frémir, comme un tremblement tout en haut sur l’échelle de Richter.

            Mais la docilité et la quiétude ne demeure pas très longtemps chez moi, car j’aime l’activité. Je deviens agent. Ma bouche, à son tour, au-delà de la sienne, dont elle garde encore le dernier baiser, cherche poussée d’une avidité soudaine, le symbole de sa masculinité. Ah, si vous saviez quelle adresse. Ma main, selon son caprice, le mène, soit dans ma bouche, soit sur mes bajoues.

            Et c’est comme ça, que je deviens dominatrice. Tout son être est dans mes mains et entre mes dents. Mais je n’y pense pas. La convoitise ne me permet pas d’avoir des pensées claires. C’est une ivresse !

            Et le décubitus dorsal, quelle folie. C’est mon positionnement préféré. Mes yeux, maintenant grand ouverts. Lui, il a beau être plébéien, il a ses caprices aussi. Dans mes yeux, ouverts, comme on l’a dit, il veut voir reflété le toit de ma chambre. Quelle idée ! Voir reflétés dans mes yeux les fresques de ma chapelle d’amour. Il s’approche tellement d’eux, son obstination d’y pénétrer est si ferme, qu’à la fin il y pénètre, il me pénètre et cette fin, n’est qu’un début nouveau.

            Il s’étend sur moi, comme la nappe s’étend sur la table pour la dresser. Sous ce couvercle de chair ardente, ma volonté rompe, l’abandon est total, le plaisir, qu’en savez-vous du plaisir ? Je me fonds, je me sens de la même matière que lui ; c’est une approximation à la Trinité : deux corps, une seule substance.

            Après l’amour, comme dit le poète, chacun va de son cœur à ses affaires. Lui, il a sa vie, moi, j’ai la mienne. Pourvu que nos chemins se croisent bientôt

            La Marquise de X.

       Tel a été le récit que Mme. la Marrquise  m’a remis, incluant la conformité pour  sa publication. 

Manuel de Français

Cliquez MATHILDE ET LA MARQUISE pour l’avant-dernière histoire galante de la Marquise

Mathilde et la Marquise

Mathilde et la Marquise.
(Récit du Troubadour)

 MATHILDE-web     La Marquise m’a reçu à nouveau. Dès le jour précédent, je préparais l’instrument. Qu’en pensez-vous ? Quel est l’instrument d’un troubadour ? Notamment la voix. Mais, vous savez, parfois, la chanson s’interprète du corps entier.

      La Marquise, capricieuse comme elle est, change de meublé pour ses entretiens avec moi, cette évocation me fait rougir, mais reste fidèle à l’agence de location. En fait, elle a déjà une solide réputation comme cliente distinguée.

      J’avais oublié les paroles de ma dernière chanson, écrites à la hâte dans le repos entre deux rapports, dont le détail, un chevalier n’a pas le droit de diffuser. Non plus un plébéien. Je suis revenu sur les lieux. Et c’est là que j’ai découvert Mathilde.    Je n’y suis pas entré. La porte était béante. Je n’ai pas pu m’empêcher de regarder.

      Mathilde est fille de chambre. Elle ne peut consacrer que trente minutes à chaque meublé. Mais parfois, cela arrive, le temps s’arrête. Par sa démarche, sa façon d’agir, sa curieuse chorégraphie, j’ai appris qu’elle était dévouée à la marquise. Elle reconnaissait les traces de sa présence récente. La Marquise, on l’a dit déjà est capricieuse ; elle signe ses séjours galants laissant un témoin ; toujours une bouteille de champagne vide, étiquette à fleurs.

     Mathilde l’a prise. Elle a versé les gouttes rémanentes dans un verre fin. Peu importe s’il se salit ; elle fera la vaisselle. Le verre à la main, elle entre dans la chambre à coucher.

     Là, le souvenir des corps demeure encore sculpté dans le creux du lit. Les draps encore tièdes. Elle passe sa main libre dessinant la silhouette qu’elle devine des corps qui se sont aimés pendant des heures. D’abord celui plus proche que je sais le mien ; je me sens frémir ; après l’autre que je sais de ma maîtresse. A-t-elle aussi deviné quel était lequel ? Oui, j’y crois. Elle flaire ; ses narines se dilatent.

      Après, se tournant, sa figure et son corps vêtu de sa blouse de travail se reflètent dans le miroir. Elle a encore le verre à la main. Avec celle qui est libre, elle commence à déboutonner son costume. Lentement ; un par un, les boutons se libèrent. La blouse s’ouvre. Apparaît une chair blanche, une culotte et un soutien-gorge roses à dentelles C’est une lingerie de marquise dans une tenue d’ouvrière. Elle se regarde dans le miroir, le lit défait derrière elle, le verre encore à la main et commence à se caresser doucement. Lorsque ses doigts glissent et atteignent une zone sensible, elle frémit à peine perceptible, comme le ronronnement d’une chatte.

     Mon dévouement à la Marquise, car je suis aussi un homme dévoué, m’empêche de continuer mon observation. Calmement, je reprends mon papier, griffonne un billet et livre un autre de banque : 50 euros. Pour Mathilde, dit mon billet. Pourvu qu’elle continue sa collection de lingerie.

      Le Troubadour

     Tel a été le récit que mon ami le Troubadour m’a remis, incluant la conformité pour sa publication.

     Manuel de Français

     Cliquez MARQUISE pour lire la premère histoire galante de la Marquise.
Cliquez LE TROUBADOUR pour lire la suivante histoire galante de la Marquise

LE DÉSHABILLÉ DE LA MARQUISE

Le Déshabillé de la Marquise.

 LA-MARQUISE-1           La marquise a reçu son troubadour. Pas chez elle, évidement, mais dans un meublé loué à l’occasion. Un meublé coquet et discret dans la vieille cité. Lui, il n’est pas de bonne famille, qu’en pensez-vous d’un troubadour, un plébéien. Mais ces dames là, vous connaissez, ont parfois ces caprices. C’est la fine d’amour, l’amour courtois, bref ; l’amour fou.

     Ils ont eu une dinette, en tête à tête, saupoudrée de conversation. Le Champagne a coulé dans des coupes en verre fin; les flûtes sont pour les snobs ; les petites bulles légères, aériennes, ascendantes, éphémères, picotaient le fruit du désir; de la convoitise.

     La table desservie, car notre marquise a horreur du désordre, sans ouvrir nulle porte, comme une nouvelle scène du même décor, un grand lit sans baldaquin les a accueillis. Ce qu’on appelle un lit bas, mais vous savez, pour un troubadour… Il avait beau être plébéien, il était un homme raffiné. Il délectait toutes ces charmes ; le sous-vêtement, la lingerie. Dévêtir dans le but de trouver la chair frissante, bien entendu, mais aussi la caresse textile des pièces chaudes qui commencent à s’humecter. L’humidité est le thermomètre de la passion, c’est son avis et sa joie. Notre jongleur-compositeur est généreux dans le sens que son éveil sexuel ne se produise qu’en éprouvant l’excitation de sa partenaire.

     Le plat, par conséquent est servi. L’odorat, le gout, le toucher, l’ouïe, la vue, les cinq vrais éléments. se mettent à servir l’amour. Pendant des heures, à maintes reprises lui, elle, jouent le meilleur de son répertoire ; de leur répertoire.

     La cantate, ainsi composée, ainsi vécue, ainsi travaillée, devient immense. Toutes les voix intérieures composent la grande chorale de la passion qui renvoi le bonheur, la jouissance, la fatigue heureuse…

     Le troubadour, se repose avec indolence dans un petit fauteuil tapissé en vert. La marquise revient sur scène, sa toilette à demi faite. Sa lingerie a donné le relai à son amant, et c’est elle, à nouveau, comme au début, qui caresse sa peau. Sans y accorder importance, elle remet son sous-vêtement qui glisse élégamment sur son corps récent aimé. Et c’est cette image fugace, fruit d’un instant, à la désinvolte, celle qu’il gardera au-delà des autres. Le déshabillé de la marquise.

      Manuel de Français

Une nouvelle histoire galante sur ce lien: http://blog-entonoquedo.msal-delinea.com/mathilde-et-la-marquise/

Cliquez LE TROUBADOUR por la plus récente histoire galante de la Marquise

MIL NOVECIENTOS VEINTIDOS.

MIL NOVECIENTOS VEINTIDOS.

LAS-PIEDRAS-SARRION-1922

            El abuelo, socarrón, desde su altura, mira con sorna la escena que a su alrededor se forma. No le importa. ¿Qué más da? Ha venido el señorito armado de uno de esos aparatos que capturan imágenes. Han salido todos de la casa. No ha habido tiempo para la ropa de los domingos. Quizás es domingo y la ropa es la misma; no hay otra. Sí, debe de ser domingo, sino, ¿cómo iban a estar todos ociosos bajo el sol del mediodía?

            Se cuenta que Andrés, el abuelo, sale de la masía al primer toque, media hora antes y con sus piernas largas, llega puntual a la misa. Los demás salieron otra media hora antes. Él los alcanza. Por eso no le impone el fotógrafo, quizás de su misma altura… O es que el sol, que cae vertical, ¿le fuerza a esa mueca que parece insolencia?

            Su mujer, bajica, a su diestra, le ha dado dos hijos, que aun buenos mozos, no tienen su porte.

            Joaquín deja caer sus largos brazos. Su mano izquierda yace hueca, ofrecida y Teresa, tímidamente, cuanto apenas se atreve a tomar.

            ¿Qué pensará ella del diabólico aparato que esgrime el fotógrafo? Se ha marcado bien la raya en el pelo y cruzado la toquilla sobre su pecho. Pero antes, ha tensado bien la faja de su hombre, quien girando sobre sí mismo, cual peonza, se ha enrollado en ella. Después, le ha peinado el flequillo bien mojadico sobre la frente. En un tira y afloja de la faja, hicieron lo necesario y les nació Consuelo que, cogida al brazo, espabilada mira la vergüenzica de su madre.

            Benito tiene sus dos manos ocupadas, lo que resulta una ventaja para el posado fotográfico. Con la rosquilla en su mano diestra intenta entretener a Ignacio, quien en su izquierda se ha quedado dormido.

            Andrés, sin pestañear, percibe la timidez de la rama de su derecha y el porte orgulloso de la de su izquierda. Al final de ésta, Aurora, su nuera, desafía con su mirada la cámara. La misma raya que su cuñada, con el pelo más aplastado, la toca dispuesta con más donaire y el mismo sayón. La pequeñica, Elena, con su largo ropón, oculta sus pies descalzos, mientras que su prima, Consuelo, que ya debe trotar y patinar, luce zapatitos, que quizás ella herede.

            Ha habido una gran guerra en Europa, de la que ellos, seguramente nada saben, pero el fotógrafo sí. Quizás, ello le ha permitido, conseguir la cámara fotográfica, alemana tal vez, a buen precio. Pero esto es mera fantasía, especulación sin fundamento de este escribidor de historias.

            Habrá llegado hecho un pincel con su traje, probablemente blanco y su sombrero canotier al más puro estilo Maurice Chevalier. Ellos no saben quién es Maurice Chevalier, tampoco el fotógrafo; todavía no. Luego sí, quizás viaje a Paris.

            Ninguno de ellos sabía que, tras la Gran Guerra, vendría otra, para gran vergüenza, la nuestra. El fotógrafo murió en un bando, no quiero saber cuál; todos los bandos son perversos, anulan la libertad del individuo. El niño de la foto, despertó del abrazo de su padre, creció, fue al frente… Pero no despertó de una bala que le alcanzó. Probablemente no era de ningún bando, tan sólo del que le tocó en mala suerte.

Fotografía:                               de Alberto Benso García..
Colección particular:                 Alberto Arnau Benso (nieto del anterior)
Compartida en Internet por:      Christiane Doménech Lahoz.

Manuel Salvador Redón.

POLEO DRÁCULA O TÉ TAMPAX.

POLEO-DRACULA-1POLEO DRÁCULA O TÉ TAMPAX.

Hoy tocaba ir al Ambulatorio de Godella. La cita era para las 10,06h. Había leído, tiempo atrás, un artículo en prensa titulado: Centenares (o miles) de valencianos dan plantón a su médico. Dicho de otra manera: piden cita y no acuden. No soy dado a tales excesos y puestos a bordar la conducta de ciudadano-usuario-paciente ejemplar, me presento a las 9.55h. ¡No es broma! Al poco, que no se me antojó tan poco, siempre la espera se hace larga, aparece la doctora, lista en mano. Nombra a tres esperantes. Ninguno de ellos era yo. Me digo para mis adentros: Con el tiempo que dedica a cada paciente, si parece que les haga un chequeo completo, puede llevar algo de retraso. No digo nada para mis afueras; espero.

Cuarenta y cinco minutos más tarde, es decir a las 10,45h, sale el último de los tres y de nuevo, lista en mano, la doctora nombra otro individuo. Tampoco soy yo. Le pregunto tímidamente: Disculpe, a M.S. ¿no lo tiene en la lista? La consulta y muy risueña, me responde: Sí, le he llamado y no estaba. Pero si estoy aquí desde hace una hora, me defiendo. No sé si me ha oído o no, el caso es que se mete en la consulta con su nuevo cliente.

Aprovecho para ir al aseo; hasta ahora no me había atrevido. Salgo del aseo. Como la monja María deambulo, pasillo arriba, pasillo abajo. En el ínterin me saluda una empleada; bata blanca sobre ropa de civil. Le respondo al saludo, sin saber muy bien quién es, aunque al rato comienzo a atar cabos.

Me atienden y salgo de la consulta. Quien esperara leer algún detalle sabroso de la misma, siento decepcionarle. Mas, ¿qué hace un buen español, ambientado en Valencia, cuando habiendo salido con un café con leche de casa le tienen una hora de plantón para luego despacharlo en pocos minutos? Nótese que aquí la medida del tiempo tiene otra consideración. Pues ir a almorzar al bar más cercano. El de enfrente; aquí no hay mucho que rascar.

Medio bocadillito de… ¿Y para beber? Un té negro. La camarera, muy profesional, lógicamente no dice nada, pero se le aprecia una chispa en la mirada. Me ofrece una mesa. No se moleste, me instalo en la barra. Voy al rincón de la prensa; lo he bautizado así porque hay dos periódicos; uno en manos de un parroquiano, el otro yace sobre el mostrador. Lo tomo y comienzo a leer la columna de Juanjo Millás. Siempre es interesante lo que cuenta. Me sirven el té. Bueno me sirven una taza sobre un platillo con agua caliente, una cucharilla, un azucarillo y un extraño artilugio. En un sobre. Lo desprecinto y aparece esto.

POLEO-DRACULA-2

—Señora, ¿esto se introduce todo, tal cual en la taza?

—Si señor, cuando lo tenga un rato, presione y lo estruja.

—Ah, muchas gracias.

Mi vecino de barra, es de los almorzadores tradicionales: cervecita, olivitas, bocadillito y deduzco que como colofón, café o carajillo. Me lanza tiernas miradas; al menos yo las interpreto así. Un servidor todavía no tiene conciencia del símil del artefacto. Cuando finalmente lo estrujo, lo saco y lo deposito sobre el platillo, el vecino mira el artilugio y de soslayo a mí; más de una vez; de vez en cuando.

Sólo en ese momento acude a mi mente la evocación del Poleo de Drácula, un chiste de adolescencia que hoy no sería posible relatar. Poleo Drácula o Té Tampax; los tiempos han cambiado.

El bocadillo estaba muy bueno.

El Morocho del Abasto.