Dyango y Beethoven

      Dyango y Beethoven

RJ-LA-Q

 

¿Quién es este Dyango? se preguntarán los sub-cincuenta y algún cincuentón desmemoriado. Y ¿con qué derecho se le emplaza al lado de uno de los grandes? El sordo genial, el de las sinfonías numeradas como las avenidas de Nueva York… El icono de algunas paradojas, por ejemplo, en reivindicaciones antiabortistas. Sí han leído bien.

“        —¿Está usted en contra del aborto?

         —Hombre sí claro

         —¿En todos los casos?

         —Sí, creo que sí.

         —Y ¿qué haría usted en el caso de un padre alcohólico y sifilítico, cuya mujer, tuberculosa, queda embarazada?

         —Hombre ahí sí…

         —Un minuto de silencio; acaba usted de matar a Beethoven.”

         La anécdota, realidad o ficción, se le atribuye a un eminente genetista: Lejeune, pero valga ella tan solo como eso, una anécdota; no está en el fondo de la intención, si alguna tiene, de este artículo.

      La historia viene a colación por una película de los años setenta, La Querida, dirigida por Fernando Fernán Gómez y protagonizada por él mismo y por Rocío Jurado, para mayor gloria y lucimiento de esta última. ¡Vaya!, exclamará más de uno, ¡Qué extraño emparejamiento: ese gran director, actor e intelectual, con una folclórica! Hay quién para justificarlo aclara que se trataba de una película “alimenticia” de Fernán Gómez.

      No nos pronunciamos de momento, así que sigamos con la exposición. Fernán Gómez en el papel de compositor melancólico, separado de su mujer y con tendencias alcohólicas, conoce a Rocío Jurado. De vida disoluta, se instala en un piso enfrente de él. Éste la aguarda, oteando a través de los visillos, la llegada de  ella, circunstancia que se produce cada madrugada, invariablemente alrededor de las tres, acompañada de un galán, no siempre del mismo, aunque ella sienta predilección por uno. Pronto se establece una especie de complicidad-simpatía entre ellos, lanzándose miradas y gestos.

      Finalmente, por razones de economía, se aduce en la cinta, acaban viviendo juntos; ella se muda al piso de él. En ese momento inicial cualquier varón de mi ralea se hubiera cambiado por Fernán Gómez, pues hay que reconocer que Rocío Jurado a sus treinta abriles reunía más atributos para parar el tráfico que un guardia urbano.

DYANGO-WEB         Bien, el caso es que en la sala están los dos, ella se retira hacia el fondo del pasillo, al cabo del cual todos entendemos que está la habitación, pues ella parce ser que quiere ofrecerle un homenaje, más que de bienvenida, de bienhallado. La cámara se abre o se retira un poco para recoger algo de panorámica y se advierte en la pared dos carteles en íntima vecindad, uno de Dyango; otro de Beethoven. Al fondo, después de ella penetrar al cuarto para conjugar el verbo anterior, se advierte otro póster; éste de un jovencísimo Serrat de la época de Mediterráneo.

beethoven-WEB         Y es este tú a tú de Dyango y Beethoven, esta cohabitación deliciosa y posible, para algunos tal vez escandalosa, la que nos ha motivado y seducido. Más que el resto de la película; más que los encantos de cuerpo y voz de Rocío, más que el creible alcohólico protagonizado por  Fernando  que camina hacia su autodestrucción; más incluso que la presencia anecdótica de un Serrat al fondo del pasillo que guarda la entrada de la alcoba del encuentro y de la soledad.

       Porque este escribidor de historias es pueblo. Y como pueblo se apasiona por Rocío y por sus gracias, por el cómico Fernán Gómez, por el trovador Serrat. Y aunque por Beethoven siente una admiración reverente y extraña, le viene un poco grande… Por ello agradece que algún diablillo del equipo de rodaje enviara al genio de visita a los artistas populares.

        ¿Lo sabrá Dyango?

        El Morocho del Abasto

I’m your Man. Leonard Cohen.

 I’m your Man. Leonard Cohen.

 

         LEONARD-COHEN-PARA-WEB   Aquí en España, a nivel de gran público, lo conocimos cuando irrumpió en nuestra pequeña pantalla, en algún espacio musical, quizás a finales de los ochenta. Ya era una figura consagrada y los iniciados, incluso en España, ya lo conocían. Me llamó la atención, especialmente, el aura camp en la que se envolvía. La quietud de su estampa, el tono quedo de su voz y el micrófono retro, ahora dirían “vintage”, tras el que ocultaba su boca susurrante. También el poco trabajo que les daba a las chicas del coro, que le acompañaban. ¿Forzaban la imagen al blanco y negro? Quizás no fuera así, pero así lo recuerdo.

            Ahora, al rememorar, me llama también la atención, mi propia reacción: rara vez presto atención a los artistas que pertenecen a esa entelequia que denomino “el mundo anglo-sajón”, salvo contadas ocasiones. Que nadie siga mi ejemplo, son cosas mías, ¿acaso una pueril autodefensa contra esa culturilla que nos invade? El caso es que a al flemático Cohen no se lo tuve en cuenta.

            Más tarde conocí lo que le animó a lanzarse al mundo de la canción. Al parecer ya había escrito algunas letrillas, pero un cierto pudor le impedía intentar interpretarlas en público. Un día, realidad o ficción, cuentan que oyó a Bob Dylan por la radio y se dijo: ¡Si éste se atreve, yo también! Y así, según parece, empezó todo.

            En mi tierna juventud, no es una frase hecha, bueno sí, aunque fue tierna, me llegaban ecos de los conciertos en la británica Isla de Wight. Más que de los conciertos, en verdad, del ambiente libertino que allí se vivía. Tampoco esto me llamó especialmente la atención. Muchos, muchísimos años después, cuando ya era este escribidor de bitácoras un admirado entregado, pero tranquilo, del bate canadiense, me regalaron un disco antiguo. Incluía un DVD de su participación en uno de los conciertos en la isla de Wight. Corría el año de 1970. Un calmo, muy calmo y joven Leonard Cohen se exponía sobre un escenario ante una descomunal campa de espectadores yacientes y adormilados. Algunos, no pocos, sin embargo estaban atentos. Eran las cuatro de la madrugad, aproximadamente. Él vestía una suerte de chaqueta sahariana arrugada a más no poder, pijama declaro él, pelo largo, barba de algún día y guitarra en ristre. Allí con flema casi exasperante, desgranó sus canciones con la casi inapreciable, pero preciosa colaboración de sus coristas… Repasando la lista de las canciones, una vez más constato, que los artistas de larga trayectoria, a una edad bastante temprana, ya habían compuesto lo mejor de su repertorio.  Cohen tenía, a la sazón,  treinta y cinco años. De entre las canciones allí susurradas evoco: “So long Marianne, That’s not way to say goodby, Suzanne, The Partisan, Famous Blue Rain Coat…

            Resulta curioso, cuando un artista entra a formar parte del universo privado, sentimental, de un paseante, cómo una reseña, una imagen evocada… Al que les escribe, envilecido por la vida, un buen día le dio por estudiar alemán. Un librito de lectura, adaptado, de los que fabrica la factoría Langensheidt, contenía una escena en la que una joven alemana adolescente, como signo de rebeldía, se encerraba en su habitación y ponía “a todo volumen”, como si ello fuera posible, un disco de Cohen: “Songs of love and hate”. ¡Menudo signo de rebeldía!

            Toda su discografía, salvo algún olvido, es en inglés. Sin embargo, en una de las primeras canciones,  que escuchó este redactor, The Partisan, hay un homenaje precioso a otra lengua. Cada vez que la oye, espera con impaciencia, ese párrafo, esos versos:

            J’ai changé cent fois de nom,

            j’ai perdu femme et enfant,

            mais j’ai tant d’amis.

            J’ai la France entière.

            Un vieil homme, dans un grenier,

            pour la nuit nous a cachés.

            Les allemands l’ont pris.

            Il est mort sans surprise.

            Se le concedió el Premio Principe de Asturias de las Letras. En su discurso quiso destacar que un muchacho español, que tocaba flamenco en un parque de Montreal, le enseñó a tocar la guitarra española. Tan solo seis acordes; la base del flamenco. El premio se le concedió  en 2011. Hace un mes escaso, se anunció el Nobel de las Letras para Bob Dylan. Quizás el próximo sea para Cohen, razonó un servidor. Pero no le ha dado tiempo. Descanse en paz.

                        El Morocho del Abasto

Alberto Cortez en el Olympia (de Valencia). Junio de 2016

            Alberto Cortez en el Olympia (de Valencia). Junio de 2016

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            Era miércoles 29 de junio. Verano. En Valencia. Los que amablemente siguen estas crónicas del alma saben de la turbación ante el hecho de entrar en un teatro a plena luz del día, todavía con gafas oscuras. Pero el horario de inspiración europea parece haberse instalado a perpetuidad.

            Como siempre asistimos al espectáculo siempre gratificante de llegar nada más abrir las puertas, para así contemplar cómo, una vez más, el teatro se va llenando de público. Los viejos artistas tienen todavía predicamento. Asistimos a una época en que éstos son muy longevos artísticamente. En el público, este redactor de bitácoras reconoció  a los jóvenes de cuando él era niño; esos jóvenes quizás algo más sensibles que protegían sus tímpanos de la exposición a los decibelios de otras opciones musicales. Por lo que se deduce llegan con una aceptable salud auditiva para dejarse seducir con la palabra cantada y con la canción dicha.

         El telón se levantaba con apenas unos minutos de demora sobre la hora anunciada: 8.30, al tiempo que una voz poderosa, la suya, se arrancaba con los versos:

               Viento, campos y caminos… distancia,
               Qué cantidad de recuerdos

       El telón dejaba ver primero al anciano cantor sedente sobre un sillón orejero… El público tras una fracción de estupor correspondió con su aplauso de bienvenida…

                 de infancia, amores y amigos… distancia,
                 que se han quedado tan lejos.

       El telón totalmente abierto dejaba ver un escenario intimista: piano y pianista; sillón y cantor; atril y libro de letras…

                  Entre las calles amigas… distancia
                  del viejo y querido pueblo
                  donde se abrieron mis ojos… distancia,
                  donde jugué de pequeño.

       Y sonaron los acordes y con ellos los versos finales:

                   Un corazón sin distancia quisiera para volver a mi pueblo.

       ”Para volver a mi pueblo.” ¿Casualidad en la elección del tema de arranque del concierto o intención bien hilvanada? En efecto, era un regreso. La anterior cita, última que el escribidor recuerda con el público valenciano, fue años ha, en la misma sala, en compañía del gran ausente Facundo Cabral que una balacera criminal silenció para siempre en Guatemala. Quizás haya habido otras, pero queremos destacar esta como homenaje a otro gran cantor asilvestrado y que nadie recordó en nuestra querida “Madre Patria”. El aplauso sobrevenido a la primera pieza entregada no fue sino el preludio de otros que llegaron después.

      ALBERTO-CORTEZ-2 Pronunció cortos parlamentos entre canción y canción, pocos para la dialéctica fluida atribuida a los argentinos. Evocó cortos pasajes pretéritos, cantó algunas de sus canciones más conocidas: Te llegará una Rosa, El Abuelo… Composiciones propias, cantadas con otro tempo, con la sola compañía de un pianista enorme, de la tierra —dijo en uno de los parlamentos. También tuvo un recuerdo para Miguel Hernández con su Nanas de la cebolla, versos que él musicara en tiempos de carnes prietas y que prestara a su amigo Joan Manuel Serrat. A veces, entre canción y canción, acudía un muchacho solícito a cambiar la hoja del libro sobre el atril. El poeta cantor pidió disculpas por cantar sentado, condición a la que se veía obligado tras una caída tonta y una operación desafortunada. Continuó alegando que en cualquier caso mientras le quedara un poco de voz para cantarles a ustedes… Se produjo lo esperado; el público ya entregado, rompió en aplausos.

       Es cosa común, que este escribidor ha colegido, que todo cantor argentino de talla rinde en algún momento homenaje, ora a Gardel, ora a Atahualpa Yupanqui, incluso a ambos. Cortez, por la temática de sus canciones, siempre más próximo a Atahualpa que al Mago, recordó la canción arriera, sencilla de texto, pero profunda de sentimiento: Los Ejes de mi Carreta.

    ALBERTO-CORTEZ-3   Se permitió, su sempiterno ejercicio de pequeña vanidad, dejando caer el micrófono al suelo, cantando a capela una de sus más célebres composiciones. Con Castillos en el Aire quiso despedirse, y llegando al final cuando se cuestiona sobre la posibilidad o no de volar, invitó al público a convocar, con movimiento colectivo de brazos, una corriente de aire que lo hiciera levitar. En este punto, la ironía cobraba especial significado: levitar al que caminar no puede.

       Finalmente tuvo una levitación asistida; el pianista a su diestra y el asistente a su siniestra, entre los dos lo mantuvieron en bipedestación, dando cuenta de su enorme estatura: casi dos metros. Su talla como artista ya había sido demostrada.

          ALBERTO-CORTEZ-4  El Morocho del Abasto

LA CHANSON FRANÇAISE (II)

LA CHANSON FRANÇAISE  (II)

Le Regard d’un Méridional.

 

ARISTIDE BRUANT-PAR LAUTRECAristide Bruant (1851-1925)

Chansonnier et écrivain français né dans une famille bourgeoise. Enfance et adolescence solide formation surtout en latin et grec. À l’âge de 16 ans il doit quitter le collège à cause de revers de fortune de la famille.

Mais, il se passionne de l’argot; étudie l’argot. C’est alors qu’il utilise la langue colorée de de la rue, la langue du peuple, puis il prend aussi sa pensée; sa voie est trouvée.

Il a son grand succès au Chat Noir, un fameux cabaret de Montmartre, mais le patron ne le payait pas, alors il ouvre son propre cabaret avec 1000 francs, le prête d’un admirateur.

Sa façon de s’habiller: cape noire, cache-nez rouge, culotte enfoncée dans des grosses bottes et feutre noir à larges bords le rendent populaire, surtout après l’affiche de son ami Henri de Toulouse Lautrec. Ce sont aussi ces petits tableaux qui rendent célèbre au peintre.

Maurice Chevalier (1888 – 1972)A-MAURICE-CHEVALIER

Acteur, chanteur, écrivain et parolier français. Il eut un faible début aux cafés concerts avant la Grande Guerre. Après, La Mistinguett le découvre et fait de lui son partenaire. Il devient le dandy frivole qui maintient un certain accent canaille et suburbain. Dans les années 30, il commence une carrière cinématographique à Hollywood. Après la deuxième guerre, il est soupçonné de collaborationniste, mais il est rapidement restitué.

L’image qui restera toujours c’est le canotier à la tête, la canne à la main et le sourire à la bouche.

B-FERNANDELFernandel (1903 – 1977)

Acteur, humoriste, chanteur et réalisateur français.

Issu du Music-Hall, il fut l’un des plus grands du cinéma français. Avec cette expression faciale, il est évident qu’il ne pouvait que faire du comique. Il acquit la gloire surtout lorsqu’il interpréta don Camilo, le curé toujours en querelle avec son ami le maire communiste don Pepone.

Comme chansonnier il eut un grand succès. Je voudrais vous réciter quelques vers de son tube Félicie aussi :

C’était au Bois de Boulogne / que j’ai rencontré Félicie

Elle venait de la Bourgogne / moi je venais en taxi…

 

Charles Trenet (1913 – 2001)trenet_charles

Considéré le père de la chanson française moderne, il chantait tout sous un air de légèreté, comme un Pierrot illuminé. Sa chanson « la mer », écrite dans un train de Montpellier à Perpignan,  peut être considérée l’une des premières chansons appartenant au genre Chanson française moderne. Douce France c’est autre de ses grands tubes.

 

H-GEORGES-BRASSENSGeorges Brassens (Sète 1921 – 1981)

Le grand timide de la chanson, sans doute le plus poète de tous, avec la permission de Léo Ferré. Outre que ses propres compositions il a chanté François Villon, Hugo, Verlaine, Aragon et d’

autres. Il a eu toujours une tendre “mauvaise réputation” comme sa chanson homonyme. En Espagne, cette chanson, pour des jeunes d’une certaine génération, est devenu célèbre grâce à Paco Ibáñez.

G-JACQUES-BRELJacques Brel (1929 – 1978)

Que dire de Jacques Brel, le beau garçon belge? Il est connu dans le monde entier par son “Ne me quitte pas”, la plus belle chanson d’amour jamais écrite. Peut-être un peu exagéré, mais mon Dieu, qu’elle est belle. J’ai entendu sur un chanel de You Tube, un entretien à la Télé française avec le président Mitterrand pour parler en exclusivité de Jacques Brel et de son dernier album. Amen.

 

CHARLES-AZNAVOURCharles Aznavour (Paris 1924 – )

Comme longève,  (longevo) n’existe pas en français et dire d’une grande longévité est un peu pompeux, je dirais le diplodocus de la chanson française. Ici, j’aurais besoin de toute la conférence pour en parler. Alors je n’ajoute rien; regardez tout simplement ce visage, souriant, ironique, plein de dignité aussi orgueilleux, fier et certainement  un peu vaniteux, car il y a des artistes immenses qui peuvent se permettre ces velléités

 

barbaraBarbara (1930-1997)

La Dame Brune. Une poésie engagée, vibrante, chanté presque toujours sur des mélodies de piano qu’elle même jouait. Elle a chanté Brassens  et Brel et surtout une délicieuse La Dame Brune, paroles et musique de Georges Moustaki, chantée à duo avec lui. Je vous encourage à voir cette vidéo, où l’on voit le donjon calme, méditerranéen et impassible de Moustaki et une dame brune, elle, qui transpire, je dirai de l’amour par tous ses pores, qui s’avance vers lui dans un parcours qui ne s’achève jamais.

F-JULIETTE-GRÉCOJuliette Gréco (1927-

Tendre et dure histoire, comme il y en a d’autres : Une fille arrive seule à Paris ayant pour tout bagage un billet de train et une adresse. Par ces choses de la vie, suivant des cours d’art, elle côtoie  d’autre jeunes fous comme elle lesquels, dans une cave voutée  à Saint Germain-des-Près,  dansaient, faisaient de la musique et parlaient philosophie. Jean Paul Sartre, malgré ses dioptries, la remarqua et fit d’elle la muse de leur groupe : les existentialistes. Il lui proposa de se dédier à la chanson, mais comme elle répondit que ce qu’elle écoutait à la radio ne lui plaisait pas, Sartre lui fournit quelques paroles. Un ami compositeur écrivit la musique. Et comme ça, tout simplement el débuta à Saint Germain.

Gilbert_BecaudGilbert Bécaud (1927 – 2001)

Surnommé, comme vous le savez Monsieur 100.000 Volts. Élégance d’habit, toujours une cravate à pois, élégance sur scène ; voix puissante, imposante carrure.

Quelques de ses chansons restent comme le grand bagage sentimental de plusieurs générations : « El maintenant, l’important c’est la rose, Nathalie, Dimanche à Orly… »

 

 

D-EDITH-PIAFÉdit Piaf (1915-1963)

Surnommée à ses débuts la môme. Née sur les marches d’un immeuble à Paris, dans le plus grand dénuement : sa voix, plus tard bouleversa le monde.

Parler de la voix de la Piaf, c’est parler de choses insaisissables, bien qu’elle a une voix saisissante, frappante. Si l’on ajoute grave, ce n’est pas encore tout dit. Il faut parler aussi de timbre, couleur et de palette. Mais laissons ces choses pour les spécialistes. Restons avec sa Vie en Rose et surtout avec Non, je ne regrette rien.

 

E-YVES-MONTANDYves Montand (1921-1991)

La France a failli d’avoir un président chanteur-acteur. D’après l’exemple de Ronald Reagan, les choses se sont, peut-être, bien passées comme ça.

Si la Piaf est la chanteuse Parisienne, le modèle, sans doute, vous permettrez que j’ose dire que ce chanteur français, né italien, est la voix de la France, la voix masculine et que Charles Trenet me pardonne. Évidemment, le pauvre ne peut rien dire. Écoutez, si possible, La bicyclette et les Feuilles mortes.

 

I-LÉO-FERRÉLéo Ferré (1916-1993)

Auteur-compositeur-interprète et poète. On pourrait le considérer le chanteur Rive-Gauche par excellence.

Il chante sans honte, sans fard :

J’habite à Saint-Germain-des Prés

Et chaque soir,  j’ai des rendez-vous Avec Verlaine.

 

GEORGES-MOUSTAKIGeorges Moustaki (1934-2013)

Barbu, voleur de jardins

Découvreur de fleurs qui n’avaient pas de nom,

Traitre de sa liberté

Surveillé par sa belle geôlière

 

Tu t’en es allé comme tu es venu

Sur la mer de Nice

Qui baigne aussi l’Alexandrie

Et Sète où repose le grand fou

Qui porte le même prénom que vous

 

Manuel de Français

LA CHANSON FRANÇAISE (I)

LA CHANSON FRANÇAISE  (I)

Le Regard d’un Méridional.

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(Extrait de la conférence offerte, en petit comité, par Manuel de Français dans l’École de Langues de Valencia le 19 Janvier 2016). (Première Partie)

 

trenet_charlesPour mieux comprendre le phénomène de la chanson française moderne, il faut que je vous parle d’abord d’un certain Charles Trenet surnommé le fou chantant. Il est en grande tournée en Amérique. Il se produit sur la scène dans les grands cabarets New Yorkais, puis au Canada et en Amérique latine. En 1946, à la fin de l’année, il est sur l’aéroport de Rio de Janeiro. Il doit s’envoler pour New York. Soudain, il entend annoncer un vol pour Paris. Pris de la nostalgie, il s’embarque et c’est dans l’avion qu’il compose Revoir Paris.

Avec votre complicité on va donner un saut de géant en arrière jusqu’au moyen âge. Nous voilà au moyen âge ; c’est beau ici, n’est-ce pas ? C’est l’âge de la peste et de la religion absolutiste. Mais c’est aussi l’âge des troubadours et des jongleurs. La poésie était chantée et la chanson était poésie. La différence entre troubadour et jongleur c’est que le premier est un auteur compositeur, et le deuxième exécute les œuvres du troubadour. Mais un jongleur s’il possède du talent pour la création peut devenir aussi troubadour. Et un troubadour pourrait interpréter aussi ses propres œuvres. Les uns comme les autres sont les inspirateurs de l’amour courtois, de la fine d’amour. On chantait l’amour mais on chantait aussi les gestes guerrières des rois.

Le jongleur s’accompagnait de différents instruments :

-De vent : flûtes, cornes (mal vues par l’église, à cause de la transfiguration du visage du musicien…)

-D’archet : la vièle, la lyre.

Musique et poésie, poésie et chant allaient de la main. Et cette cohabitation a durée quelques siècles.

À la fin du XVème qui marque la fin du moyen  âge et le début de la renaissance, avec l’arrivée de François Villon, à la vie absolument bouleversée, et d’autres se développe ce qu’on dénomme la poésie savante ; la poésie se libère de la musique pour se concentrer dans la beauté des mots mais aussi la chanson se libère des structures rigides de la poésie lyrique. La poésie devient de l’haute culture et la chanson chose populaire. Mais cette dissociation de la poésie lyrique et la musique ne se produit pas soudain.

Encore une fois avec votre complicité on donne un saut en avance jusqu’à la fin du XVIIIème. Sous les arcades du Palais Royal à Paris s’ouvrent des cafés où s’engagent des chantants et des musiciens pour des courtes interventions. Ils constituent le germe de ce qu’on appellera les cafés-concerts. Mais un décret de Napoléon I de 1807 supprime toutes ces velléités et ferme aussi grand nombre de théâtres.

Mais dans la deuxième moitié du XIXème se produisent les circonstances favorables et des nombreux cafés-concerts  s’ouvrent par toute la France. Seulement à Paris on compte plus de mille de ces locaux. Le café concert est un établissement qui réunit un public qui paie en consommations le plaisir d’entendre des chansonnettes, des romances, même des morceaux d’opéra. On jouit d’une grande liberté ; on n’est pas attaché à un horaire concret comme au théâtre, on ne doit payer nulle entrée, on peut fumer, boire et applaudir des chanteurs qui s’engagent pour peu de temps sur la scène. Par contre les chanteurs doivent exagérer, gesticuler déclamer à haute voix pour attirer l’attention des paroissiens parmi le brouhaha des locaux.

Le nouveau siècle arrive et le nouveau spectacle qui devient populaire c’est le cinéma. Nombreux locaux ferment, d’autres s’adaptent au nouveau spectacle et deviennent des salles obscures. Après la grande guerre apparaît par influence américaine et anglaise le music-hall. Le music-hall  à différence des modèles français traditionnells : le café concert, le café chantant, le cabaret propose un modèle différent dont on ne paie pas en consommations ; le débit de boisson devient secondaire et on paie une entrée et il y a un programme et un ordre de représentations. On représente des opérettes. Il ya un grand nombre de chanteurs-acteurs sur scène, il y a des décors etcétéra. La reine indiscutable du music hall et des opérettes est La Mistinguett. Il n’y a pas de reine sans roi mais du roi en en parlera après.

La deuxième guerre éclate, et dans la France occupée, malgré tout, le spectacle continue. À la fin plusieurs artistes sont accusés d’avoir chanté, d’avoir interprété pour les allemands.

Mais nous voilà de retour ; nous avions laissé notre homme, Charles Trenet à Paris.

Il a apporté l’exemple, « le one man show » Le microphone existe aussi. Le premier à s’en servir sur scène est un certain Jean Sablon, aussi un chanteur français très réputé. Comme vous savez ce sont les américains qui ont libéré Paris et la France ; le music hall bien qu’adapté au français est un modèle américain. Le disque à 33 tours vient d’apparaître et la radio a déjà une grande diffusion.

Dans cette ambiance, néanmoins, naisse la chanson française moderne. Le terme chanson française désigne un genre musical à part entière dont l’adjonction de l’adjectif française exprime une réaffirmation de la francophonie comme opposition à l’ambiance anglo-saxonne  dominante. Elle boit dans les sources de la tradition littéraire française, plutôt de la poésie. Ses poètes de référence sont surtout : Verlaine, Rimbaud, Baudelaire et parfois Aragon, Louis Aragon. Cette nouvelle chanson on l’appelait aussi Chanson Rive Gauche.

Et maintenant c’est le moment de vous faire un petit dessin.

BASE-PARIS-WEB

 

Le plan de Paris et la rive gauche.

 

La chanson moderne naisse quand un individu, lui seul, vêtu de noir où non, avec une orchestre derrière ou seulement accompagné de sa guitare, est capable de réunir un public assis et attentif pour l’écouter.

Bien qu’une nouvelle chanson, elle est une conséquence du moment de sa naissance, mais doit son tribute aux antécédents ; c’est-à-dire, l’opérette et le music hall. À cette époque une chansonnette extraite d’une opérette pouvait devenir un tube.

 

Voyons les noms les plus importants de la chanson :

D’abord les antécédents.

(À suivre)

Manuel de Français

 

Javier Krahe, el último jalón de su camino.

Javier Krahe, el último jalón de su camino.

 Adios-Javier-Krahe

Y yo que fui a rondarle
la otra noche a Marieta
la bella, la traidora
había ido a escuchar a Alfredo Kraus

Y yo con mi canción
como un gilipollas, madre
Y yo con mi canción
como un gilipollas

Aunque…

Hace tiempo que me importa un comino,
que el último jalón de mi camino
caiga lejos de Roma.
Hace tiempo no juego al acertijo,
tan esdrújulo de un padre y un hijo,
y una blanca paloma.

Sin embargo…

Yo tuve un gran amor durante un chaparrón
y sentí aquella vez tan profunda pasión,
que ahora el buen tiempo me da asco.
Cuando el cielo está azul no lo puedo ni ver,
que se nuble ya el sol, que se ponga a llover,
que caiga pronto otro chubasco.

Pero he de confesarles que…

Mi esposa padece furor uterino,
no damos abasto ni yo ni el vecino.
Y a mí me da pena del pobre Avelino.

Cada dos por tres me invento algún viaje
para reponerme de su amor salvaje
y ella, en cuanto salgo, le ordena que baje.

Ya se rasga su camisón.

Desde el descansillo lo llama: ¡Avelino!
y el hombre respinga, se pone mohíno,
le entra como angustia, maldice su sino.

Lo ves vacilante bajar la escalera
sabiendo de sobra qué es lo que le espera
en cuanto se encierre con tamaña fiera,

desprovista de compasión,

Y por añadidura…

Si el astro loco preside el paisaje
nada es soez
e igual que a ella le viste de encaje
su desnudez
da un espectáculo resplandeciente
de un simple falo,
lo magnifica románticamente
bajo su halo.

Y ella lo ve cual si fuera una alhaja
y lo acaricia
y, pues la luna es de quien la trabaja,
se hace justicia.

Pero después viene el cuarto menguante,
quieras que no
desmereciendo con ello el amante,
compréndelo,
entonces ella me busca por bares
de cara oculta
y vuelvo a ser el primus inter pares,
ella me indulta.

Ahora bien…

Si me obligarais a nombrar una mujer rara en la cama,
pondría, acaso, como ejemplo a la perversa Leonor,
sólo la excita lo textil, lo más sedoso de la gama:
rasos, satenes, terciopelos… lo mejor de lo mejor.

Es una cosa que me llena de estupor
esa pasión por lo textil de Leonor
que al cielo clama.

 

Delirante historia a partir de letras acaso surrealistas, pero casi siempre irónicas de las canciones de Krahe cuyo repertorio incluía traducciones libres de alguna de Brassens.

Javier Krahe nació en Madrid en 1944 cuando Amparito ya era una moza de 22 años. Según cuenta en alguna entrevista se fue al Canadá a los 25 años “por salir de aquí”, aunque algunos aseguran que fue tras de Annick, el amor de su vida. Allí holgazaneó, trabajó algún tiempo, en una librería, de la que le echaron por leer. Ironía del destino, ironías con las que amuebló las estancias de sus canciones. A veces el tono subió llegando hasta el sarcasmo, pero siempre sin perder las formas.

Alguien me dijo que un día, en la cama, decorado de algunas de sus canciones, manifestó a su mujer el deseo de  hacerse cantante. A lo que ella respondió que nunca le había oído cantar. Él se defendió alegando que no lo era, pero que quería hacerse cantante. Y ella repreguntó: “¿Y cuanto vas a tardar?”. Según le oí después en alguna entrevista declaró que si empezaba en el momento de los hechos, es decir cuando tenía treinta, en unos diez años lo conseguiría, mas antes tenía que aprender a tocar la guitarra.

¿Retranca al más puro estilo gallego, o peculiaridad del personaje? El obituario de un personaje admirado tiende a destacar sus luces más que sus sombras. Si bien el que nos ocupa, de mala fama a decir de algunos, como también la tienen las suegras, ha tenido la ocurrencia de morirse a los 71 años el mismo día que la mía, Amparito, a los 93.

No hay un hilo conductor que los vincule, o si lo hay: de vidas tan dispares, es una de las definiciones de las rectas paralelas, la que los une. Dos rectas que se unen en el infinito. Si el infinito es el día del fin, el de dejar de existir, el de la posibilidad de elevarse del cuerpo terrenal, para ella creyente… Para él, la eternidad en todo caso gracias al cromosoma… Ambos arribaron a ese dilema el mismo día: el 12 de julio de 2015. Recientemente. Él hacia las cinco de la madrugada, tal vez su hora de acostarse; ella un poco más tarde, según el galeno que llegó con mucho retraso, acaso a la hora de elevarse a la eternidad de su credo.

Y siendo tan dispares, ella que solo bebía agua y él la tomaba para las abluciones, ambos en ideas se escoraban a la izquierda, ella sin dejar de rezar a su Dios, desafiando a los que creen incompatible ser de izquierdas y creyente y él fundamentalista ateo.

Mi glosa al trovador de voz inexistente, verso genial, mordaz, fluido y música facilona, se siente balbuceante, débil… Sin tener nada qué ver, al intentar evocarlo, me viene la voz, la imagen, el recuerdo de… Amparito.

Manuel de Français

 

Aznavour en Madrid-2015

Aznavour en Madrid-2015

 

UN-HOMME--UN-EDIFICE     Hay cosas que no debieran ser. Un ejemplo: programar un concierto de Aznavour en un palacio de deportes, rebautizado con el poco atractivo nombre de Barclayscard Center, aunque sea en Madrid; no pega, chirría.

Pero ¿qué quieren?, el Escribidor de Bitácoras es mitómano y decide ir. Es una ocasión añadida para volver a la Corte, lo mismo que Aznavour, unos treinta años después. El barrio es tranquilo, aledaños del eje viario Doctor Esquerdo. Como la fatiga es grande, el taxi le deja ante la fachada del recinto. El Escribidor ha seguido a la “vedette” (en francés tiene otras connotaciones) en el Forum de Liège, en el Palais de Congrès de Paris, en el Liceu de Barcelona… Este edificio da ganas de llorar. El acceso no es por donde todos creen, sino por otra fachada, donde nadie cree, pero es. Ante ésta, un grupo de jóvenes sub-veinte en actitud de sentada pasiva… Más tarde le apuntan que quizás estén esperando para ciertos conciertos. Bueno, confiemos en el interior.

Tras el control de entrada, un recorrido similar al realizado por el exterior, hay que ejecutarlo ahora por el interior. Pero además, hay que bajar niveles y niveles, hasta un cierto inframundo. Se accede por un lateral a la gran sala donde una gran neblina recuerda a una clásica velada de boxeo de una película de cine negro, en blanco y negro. Las partículas contaminantes ascienden hasta una bóveda de un cielo también negro.

Los espectadores que más han pagado tienen derecho a ubicar sus posaderas sobre incómodas sillas numeradas y agrupadas en filas, unidas entre sí por bridas. En un mundo al revés, los de entrada más económica sobre butacas, pero a más de un centenar de metros. En cada recoveco hay una siniestra barra de bar que sirve bebidas en contenedores de plástico a precio de cafetería de la Plaza Mayor. Jóvenes boy-scouts han reciclado su mochila en depósitos ambulantes de cerveza, cola u otros refrescos de los que ofrecen un manguerazo,  se deduce que a precios similares a los anteriores. Simpáticas muchachas y algún mocito, de la organización, se muestran obsequiosos para localizarte tu ubicación. Naturalmente aceptan propinas, pero no las imponen como en salas con más pretensiones en París.

Hay quienes visten sus mejores galas para finalmente sentarse sobre sillas más propias de verbena popular. Algunas damas en grupo de a tres, sin sus  galanes, seguramente poco sensibles a la Chanson, comparten, como probablemente sus hijas harán a la misma hora, litronas de plástico.

La casi inapreciable presencia de jóvenes y niños; sí queridos lectores: en otras latitudes se han visto familias enteras, tiene varias lecturas. Una, quizás algo rebuscada, aduce que el francés, como lengua, no forma parte del imaginario colectivo; se sabe el país próximo geográficamente, pero en el que se puede hacer valer la lengua única: el inglés. ¿Es peregrina esta teoría? Probemos con otra: el personaje, de edad provecta, gran conocido de los mayores de 50 años en España, es un perfecto desconocido de los más jóvenes; es un viejo. Pero hay una tercera: el chansonnier se cotiza más que una estrella del rock. Los que cuentan aforos aseguran que tan sólo unas 4.000 localidades, de las 5.000 posibles se ocuparon.

LE-CONCERT-1Pero atención, la luz escasa se convierte en penumbra azulada y los músicos, se instalan. Sin tiempo para contarlos, se adivinan ocho bultos, aparece, con paso lento pero firme; erguido y flaco, el divo. Los aplausos, preludio y anticipos de los venideros rompen el silencio sobrevenido. Saluda brevemente con el gesto y arranca la primera canción: Les Émigrants, una letra densa, complicada de seguir; tous ensemble, repetía el estribillo. Aplausos. No tarda en hacer su primer parlamento, asegurando que no puede hablar español, parce que vous parlez trop vite (porque ustedes hablan demasiado rápido). Ironía de un nonagenario que canta su canción Désormais, a una velocidad imposible, pesadilla de los practicantes del karaoke.

LE-CONCERT-2Ese parlamento, tan temprano, analizado en el conjunto del concierto es avis rara; no habló casi, pero cantó. Una hora y 45 minutos, sin interrupción, sin dar signos evidentes de fatiga, sin intentar las  proezas de cuando era un jovencito de apenas ochenta años, cuando al final de su canción Emmenez-moi, evolucionaba como una peonza ante un atónito auditorio. Entró en la dinámica de una canción en francés, una en español, sin errar en la letra, gracias a un sistema que le ayuda, asegura en las entrevistas.

LE-CONCERT-3Si de clásicos en sus espectáculos hablamos, cantó con su hija Katia: Je voyage; interpretó su personal La Bohème, con lanzamiento final del lienzo con el que limpiaba unos imaginarios pinceles de bohemio pintor; dobló al lenguaje de los signos Mon Émouvant Amour, acompañado de una corista que se hizo protagonista: Claude Lombard.

El viejo trovador, hoy como siempre, no solo canta sino que interpreta sus canciones. Nuevo parlamento en francés para proclamar que sus colegas “de métier” no se han atrevido a tratar el tema… Suenan los compases inconfundibles, preludio de Comme ils disent, donde comunica con una contención gesticular exquisita, para quién no entienda el francés, la historia de amor homosexual, imposible. Tras los aplausos concluye, en su último parlamento, que el arte debe de tratarlo todo, no solo en el cine, la pintura y la escultura, sino que también la Chanson ha de hacerse eco.

LE-CONCERT-4Ha sonado ya su Venecia sin ti, en español, una de las más aplaudidas, pero son sus temas más recurrentes, los que más conmueven, esto es; el paso del tiempo, irrecuperable; la pérdida de la juventud que huye; la pérdida del amor… El escenario es su medio, lo domina, se resiste a no demostrar que algo queda de un torrente de voz… que como el amor… también se está yendo y aparece, aunque discreto, el gallito inoportuno. Pero es en el tono quedo, acaso un nuevo experimento suyo, con la sola compañía de su gran pianista clásico, casi de su generación, donde se reinventa y estremece.LE-CONCERT-5

No hubo bises. Salió, reapareció, volvió a salir y a reaparecer, saludó y aplaudió al público. El público en pie, se obstinaba, con su aplauso sin pausa, en conmover su viejo corazón. Pero la luz rompió la penumbra azulada y el respetable se dio por vencido.

El Escribidor de Bitácoras permaneció en su silla de verbena hasta que la mayoría hubo desfilado. Volvió a caer la neblina de una velada de boxeo, pero ya no la vio.

 

Manuel de Français

 

LA CHANSON FRANÇAISE À L’ÉCOLE DE LANGUES

LA CHANSON FRANÇAISE À L’ÉCOLE DE LANGUES

 

Que por mayo era por mayo,BAILARINA-WEB

cuando hace la calor,

cuando los trigos encañan

y están los campos en flor,

cuando canta la calandria

y responde el ruiseñor,

cuando los enamorados

van a servir al amor;

(Complainte du Prisonnier, Anonyme.)

 

Début de mai, les examens sont là, certes, mais…C’était un 5 mai, le dernier 5, jeudi. Un spectacle superbe c’est produit sur la scène de la grande salle de la vieille École de Langues à Valencia. Et qui était là ? La chef du département de français, une prof de français, trois élèves de français d’un certain âge ou d’un âge certain et un petit nombre de personnes, environs cent ou presque, la plupart des gens hors de l’école. Ou étaient les gens  de l’école ; d’où venaient ceux d’ailleurs ?

TRIO-DE-INICIO-WEBAprès les mots de bienveillance de la Chef, la maîtresse de cérémonie, Eva Adam, professeur de français à l’Université Polytechnique  de Valencia, a invité tous les présents à faire un parcours, fort personnel, autour de la chanson française , ses lumières, mais on s’est plongé aussi dans ses coulisses.

Elle a fait appel aux musiciens, sans lesquels rien ne serait possible, et ils ont émergé. Joan Vallés, guitarre et voix, coiffé d’une casquette à la française ; Arcadi Valiente, clavier, un courageux aux doigts vertigineux. Ils ont commencé par Ma liberté de G. Moustaki. Après Joan Vallés a pris la parole, en parfait espagnol, pour présenter Le Métèque, selon lui la plus connue des chansons de Moustaki. Enrico Macias et sa chanson La France de mon Enfance, a été le prétexte nécessaire pour avouer qu’il est un francophone né au même pays qu’Enrico. L’un des grands moments a été La Bohème de Charles Aznavour et, aussi d’Aznavour, Je voyage, chantée avec une jeune fille, Paula-Yvonne Blanquer Adam, que la présentatrice, sa mère, a présentée pleine d’émotion.VALLES-ARCADI-PAULA

La soirée avançait, elle avait commencé à 18,30 ; la présentatrice présentait, Joan chantait et Arcadi maîtrisait un clavier, presque de jouet ; on se demande ce qu’il aurait fait avec un vrai piano… On a vécu La Vie en Rose et l’hymne à l’Amour avec la môme Piaf, on s’est déchiré de désespoir  en suppliant  Ne me Quitte Pas, tandis qu’une jeune danseuse, Irene Izquierdo, renforçait les paroles de Jacques Brel.CON-BAILARINA-WEB

Le parcours a été fort personnel, comme on a annoncé au début ; il nous a manqué Georges Brassens, et si bien on a pu accepter Francis Cabrel en revanche d’autres grands absents, on se demande si dans ce voyage, Céline Dion avait ses bagages. Étonnant, n’est-ce pas ?

Une grande idée et un spectacle prodigieux… Et on termine comme on a commencé. Si quelqu’un n’a pas été nommé, on demande pardon ; on ne connaît pas tout le monde, mais ou étaient les gens de l’École ?

 

Manuel de Français

Photos

Ximo Rodríguea

Manuel Geómetra

Demis Roussos, le grec d’Alexandrie

Demis Roussos, le grec d’Alexandrie

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Né et élevé en Alexandrie au sein d’une famille d’origine grecque, où sa mère et sa grand-mère cuisinaient des spécialités grecques assaisonnées de sauces égyptiennes…

En Orient, les femmes se dépilaient en utilisant un mélange de sucre fondue dans le jus du citron chaud ; un caramel qu’il dévorait dans ces incursions furtives à la cuisine (avant de son utilisation)… (*).

DEMIS-TOUNIQUE-WEBDemis le grec, le gros barbu à la voix d’ange, l’extravagant aux tuniques comme un curée à la Grand-Messe, monté sus ses bottes à haute plateforme, il est venu colorer notre Espagne un peu grisâtre des années 70. Il y avait à l’époque, bien sûr, la couleur vivante des « batas de cola » des folkloriques du flamenco. Mais pour les « progres », cela n´était pas de saison.

Selon toute probabilité, il serait venu de la main de José María Íñigo, ce grand maître et mage de ces glorieuses années en matière de télévision où il n’y apparaîtrait que le mieux ; les meilleurs. Quel dommage d’involution !

Pour un gamin de mon âge ce qui m’étonnait le plus, m’étonne encore, c’est qu’une voix si douce puisse sortir d’une charpente si forte. En Espagne il chantait en espagnol et en anglais. Ses yeux redessinés au rimmel (l’enfant de jadis ne le raisonnait pas encore) étaient plutôt rêveurs que tristes.

Demis-Dominique--janvier-1977-Paris-Match-1-WEBAprès on a appris qu’il s’est produit aussi en France, ce qui preuve, encore une fois, que la chanson française est chose de métèques. À Maisons Laffitte, il demeurait comme un prince, entouré de six domestiques et surtout de Dominique, sa compagne, véritable alma-mater de la maison. Elle le voulait gros et opulent, tandis qu’elle Demis-Dominique--janvier-1977-Paris-Match-2-WEBne mangeait que les jours de réception. Ils recevaient trois fois par semaine. Les grands bouffes restent dans la légende des lieux.

Libéré de Dominique, paraît-il que Véronique l’influence dans de saines habitudes de vie. Il trouve son équilibre à four et à mesure qu’il perd son bedon. Au début  des années 80 apparaît son livre « Question de poids ». Le livre recueille son expérience personnelle et pontifie sur une diète, la sienne, élaboré en collaboration avec Véronique Skawinska.

Demis-Roussos--janvier-1977-Paris-Match-2-WEBAprès des décennies, où j’avais perdu sa trace, je l’ai  retrouvé à la télé, très sporadiquement, regrossi et vêtu « en occidental », évidemment vieilli mais à la voix limpide comme toujours. Et après l’assaut au pouvoir de Syriza on apprend le décès de Demis, le Grec d’Alexandrie. N’a-t-il pas pu l’encaisser ?

 

(*) Paragraphes 1 et 2 extraits de son livre « Question de poids »  1982

- Les photos 3, 4 et 5 sont tirées des contenus affichés sur internet d’après une séance de photos en janvier 1977 pour Paris-Match.

 

Manuel de Français

Devine Devinette / Un Portrait

Devine Devinette

Un ami farceur mais au grand cœur, proclame que j’écris comme Unamuno. « Comme tu es gentil », je lui remercie. « Oui mon ami », me répond-il. « Parce que comme lui, ce que tu écris, ce ne sont pas des nouvellettes mais des nivollettes ». Et comme je lui remercie encore il s’encourage et ajoute : « Et pas question de sonnettes, mon vieux ; tu écris des sonnittes ».

Alors ce qui suit, je ne sais au juste pas comment le nommer. Mais mon ami farceur au grand cœur m’en apprendra.

                                                                     Un Portrait

 

DEVINETTE-PAPILLON-WEBJ’entreprends la tâche qu’on m’a ordonnée,

et je ne demande que ma plume glisse

sur cette feuillette, à la couleur lisse,

et qu’elle ne s’arrête point ; c’est ma volonté.

 

DEVINETTE-COMPLET-BLEU-WEBÀ cette fin, je voudrais vous offrir

des vers en rythme et mètre parfaits.

Mais pour faire en vers de quelqu’un le portrait

Émettrai-je bien sûr plus d’un soupir.

 

Je vous parle d’un être humain,

dont le genre, hélas !, n’est pas féminin,

déjà deviné ?, je m’en doutais, c’est masculin ;

vivant aujourd’hui et j’espère que demain.

 

Car le type n’est pas un gamin ;

de sa vie, le livre a plusieurs pages.

Mais plus qu’un homme d’un certain âge

C’est un homme d’un âge certain.

 

DEVINETTE-CROONER-WEBIl est plutôt petit, comme un garçon

Sa chevelure qu’il conserve en fil d’argent

Aussi chauve, quel indécent,

Comme quand il était jeune de 40 ans.

 

Malgré tous les automnes tombés,

son dos de courber n’est pas pressé,

comme le mât d’un navire, il est dressé ;

seulement sa jeunesse s’est paumée.

 

Mais l’âge qui d’habitude enlève, comme ils disent

souvent, apporte aussi et sans être beau,

plus intéressant est-il que quand il était bleu ;

ce sera vrai ; les femmes le disent.

 

Et me voilà qu’en essayant la rime,

Plus d’un tiers de mon soi-disant poème

Est déjà exposé, quel phénomène !

Mais allons peu à peu ; à ce rythme.

 

Pour continuer avec le personnage,

faudra-t-il ajouter ; c’est juste et prudent

qu’il est français d’adoption, de sentiment,

mais pas d’origine et ce n’est pas un outrage.

 

De la France et de sa chanson bien aimée

Est-il représentant de son plein gré.

Mais du pays de ses aïeuls, c’est vrai

Ambassadeur a-t-il été nommé.

 

Malgré son ascendance, à Paris est-il né,

dans le premier quart su siècle dernier

où partageaient-ils les rues, charrettes et cabriolets,

mais du début sentait il la gloire ; quel bon nez!

 

Peu après du bras de la Piaf  s’est-il collé.

Plus qu’amant, confident, ami et chauffeur,

un va et vient, presque un servant, un chasseur,

une bonne à tout faire ; il a su décoller.

 

Et bien sûr, il a appris son métier ;

Son métier de chanteur, bien appliqué :

méticuleux, travailleur, étudiant sans université…

Car la vie, a été sa carrière, son sentier.

 

Et ayant autant de génie, que voulez- vous ?

Qu’il soit modeste ? Ne me faites pas rire !

Celui qui du néant a émergé, faut-il le dire

peut se permettre un certain orgueil, je l’avoue.

 

Mais à vraie dire, plus qu’orgueilleux, il est fier.

Plus que génie, artiste.

Plus que comédien, fantaisiste.

Chanteur d’aujourd’hui, de demain et d’hier.

 

Sa voix, vous me permettrez, n’est pas limpide

Son ton n’est  pas doux ; plutôt rauque.

Mais ses paroles touchent et provoquent ;

sans elles, de ma vie, la bande sonore serait-elle vide.

 

Paris, lieu commun, c’est le décor sempiternel ;

dans ces chansons dont l’amour arrive…

Mais c’est sa perte, sa fuite ; sa question addictive

Le passage du temps, son sujet essentiel.

 

La perte de la jeunesse par conséquence,

Les amours perdus qu’évoquent  les murs

des bâtiments, des églises comme un murmure

lointain, qui se répète comme un écho avec fréquence.

 

Survivant d’une époque dorée

de la chanson française dite La Chanson,

de sa construction le plus grand maçon:

le plus connu, le plus consacré.

 

Et jusqu’ici, le portrait plein d’admiration

d’un homme, un chanteur, un acteur, un artiste.

Pas besoin, j’en déduis d’ajouter aucune piste.

Si l’on a deviné, elles me précèdent, mes félicitations !

 

Manuel de Français