YA ESTA AQUÍ.

LE-VINYA ESTA AQUÍ.

 

 

 

 

De pronto, como quien despierta de un letargo, recordé que tenía un libro en el mercado, Cuentos Arquitectónicos, del cual ya no me ocupaba, siguiendo el ejemplo de mi editorial casi desde el principio. Me dejó abandonado a mi suerte y tuve que ir yo solo aireando mi libro.

PAPELERIA-CEVANTES-POSTEGUILL-SALVADOR-WEBVisité de nuevo la Papelería-Librería Cervantes, en el ámbito local, Godella. La nueva propietaria ¿Mercedes? viendo que husmeaba entre los libros, fue la primera en decírmelo: Ya está aquí el Planeta; nos llega en dos días. Después, me anuncié como autor y muy amablemente prometió pedirlo a la distribuidora. Clemen, su antecesora, había liquidado existencias.

LIBRERIA-IZQUIERDO-CUENTOS-ARQDel ámbito local al capitalino. Juan, de la Librería Izquierdo, sigue pidiendo mis libros. Le queda un ejemplar. Está en buena compañía; en el escaparte. Hablando con él, me lo dijo: Ya está aquí el Planeta. Mañana nos llega.

CARLIN-GODELLA-POSTEGUILLO-WEBDe vuelta a casa, no visité Carlín Godella dónde reina Vicente  con el apoyo de Inmaculada; era noche cerrada. Sin embargo, leí su publicación en Facebook: El Premio Planeta 2018, ya está en Carlín. También le quedan algunos ejemplares de mi libro.

BURJASSOT-LLIBRES-2Tampoco visité Burjassot Llibres donde sobrevive refunfuñando Rafa, ajeno al optimismo de Teresa , pero a buen seguro, si no le faltara el ánimo, estaría en condiciones de decir: Ya está aquí… El mío también lo tienen.

LE-BEAUJOLAIS-NOUVEAU-WEBTanto “ya está aquí”, me hizo evocar ese vino francés ya popular en el mundo entero, que no es un gran vino, ni siquiera está especialmente rico, aunque es joven, insultantemente joven, verde, afrutado, travieso y que tan bien han sabido publicitar: Ya está aquí el Beaujolais Nouveau.

PRIX-GONCOURT-WEBConcluiríamos diciendo que noviembre es un mes excepcional, pues aparte de la caída de la hoja que tapiza, de tonos cobrizos, bosques y alamedas, bajo las cuales se ocultan tesoros con forma de champiñones, níscalos, rebollones…, es el mes en que sale a la venta el Premio Planeta. Y en su tercer jueves, el Beaujolais Nouveau. Y por añadidura se lanza el Premio Goncourt, el más prestigioso de las letras francesas.

Concluiríamos así, pero la verdadera enseñanza, lo que encierran las líneas precedentes, cual hojas que cubren los tesoros micológicos, es que, en las librerías mencionadas, entre otras, se pueden encontrar dos obras; una grande y otra digna, aunque quizás la primera también sea digna: Yo Julia, de Santiago Posteguillo, querido maestro y Cuentos Arquitectónicos, de un seguro servidor.

El Morocho del Abasto.

Liberty Bar

Liberty Bar                                      Georges Simenon, 1932

 

JAJA-BLANCO-NEGRO-WEBUn Maigret toujours vêtu à la parisienne descend dans le Midi, à Antibes, où tout sent les vacances. Le soleil omniprésent, les gens habillés en blanc et bleu, les raquettes sous le bras, l’odeur sucré des mimosas. Tout est plongé derrière un voile d’irréalité. Néanmoins, un homme a été assassiné… Un homme important, autrefois, alors la consigne c’est la discrétion. Pas d’histoires !

Dans ses va et vient, il rencontre les deux Martinis, mère et fille ; la grosse Jaja qui règne dans le Liberty Bar, la blême Silvie et le malin Joseph. Il y a aussi de fils du décédé, un homme tiré aux quatre épingles. Avec ces acteurs, elle se joue la comédie.

JAJA-COLOR-WEBMaigret a toujours du mal à se prendre au sérieux dans cette ambiance irréelle de pins parasol, de yachts, d’hôtels somptueux, de casinos… Pour revenir à la réalité, il se répète que William Brown a été assassiné.

Mais à Cannes où ses démarches le mènent, il découvre aussi les ruelles minables et la grande trouvaille : le Liberty Bar

Là, le temps n’existe guère, même l’ambition de l’argent. Les clients, rares, sont en famille. Maman Jaja sert à boire et à manger. Cela beurre la conversation.

Précisément, les dialogues, les pensées et les arrière-pensées surmontent et marchent au-delà de l’enquête. Un style sobre dans ce roman, mais plein de petits détails, de nuances, des sous-entendus…

Un Maigret presque tendre, dépassé, débordé, noyé par tout cette mer, tout ce soleil et tout ce grand boulevard qui s’étend de Cannes à Menton.

Liberty Bar, un chef d’œuvre.

 

Manuel de Français

FGV. PELÍCULAS QUE NOS DEFRAUDAN A TODOS.

1-CAMPAÑAFGV. PELÍCULAS QUE NOS DEFRAUDAN ATODOS.

 

No nos podrán tachar de maliciosos; el eslogan lo han creado ellos. Según la página oficial de FGV, empresa pública que a duras penas conserva algún vestigio de lo que fuera una empresa ferroviaria, salvo por el simple hecho de que se trata de trenes, su organigrama es el que sigue:

 4-ORGANIGRAMA

Y el escribidor se pregunta: De cuál de estos recuadros que van del azul casi ultramar al azul cuasi celeste, pasando por el verde ecologista salió el ideólogo de semejante… defínanlo como quieran. Ustedes dirán campaña. Despropósito, desatino o libelo, parecen más apropiados. Cada una de estas acepciones tiene su entrada en el diccionario de la R.A.E y en otros de prestigio, pero para ahorrar a los amables lectores su búsqueda, los sintetizaremos.

Despropósito: Dicho o hecho fuera de razón o de conveniencia.

 1-CAMPAÑA

Desatino: Falta de tino, tiento o acierto.

 2-CAMPAÑA

Libelo: Escrito en el que se denigra o infama a alguien o a algo.

 3-CAMPAÑA

Sería fácil, desde fuera, criticar a los creativos de la campaña, mas lo haremos con mucha suavidad pues no sabemos los condicionantes de su encargo. En cualquier caso, sí que se aprecia una disociación absoluta entre las imágenes, que justo es reconocerlo, podrían tener un cierto encanto retro y los mensajes. Es decir: la imagen va por un lado y el mensaje por otro. Podrían parecer temas distintos. El resultado es que no se percibe cuál es el fin que se pretende. No se entiende. Hasta que no se han visto varios diferentes y muchas veces no se percibe. Y cuando finalmente se percibe, defrauda, indigna.

Según publica la propia página oficial de FGV: Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) ha lanzado una campaña para recordar a los usuarios que deben acceder al metro o al tranvía con su correspondiente título de transporte. Con esta iniciativa se pretende concienciar a los viajeros de Metrovalencia y TRAM d’Alacant de la importancia que tiene no cometer fraude a la hora de utilizar el transporte público.

Y el eslogan es: “Puedes montarte pagando tu viaje o montarte películas que nos defraudan a todos”

Deducimos que para utilizar la palabra fraude y volcarla sobre los usuarios se habrá consultado con un comité de juristas, o quizás no. La acción individual de viajar sin pagar billete, se ajusta más bien el concepto de picaresca. Fraude sería por ejemplo, enmascarar los datos de un siniestro, acusando a quien, desgraciadamente, no se puede defender; ya no puede. ¿Les suena de algo?

En cuanto al eslogan, ¿qué quieren que les diga? Un libelo: escrito en el que se denigra a alguien o a algo. En este caso al conjunto de viajeros. Y lo que más duele y envilece es que tanto los usuarios por fuerza y los viajeros por grado, tenemos que sufrir los desafortunados carteles.

Esta disertación termina como empezó, no puede ser de otra manera:

FGV. PELÍCULAS QUE NOS DEFRAUDAN A TODOS.

El Viajero de grado.

 

SOBRE EL DÍA DE LA HISPANIDAD

            SOBRE EL DÍA DE LA HISPANIDAD

bandera-degradada               El día de la Virgen del Pilar se celebra el 12 de octubre de cada año. Es una fecha muy sentida para los aragoneses en general. Es el santo de todas las Pilar, nombre femenino aragonés donde los haya. Pilar es nombre de hija, de madre, de abuela.

        Cuando niño, después adolescente, el que suscribe se sorprendía con las matinées televisivas de la fecha repletas de desfiles, actos protocolarios, recepciones, besamanos, etcétera. Celebración del día de la Hispanidad, —anunciaba el locutor de turno. Ah, bueno —replicaba el niño que fue este escribidor— para mí es el día del Pilar.

        Esto ha seguido así durante años, sin mayor trascendencia para el escribidor. Pero este año, 2018 ha reunido una casuística un tanto especial, sumada al hecho de ser el primer año como usuario de Facebook. Sí lo han adivinado: del que esto suscribe. No revelamos nada exponiendo que en este foro cada cual esgrime sus razones legítimas, sentidas o inventadas; propias o ajenas, bienintencionadas o malintencionadas, que pueden hacer el mismo daño; deslizadas suave y sutilmente o arrojadas cual pedradas. Luego están los que se adhieren, los que se indignan, los que contraatacan, o la mayoría, que a lo que más o menos les suena bien, conceden el cromo de una mano cerrada con un pulgar rampante, el comodín para salir del paso: “me gusta”.

         El 12 de octubre es el Día Nacional de España, también conocido como Día de la Hispanidad, regulado por la Ley 18/1987 como Fiesta Nacional. Se conmemora el día en que la primera expedición de Colón pisó suelo americano en 1492, sin tener conciencia de lo que había hecho. Aún sin él darse cuenta, significó la conexión entre el mundo conocido hasta entonces y el nuevo mundo. Y desde 2014, también se conmemora el Día de la lengua española, después de que la Organización de Naciones Unidas (ONU) así lo estableciera como un elemento más de unión y consolidación del mundo hispánico. Esta trinidad: fiesta religiosa, fiesta onomástica y fiesta cívica que evoca, probablemente, el mayor logro de la civilización humana, parece ser que a muchos molesta, hasta tal punto que no se conforman con manifestar su rechazo, además hacen proselitismo, tratando de devaluar la gesta, pues es en el concepto de hispanidad, donde lo español alcanza su máxima dignidad.

         Los más ilustrados de estos opositores despistados contraponen la idea de la resistencia indígena. ¡Como si fueran cuestiones incompatibles! Miren, el pueblo español del cual ustedes se autoexcluyen, aun asumiendo su pasado no es responsable, proyectado en las generaciones actuales, de lo que hicieron sus antepasados. Es por ello que enjuiciar acciones del pasado muy lejano con las sensibilidades actuales es demagogia, manipulación y por parte de gente que tiene gran predicamento sobre otros, algunos profesores, es temeridad, pues quienes les escuchan o leen pueden creérselo.

          Resulta lamentable querer resucitar y alimentar la famosa Leyenda Negra, que en su origen pregonaron los enemigos de España, de una crueldad muy superior a la atribuida a aquellos desharrapados que se enrolaron en las expediciones americana.  ¿Qué persiguen los que hoy la rescatan y alimentan?

       Las gentes, los Estados, la Monarquías, los Ejércitos de la época, no eran precisamente hermanitas de la caridad. De ningún país. Hagamos un ejercicio, diremos que intelectual. Consideremos las naciones de la época que pudieron haber hecho frente al descubrimiento, conquista y posterior colonización de América. Primero, los más navegantes de la época, Portugal. Quizás Francia, Holanda e Inglaterra. Descartemos Portugal, pues por el Tratado de Tordesillas, en su reparto del mundo le correspondieron otras latitudes por las que navegar.

         El escribidor reconoce su desconocimiento sobre el poder naval de Francia, pero como es un ejercicio de índole intelectual la incluimos en la terna de consumados navegantes junto con los holandeses e ingleses. Así pues, si los conquistadores hubieran sido franceses, ingleses u holandeses, lo más inmediato es deducir que ahora todos los pueblos hermanos de lengua hablarían: francés, inglés o por increíble que parezca, quizás holandés. Pero aquí no acaba el experimento. Si hubieran sido los franceses, muy probablemente, todos esos pueblos soberanos, que se liberaron del yugo español, para caer en el de sus mandatarios locales, muy probablemente, repetimos, seguirían siendo colonias francesas. ¡La France no se resigna a perder su grandeur!

         Sin embargo, si hubieran sido los ingleses o los holandeses, muy probablemente, no quedarían indígenas para celebrar el 12 de octubre como el día de la Resistencia Indígena.

          No estamos en posesión de la verdad, ni queremos elevar esta exposición a dogma. Es nuestra aportación al debate.

           Sin acritud

           El Morocho del Abasto.

Que c’est triste Venise.

AZNAVOUR-WEB-MINIATURA

Que c’est triste Venise.

 

Charles Aznavour, mon vieux Charles, mon cher Charles, mon émouvent Charles, mon déchirant Charles, le diplodocus de la chanson française a fermé ses yeux… ses yeux rêveurs toujours grand ouverts, parfois mi clos quand les rêveries arrivaient. Ce jeune agé de 94 ans, depuis 80 de carrière, c’est éteint en apothéose, bossant jusqu’à la fin. S’il regardait en arrière, ce n’était point avec nostalgie, mais avec fierté. Fierté du parcours, fierté du travail bien fait. Peut être, lui qui avait tant vecu, pensait-il que le meilleur était encore à arriver. Ce petit homme, immense, devenu artiste en frappant sur l’enclume,  est la bande sonore de ma vie, de plusieurs vies, de pas mal de génerations durant des décénies.

In avait beau être, ironique, plein de dignité, orgueilleux et, certainement un peu ou un beaucoup vaniteux, je le sentais proche. Car il m’accompagnait. Peut être pas lui même, mais ses chansons. L’important —déclarait-il récemment aux États Unis— l’important, n’est pas si l’on se souviendra de mon nom, l’important c’est de se rappeller de mon oeuvre; parfois on ne se souviens pas du nom des grands écrivans français, mais on se souviens de leurs livres. C’est ça que je veux dire.

Et on se souvient. N’en croyez vous pas ? La bohème. Que c’est triste Venise, Emmenez-moi, J’aime Paris au mois de mai, Comme ils disent, Isabelle, Bon anniversaire, Les amours démodés, je m’en voyais déjà, Hier encore, Je t’aime A.I.M.e, Et moi dans un coin, Ave Maria, Les jours heureux, le Palais de nos chimères, et comme ça, jusqu’à 1200 chansons. Mais aussi : La bohemia, Venecia sin tí, Amo Paris en el mes de mayo, Como dicen, Buen aniversario… et la même chose en italien, en anglais…

La prodigalité c’est important, mais ce n’est pas l’important. L’important, paraphrasant son jeune ami qui l’a précéde vers l’immortalité, Gilbert Bécaud, l’important c’est la rose. La fleur de ses chansons, au parfum fin, saupoudré d’émotions, de la joi de vivre, du droit au caffard, à la mélancolie mélancolique, quelques unes excesivement douçatres, c’est vrai, mais toujors touchantes.

Je lis pour me cultiver, dit-il, c’est bon pour mon métier, pas pour briller en société . Ce sont de vrais mots d’autodidacte. Quand on débute dans la vie avec un simple certificat d’études et devient un icône de la culture française dans le monde, ca veut dire qu’il y a une force intérieure qui ne connais pas le repos. « Je connais ma valeur, disait-il. Mais je me garde de donner des conseils. De quel droit ? (…) Je dis surtout qu’il n’y a qu’une règle : le travail, l’apprentissage. Quand le métro est bondé, on entre en poussant. Eh bien les idées, c’est pareil ! Si ça rentre de force, on fait de meilleures choses. »

AZNAVOUR-WEB

Les sujets permanents dans ses chansons : le passage du temps, la perte de la jeunesse, la perte de l’amour. Mais sans amertume, comme une simple exposition du bois dont la vie est bâtie. Parce que de tous les matériaux dont on bât la vie, etaient bâties ses chansons.

Essayer d’exprimer la vie. Quelle tâche à accomplir ! C’est pour ça qu’il avait besoin d’arriver jusqu’à cent ans de vie, pour essayer de la comprendre et l’écrire. Après, disait-il,    il sera peut-être temps de me reposer dans mes Alpilles, parmi mes oliviers .

Tous les grands laissent leurs oeuvres inachevés ; c’est naturel pour un esprit curieux et inquiet. Chez moi, ses chansons continuent à travailler.

Manuel  de Français

SOBRE EL IV CONCURSO DE MICRORRELATOS DE GODELLA.

SOBRE EL IV CONCURSO DE MICRORRELATOS DE GODELLA.

 

IV-CONCURSO MICRORRELATOS GODELLA-2018Como cada año, este es el cuarto, se ha convocado el Concurso de Microrrelatos de Godella. Cada año también, se van modificando ligeramente las bases y la fórmula de participación. Esta evolución formal ha convertido lo que en principio fue un concurso bienintencionado, algo naif, si me permiten, pero también entrañable, en una mera diligencia administrativa, como expondré a continuación. Añadiré, antes de la exposición, que el autor de estas líneas ha participado en las cuatro ediciones, con desigual fortuna, veremos ésta, aunque ello no es lo que motiva esta disertación.

La cuantía del premio en metálico ha subido ligeramente hasta los 350 Euros para los ganadores: uno en lengua vernácula, otro en castellano. ¡Bien! Eso está bien. Ahora bien, sigo diciendo bien, aunque ello me parezca mal: hay que enviar al Exmoaito, vocablo travieso que sintetiza, Excelentísimo Ayuntamiento, una solicitud de participación. ¡Caramba! À quoi bon?, se pregunta el afrancesado que llevo dentro. ¿Es una primera barrera para discriminar el número de participantes? El caso es que si se quiere participar hay que cumplir el trámite. ¡Pues quiero participar!. Hay dos fórmulas: vía telemática o presencial dando registro de entrada. Antes de desarrollarlas, aclaramos que el trámite tiene por fin, dotar al postulante de un número de registro para adjuntarlo cuando envíe por correo electrógeno, otra palabra de nuestro acervo, el relato micro a la Biblioteca de Godella, lo adjunte, como condición necesaria y excluyente para ser aceptado en la contienda.

La primera intención fue la de enviarlo vía telemática, cómodamente desde casa, teniendo en cuenta que la noche no tiene fronteras y que cualquier hora es buena. Cualquier hora es buena, pero metidos en harina, tras bucear en la página del Exmoaito, el ciudadano que se cree anónimo, se encuentra con el dique que le impide el paso; hace falta entrar con un certificado digital. El escribidor al que Hacienda denomina sujeto pasivo, para cartearse con ella tiene un certificado digital emitido por la Fábrica de Moneda y Timbre, ahí es nada. En la creencia de que lo emitido por la instancia mayor, ¿qué hay por encima de Hacienda?, rige para las menores, se encuentra con que el dique es muy ancho e impenetrable; no sirve. Hay que obtener un Certificado de Ciudadano… ¿? El mismo escribidor siempre aspiró a ser un hombre, no así un ciudadano, designación fatal e impuesta, que como la Gracia de Dios, dicen, se concede sin merecerla. Pues bien, la condición de anónimo era la única que le aliviaba de tal designación… Pues no, para cartearse con la Administración hay que ser un Ciudadano acreditado con Certificado de Ciudadano. No dispuesto a dejar de degustar las mieles del anonimato, decide abandonar esa vía. ¿Haremos una solicitud presencial!

FUEGO-IVCada cual cuenta la mili según le fue. El escribidor cuenta la suya. Se persona en las oficinas municipales a una hora ni intempestiva, ni tardía: las 9.45h. Penetra en la sala de atención. Cuatro mesas; sólo dos ocupadas por funcionarios. Uno de ellos, mesa 2 atiende a un ciudadano ¿anónimo? La otra, pues es una señora, no tiene a nadie delante. Ésta es la mía —piensa el hombre. Buenos días, vengo para un registro de entrada. Muy bien, caballero —responde la funcionaria, hay que coger número; fuera en la maquinita. Ah vale.

El hombre penetra de nuevo. Ya van dos penetraciones. ¿Pero que hace toda esta gente, sentada, que me mira? ¿Serán testigos para una boda? Pronto se percata de su error, viendo la cara paciente de los ciudadanos anónimos. Están esperando su turno. Hay un panel electrónico de debería de indicar el orden y la mesa a la que acudir, pero se ha averiado quedándose anclado en un número anterior. El hombre toma asiento y saluda tímidamente a los más próximos. Estos hacen un conato de respuesta. Cuando el recién llegado toma asiento, deja de tener interés para los pacientes: ya es uno de los nuestros. Sin embargo, el escribidor detecta a su vecino, sombrerito sobre la rodilla, libro en la mano. ¡Es el hombre de Alcázar de San Juan! Le hace una observación sobre el libro que transporta: A este jovencito autor le auguro un brillante porvenir literario. Sí es Pio Baroja. Pues eso.

La funcionaria interrumpe tan edificante conversación. Se aproxima y pregunta: ¿qué es lo suyo? —mientras curiosea la hoja que el hombre aún porta en la mano. Para el concurso de microrrelatos, señora. Ah, muy bien, pero tiene que esperar; sólo mi compañero hace los registros de entrada. Gracias señora.

Entra un muchacho y ocupa una tercera mesa; la más alejada de los pacientes. ¡Muy pulcro! Los otros dos funcionarios tienen hojas, expedientes… Éste nada; acaso unos clips. Los monitores quedan muy bajos, parce ser y cada cual consigue la altura deseado como puede. La señora con un dossier grueso, el hombre-registro de entrada con un paquete de folios y el pulcro con dos. En su caso, el del pulcro, emerge un tronco con ropa deportiva y cabeza de pantalla de ordenador. Les ruego no lo tomen literal, es la percepción que tiene el escribidor, pero ya saben, siempre fabulando historias.

etiqueta-sillaLe toca el turno al hombre de Alcázar de San Juan. Ya he perdido dos metros —razona el escribidor de historias. Su mirada vaga por la dependencia y se detiene en la mesa vacua. ¿Será ocupada alguna vez? Y en su caso, ¿su ocupante se pondrá a hacer registros de entrada? Su mirada vuelve a deambular y vuelve la mesa vacua y a la silla huérfana de posaderas que la caliente. Súbitamente su esperanza muere: bajo la mesa, se observa el lateral de la silla con ruedecillas y otra cosa; la etiqueta colgada. ¡Nunca llegará el cuarto ocupante!

El panel que organiza el turno vuelve a funcionar, con tanto celo que quiere recuperar el tiempo perdido: número 008, mesa 2; número 009, mesa 2. La dama, número 8 y el escribidor, número 9, se miran. ¿Es el comienzo de una gran amistad? No, porque ya se dirige ella a ser atendida. El hombre espera; la ve partir hacia el hombre-registro de entrada. Mantiene la mirada, como en un largo adiós. Ya he perdido otro metro y ya van tres.

Por fin su turno ha llegado; se cruza con la dama número 8, pero ella ya no tiene ojos para él. El H-RE (abreviatura para no repetir hombre-registro de  entrada), le da un tímido recibimiento. Vaya, es tímido —razona el cliente. Lo lleva observando desde hace tres metros, aplicado, trabajador, educado que hasta siente una ligera empatía hacia él. Luego tendrá que enviar el relato por e-mail a la Biblioteca —explica el hombre. Por un momento, el escribidor, concentrado en el trámite y sus circunstancias, había olvidado el fin último de la operación: Presentar a concurso un relato micro. Gracias H-RE. Ya siente tanta afinidad hacia él que desearía conocer su nombre para no seguir refiriéndose a él con semejante acrónimo. El trámite ha concluido, pero como la espera ha sido tan larga, 3 metros, decide sacarle mayor rendimiento. Las buenas maneras del H-RE, le han ganado. ¡Quiero dejar de ser un Ciudadano anónimo! Llamenlo síndrome de Stockholm o como quieran, pero así habló: ¿Cómo puedo obtener un Certificado de Ciudadano? Ah, le damos de alta, le imprimo un contrato, lo firmamos y le proporciono una clave. Después, usted deberá… No continuaremos con la explicación, íntegra, pero entre las curiosidades, por llamarlo de alguna manera, en el impreso modelo para solicitar la participación en el concurso: número de una cuenta bancaria por si resultara ganador. ¡Vaya! Como Hacienda.

El escribidor, tras pasar una buena parte de la mañana en la dependencia municipal, sale al airecillo de la calle, con la frente marchita, cuando de súbito oye el dulce sonido de su nombre a sus espaldas. ¡Caramba! qué efecto tan rápido; ya no soy un ciudadano anónimo. Se gira y reconoce al funcionario H-RE, raudo hacia él. Fulano de tal, este es un ardid para no desvelar el nombre del Ciudadano que ha salido del anonimato, se deja el contrato de… Muchas gracias —espeta el ciudadano reconocido— me siento sobrecogido; es la primera vez que me persigue un funcionario sin fines aviesos; muchas gracias. El H-RE esgrime una mueca; quiere ser cortés, pero se nota que la ocurrencia no le ha hecho gracia; es un hombre serio.

El escribidor de camino al cuarto metro, que éste sí que lo tomará tiene el sentimiento de haber acudido a pedir una pequeña subvención, del tipo para libros escolares, pongamos por caso, con la única diferencia de que en este caso no se primarán razones de residencia, renta, familia numerosa, más bien, esa es su esperanza postrera, cuestiones, como en un premio fallero; el ingenio y la gracia. ¡Qué así sea!

El Morocho del Abasto

EN TORNO AL PADRE TOSCA, EL CAPELLà DE LES RALLETES Y A SUS CALLES; LAS DEL PADRE TOSCA

          EN TORNO AL PADRE TOSCA, EL CAPELLà DE LES RALLETES Y A SUS                CALLES; LAS DEL PADRE TOSCA.

VALENTIA-EDETANORUM-1704-TIRA-WEB

       Tomás Vicente Tosca, más conocido como el Padre Tosca, nació a mediados del siglo XVII en la actual calle de Serranos de Valencia, cuya casa, con todas las transformaciones que se le suponen al paso del tiempo, existe en la actualidad. En su fachada figuran dos números de policía: el 27 y el 29. Fue clérigo oratoriano, no sabemos si por verdadera fe, por tener acceso al conocimiento, por disponer de un medio de ganarse la vida, o por las tres a la vez, pues todas suman y ninguna es incompatible con las otras. Su aportación máxima a la Valencia de su tiempo y aun a las generaciones futuras, fue su plano Valentia Edetanorum, vulgo del Cid; el plano de la ciudad de Valencia de 1704, que se creyó, durante siglos, el primero de Valencia, 0-VALENCA-DE-MANCELI-WEBhasta que apareció, como siempre se cuentan estas cosas, en algún cajón, otro de casi 100 años más de antigüedad,el plano de Antonio Mancelli, 1608.

A la izquierda, el referido plano de Mancelli.

     

     

        1. El Plano.

     El ángulo recto es esquivo. Prácticamente no existe en la naturaleza en estado salvaje o primitivo, al menos eso creo. Pero se le busca y existe una fijación con él. En no pocos planos de situación, con fines comerciales, para ubicar un determinado establecimiento, se dibuja una cuadrícula de calles idealizada de un callejero irreal.

      Imaginen una ciudad así trazada, al modo del ensanche barcelonés, lo fácil que sería, incluso con los rudimentos de la época, para un iniciado, hacer el levantamiento de planos de una ciudad. Pero claro, una ciudad así ha sido previamente planificada y delineada, antes de construida.

       Una ciudad de fundación romana, con siglos de permanencia musulmana después, reconquistada para la cristiandad y amurallada, es una superposición de sensibilidades y un caos absoluto, hablando en términos geométricos.

       Veo un hombre de edad provecta, pues un quincuagenario, en la época, así lo sería, rascando de sus sandalias las suelas, cada vez más finas, por las callejas de su ciudad, Valencia, con una vareta en la mano. Una y otra vez, avanzando y retrocediendo, volviendo al punto de partida; esbozar, croquizar, dibujar… Ésta sería, a buen seguro, la Vara Valenciana, equivalente a 3 pies geométricos valencianos, equivalente a 4 palmos también valencianos y a 0,906m. Siempre causan inquietud los hombres que andan midiendo por las calles, fachadas, más si es la propia; esto no ha cambiado. Primero inquietud, después curiosidad. Eso durante tres años. Seguramente, la túnica sagrada, el ropón de frailón arrugado y manchado por las genuflexiones propias de la actividad de toma de datos que, el medidor se ve obligado a ejecutar, en aquellas calles de “agua va”, le franquearía puertas. No se escaparía, podemos aventurar, a la consideración de chifladura su empeño.

        Hemos asumido al principio de esta disertación, el sambenito, malnom, en lengua vernácula de El Capellà de les Ralletes, pero bien pudiera haber sido El Capellà de la Vareta, otra de las versiones que circula. Cuando evocamos un gran hombre de ciencia o de arte del pasado, tendemos a imaginarlo como un esfuerzo unipersonal, sin pensar que una gran gesta precisa de colaboradores, cuyo buen oficio, y el resultado obtenido, son las muestras que han quedado para la posteridad, sin embargo, es el nombre del gran hombre, del director de equipo el único que se conoce. En el caso del Padre Tosca, sin embargo, sí que veo un trabajo unipersonal. Pudo tener colaboradores, para ayudarle a medir, pero el plano manuscrito, a falta de un examen profundo, tiene una sola mano: la del delineante Tosca.

VALENTIA-EDETANORUM-1704-1-1.WEB

      El plano original manuscrito del Padre Tosca se conserva, recientemente restaurado (1999), en una sala del Museo Histórico Municipal del Ayuntamiento de Valencia, tras un cristal, que entendemos de seguridad y con una luz muriente, de conservación, que dificulta un examen minucioso y hace imposible fotografiarlo adecuadamente debido a los reflejos sobre el cristal. Tiene unas dimensiones generosas 285 x 210 cm. (b x h). Su escala gráfica está expresada en dos reglas:  una en palmos valencianos de 0 a 1000 y otra en pies geométricos valencianos de 0 a 750.

         Contemplarlo emociona al estudioso y aún emocionaría más si se pudiera hacer con luz adecuada. Se observa toda la trama urbana contenida dentro de la muralla de la época y aún las huertas, jardines y edificios religiosos próximos extramuros. Los edificios que pueblan las manzanas, están dibujados con una cierta perspectiva caballera, licencia made in Padre Tosca, pues supedita la ortodoxia de la perspectiva a la trama viaria, para que esta se vea limpia, como en una proyección ortogonal. No es un mero relleno de edificios estandarizados, antes bien; están dibujados con el suficiente detalle, para ser identificados, desde las moradas humildes hasta los edificios principales. Aun así, se trata de un plano eminentemente técnico con un trazo muy fino, incluso tenue, que no persigue más efecto estético que la corrección. Está coloreado con tonos apagados algo deslavazados.

   VALENTIA-EDETANORUM-1704-1-2-WEB      El grabador virtuoso Joseph Fortea, aragonés, realizó 4 planchas para el grabado del dibujo de Tosca, que en su conjunto dan la dimensión de 1,40 x 0,92m. (b x h).  Por lo tanto, mucho menor en tamaño que el original, lo que nos lleva a la inquietante pregunta de: ¿cómo consiguió hacer esa reducción de escala? El adjetivo virtuoso no lo acordamos por la primera impresión que nos sacude, sino tras un examen comparativo. Habitualmente, los grabados tendían a la simplificación, más aun en casos de un dibujo tan complejo y lleno de matices como el que nos ocupa. Aquí no existe simplificación alguna, antes al contrario, se incrementa el detalle, se consigue un trazo más rotundo, con las líneas más contrastadas… Diríamos que es el plano de Tosca enriquecido. En el grabado figura la fecha de 1705, pero algunos autores, entre ellos el doctor arquitecto don Francisco Taberner Pastor, lo datan mucho más tarde en 1738. El argumento se fundamenta, entre otras consideraciones, en la nómina de edificios reseñados por Fortea, 105, frente a los 101 del original de Tosca. Es un plano más adecuado para el estudio, que mantiene el rigor en lo geométrico, pero que hace concesiones a lo estético para conseguir una bella lámina. Prueba de ello, son las dos cartelas barrocas en la parte izquierda del plano que eclipsan las originales de Tosca. Acoger tan fervientemente el plano del grabador no nos aparta de lo principal: sigue siendo un Tosca; el Tosca de Fortea.

     Conviene aclarar, para evitar equívocos, que el plano de Tosca que más comúnmente se conoce y el que ha tenido mayor difusión en reproducciones y documentos digitales, es el del grabado de Fortea.

        La figura de Tomás Vicente Tosca, entendemos que no ha sido suficientemente valorada ni reivindicada. Sin embargo, ha sido objeto de no pocas reseñas y algunas publicaciones. Entre los escritos que su figura y obra ha suscitado, aparte de clérigo, se le ha considerado: matemático eminente, arquitecto, filósofo, teólogo, entre otras cosas.

       Sin embargo, en su aportación máxima a la ciudad de Valencia, sus dotes más evidentes de delineante minucioso y preciso, nunca han sido destacadas. Esta aseveración merece una aclaración añadida. En muchos escritos se recoge la realidad de que su plano de la ciudad de Valencia es un plano delineado. Conviene recordar que entre las profesiones y dedicaciones a él atribuidas y que, alguna vinculación pudieran tener con la confección del famoso plano, a saber: matemático, arquitecto, ingeniero… ninguna de ellas tiene sustantivo y verbo con la misma raíz, sin embargo, el delineante delinea.

       Por todo ello, reforzado por su valor semántico, nuestro estudio quiere servir como germen para una reivindicación que a quién corresponda, se sienta motivado y legitimado para ello, podría quizás admitir a trámite: la consideración del padre Porta, sin renunciar a otras atribuciones, delineante. Tomás Vicente Tosca, delineante, en el año de 1704 terminó de delinear su plano, Valentia Edetanorum, vulgo del Cid.

       2. Las Calles del Padre Tosca.

       Prueba de la escasa consideración general en que se tenía al Padre Tosca, es que, durante años, desde 1875 hasta principios de este tercer milenio, la calle a él dedicada fue apenas una calleja o callizo en el antiguo barrio de Moret, que debía su nombre a que fue arrancado de la antigua Huerta de Moret. De aquella huerta, naturalmente no queda nada y la calleja en cuestión se hallaba en el lado par de la Gran Vía Fernando el Católico entre las calles Espinosa y Maestro Palau. Cuando se urbanizó la zona de Fernando el Católico y se edificó la manzana descrita, la calle en cuestión fue, por una parte, cortada por la Gran Vía y por el otro extremo cortada, convirtiéndose en un cul de sac, impasse o atzucac, en lengua valenciana, las tres son buenas para referirse a un callejón sin salida.LAS-CALLES-DEL-PADRE-TOSCA-1_1-ANTIGUA-CALLE-TOSCA-WEB

Así siguió algunos años, hasta que se construyó un nuevo edificio, tapando y anulándolo.ANTIGUA-TOSCA-WEB

Esta evolución urbanística fue la que empujó al Padre Tosca de aquel espacio impropio, fuera de la ciudad amurallada que, con tanto mimo delineó para sus conciudadanos y para la eternidad.

La imagen de la derecha muestra el edificio que tapó definitivamente la antigua calle del Padre Tosca.

         Sobre el año 2002, según Luis Fernández, conductor del programa Callejeando de Radio Valencia y cito textualmente: “se hizo patente el clamor de eruditos y estudiosos de nuestra historia que llevaban reclamando para tamaño personaje una calle más digna”. Así Viriato, el de “Roma no paga a los traidores” fue desplazado de su calle, para ser ocupada por el Padre Tosca, lo cual tiene sentido, pues, aunque estrecha, va desde la calle Serranos, justo en la esquina de su casa natalicia, hasta la calle Palomino.

LAS-CALLES-DEL-PADRE-TOSCA-1_2-ACTUAL-CALLE-TOSCA-WEB

  Sobre estas líneas hemos hecho la travesura de grafíar  el nombre de la actual Calle del Padre Tosca sobre su propio plano en versión del grabado de Fortea.

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El erudito, volvía a sus orígenes, donde, curiosamente, nos referimos en la fachada de su casa natalicia, le esperaba una placa desde 1875, que recordaba el lugar de su nacimiento.

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A la derecha de estas líneas, la bicicleta del autor de este artículo, apoyada en la fachada de la casa natalicia del delineante Tosca.

A la izquierda  de estas líneas,, se abre paso la calle rotulada en la actualidad del Pare Tosca, que bordea su casa natalicia, en la esquina con la calle de Serranos. Hasta hace pocos años, era la calle de Viriato.

A la derecha, la trasera de la casa natalicia del Padre Tosca, en la calle que ahora lleva su nombre.

Abajo, la placa que certifica el nacimiento del erudito valenciano en dicha casa. 

En la placa, se le destaca como matemático insigne. Nos parece de justicia y de buen tino que, en algún lugar se destacara su condición de delineante minucioso y preciso.

         Manuel Geómetra.

        Manuel Salvador Redón.

En el siguiente enlace, encontrará un monográfico sobre el Plano de Valencia del Padre Tosca:

http://blog.msal-delinea.com/valentia-edetanorum-vulgo-del-cid-delineata-a-dre-thoma-vincentio-tosca-el-capella-de-les-ralletes-estudio-geometrico-sobre-el-plano-del-padre-tosca-por-manuel-salvador-redon-delineante-geometra/

Gran Visir

 GRAN-VISIR-PICARON        Gran Visir.

         En Valencia, su pueblo, que no el mío, se me ha muerto José Vicente Albiac, con quien tanto quería. (*).

         Te fuiste galante, como tú eras, cediéndole el paso al zaguán a tus vecinos, a los que no diste tiempo a sujetarte. Fue tu única descortesía; te desplomaste y ya nada se pudo hacer. Tu desplome quedó en el secreto de los íntimos más cercanos, de tus vecinos, de tu familia…

         Sólo cuando tu viuda; que palabra tan frívola: en verdad tu compañera de todas las navegaciones tuvo el ánimo de comunicarlo a los de la siguiente onda, pues el dolor es como un seísmo, que tiene su epicentro y se va extendiendo en ondas… Pues la onda me llegó veinte días después, mientras caminaba por una de las callejas de tu centro querido. Amparo, me dijo: ¿estás sentado? Y se cortó la comunicación. Al cabo de unos minutos volvíamos a hablar, pero ya no era necesario; ya lo sabía.

         He tardado un tiempo en decidir si escribir para mí y con ello explicarme, acaso para Amparo y dejarlo en una nueva complicidad que nunca tuvimos, pero descifrando el enigma, lo escribo para ti y aunque eras celoso de tu intimidad, tengo el pálpito de que apruebas que lo esparza a los cuatro vientos, como las cenizas de una amistad que tan sólo la muerte ha conseguido cremar. Amigo ausente pero presente, escribo para ti, pero a la vez para que todos puedan leerlo, pues las líneas que siguen no hablan de mi dolor, sino de ti y de la alegría de haberte conocido.

         Ando algún tiempo pensando, quizás unos años, que en los tiempos cibernéticos que corren, el que cruza la línea postrera, aparte de lo que lleva en los bolsillos, cachivaches en los cajones, acaso algún secretillo entre las páginas de un libro, deudas o algún patrimonio suculento; afectos y llantos, deja un mundillo intangible relativamente moderno: Claves de telefonillo portátil, listas de contactos, escritos en alguna carpeta recóndita del computador personal, enlaces y publicaciones en las redes sociales… Queda por tanto, un ordenador mudo y ciego, como una piedra y unas historias inacabadas acaso en Facebook, Twitter u otras redes.

  GRAN-VISIR-MIRANDO-WEB       Tu última publicación en Facebook es del 22 de abril del presente, 2018, en el que una foto muestra un caballo yaciente sobre un adoquinado y un mensaje que reza así: Hola a todos, ¿podéis firmar esta petición? NO MáS COCHES DE CABALLOS EN SEVILLA. Desplegando la noticia se lee que, con alguna frecuencia mueren caballos en las calles de Sevilla de inanición, de fatiga y de exposición al sol mientras transportan turistas. Nunca firmo peticiones, pero he hecho una excepción; no por la causa, sino por ti; es mi pequeño homenaje.

         Sé que te hubiera gustado, pues los animalitos, como decías, te tocaban la fibra sensible, como la naturaleza en general, y el mar en particular, ese mar mediterráneo que aprendiste a amar, acaso cuando empezaste a rondar a tu chica cabañalera. Ese mar y ese puerto de Valencia, que fue joya del Mediterráneo, ahora en retroceso y camino de nada; contenedores impersonales para el turismo masivo… ¿Y la lámina de agua?, te preguntabas y les preguntabas desde la terraza del ático de una prima que daba a lo que fue el puerto. Mientras yo me asome aquí, respondías en un monólogo para todos los congregados, y pueda ver que la lámina de agua no decrece, aún conservo una cierta esperanza.

         ¿Qué causas perdidas andarás ahora a buscar? Nadie se lleva nada; lo intentaron los antiguos egipcios haciéndose enterrar con sus riquezas, pero tú, estoy seguro, te llevaste un bolígrafo, un carboncillo, o más modernamente una Tablet, para perseguir a los arcángeles, a las almas en pena, a los resucitados; a toda fauna celestial o en tránsito que hallares, para pedirles una firma por la salvación de las ballenas celestes, las encinas del purgatorio o los cachorros huerfanitos.

         Activista antitabaco de vocación, fraguada como todo lo que perdura; desde la infancia, cuando cada cajón era un almacén tabaquero, cuando en la Ciudad Luz: Valencia, ríanse de París, la niebla sempiterna en la casa de las cinco de la tarde, niebla de humo de cigarro lo cubría todo. Tus evocaciones de niño lo eran de un señor todopoderoso y todo-fumante que, aun perdiendo dedos por el mal que le minaba, entonaba odas al dios del tabaco para que al menos le conservara dos para sujetar el cigarrillo.

         Evocaciones, hechos que no presencié, pero tu relato minucioso me hacía vivirlos y aún hoy recuerdo, como si a mí me hubiera pasado, la meticulosidad dominguera con la que tu madre, esa dama que te precedió por poco en el viaje postrero, te vistió con zapatos charolados y calcetinitos blancos, como correspondía a un niño bien, para las pruebas de ingreso al colegio religioso por ella pretendido. La primera prueba fue de gimnasia, me dijiste y añadiste: ya me parecía que aquellos niños vestían muy raro.

         Anécdotas que podrían quedar en lo privado, pero ¿no es la obra cumbre de la literatura española y universal, otra cosa que las anécdotas y vicisitudes de dos amigos tan dispares como Sancho y don Quijote? No aspiramos, misión imposible, a la gloria de Cervantes, ni tan siquiera a la Glorieta de Quevedo, pero fuimos Sancho y Quijote; que cada cual haga el reparto, como en aquella tarde ventosa antecámara de tormenta. Tu clienta la Reina del Cabañal, reclamaba como suyos los terrenos ante un inmueble que también pretendía. Allá nos fuimos: los terrenos, en verdad eran todo un frente litoral de costa, de playa de la Malvarrosa. Y como quien no quiere la cosa, Quijote y Sancho, Sancho y Quijote se pusieron, nos pusimos a medir la playa. Jalones, jabalina en nuestro argot, mira telescópica, cinta métrica vencida por el viento… Coreografía de locura, vociferando medidas, el papel que se doblegaba por la fuerza de Eolo, negándose a recibir el apunte de un Sancho alfabeto. Extenuación y júbilo resultante. ¡Mi señor don Quijote, hemos medido la Malvarrosa! Hoy, mi señor don Quijote, mientras esto escribía, busqué entre carpetas vetustas, la anotación imposible, el croquis maltratado, acaso el plano resultante. Afortunadamente, para no sonrojarme de lo naifs que fuimos, el papel no apareció.

         Aquella tarde, tuviste un descuido, se te olvidó que el mar es de todos y de nadie, la playa también, o ¿es que quisiste certificarle a tu clienta la ilusión de que podría acotar la playa? Claro, ella venía de aquellos tiempos en que esto y casi todo era posible.

         Para un piscis como tú, cualquier pretexto para recordarlo era bueno, cefalópodos, lamelibranquios, crustáceos, pescado blanco azul y el rojo salmonete, todo animal marino comestible era bien recibido en tu mesa. ¡Ah, como buen piscis…!, repetías. Un día, continuando en esta clave marinera, recuerdo cuando me contabas tu teoría, una de ellas, filosofía de bon vivant. No quiero empeñarme ni en coche ni en piso, si para ello tengo que renunciar a mi forma de vida. Si por ir apretado tengo que renunciar a la mojama y recurrir a la humilde sardina; no por devoción, pues voluntariamente la sardina es exquisita, pero si es por renuncia no quiero. Por lo tanto, no quiero ni ese coche ni ese piso, que me haga caer en esta renuncia a los placeres cotidianos.

DE-ECONOMIA-WEB         ¿Cuántas cosas quedan por escribir? No hablo de lo pasado, mas de lo que estaba por venir, o así lo creíamos. Y si de escribir hablamos, quedan vacuas aquellas páginas de economía que íbamos a escribir según una forma muy particular de entender el toreo al alimón: Tú las inspirarías y yo las escribiría. Más que como escribano, como un amanuense con opinión.

         ¿Cuantas raciones de puntilla de calamar, amigo piscis, se quedan por ser consumidas mano a mano, tête a tête, como dice el afrancesado que llevo dentro y que a ti tanto te gustaba que sacara a pasear? ¿Cuántos hectólitros de cerveza vamos a perdonar? No puedo tomar ni beber el doble; son censuras propias de cumplir años, pero sí que seguiré haciéndolo por los dos. Allí ´en ese local, donde tú, como entendido, decías que se servía una de las mejores puntillas.

         En Valencia, su pueblo, que ahora también es un poco el mío.

         Desde el Escorial de Godella a 12 de junio de 2018.

         Manuel Salvador Redón

(*)        Los grandes poetas del pasado, esos que el pueblo canta, movidos de su generosidad, permiten que los que no tenemos su talento usemos de sus versos y los adaptemos a nuestros estados de ánimo, a veces transformándolos. Claro, que lo pobres, ¿qué van a decir?

        

LA VERDAD SOBRE EL CASO GÜRTEL. RESOLUCION DEL MISTERIO

 

           LA VERDAD SOBRE EL CASO GÜRTEL. RESOLUCION DEL MISTERIO.

 

Vaya por delante, para ilustrar esta fábula, que Gürtel es palabra alemana y significa: correa, cinturón.

            Érase una vez un hombre llamado Mariano, el nombre es aleatorio; no se piensen otra cosa.

GUrtel-Braun

Lucía un hermoso cinturón marrón, para que no se le cayeran los calzones como le ocurre a la mayoría de los varones. Las mujeres, merced a sus caderas, es otra cosa; pueden portarlos o no.

GURTEL-SCHWARZ

 

           Con el mismo fin, otras veces, lucía uno negro.

            ¿Será que tiene dos cinturones?, se preguntaban admirados los habitantes del lugar.

Una vez, su asistenta dio la clave. Hizo esta fotografía. Se trataba de un único cinturón reversible. Fin del misterio.

          El Morocho del Abasto

GURTEL-ZWEI-FARBEN

 

ENSAIO SOBRE A CEGUEIRA

            Ensaio sobre a cegueira.

 CEGUEIRA-WEB           Não podemos dizer que seja uma história bonita, portanto não diremos. É terrível. Pessoalmente acho que o senhor Saramago não teve na sua vida grandes sofrimentos, por isso criou-os artificialmente. Mas no exercício da sua liberdade narrativa teve esse privilégio e exerceu-o. É legítimo e fi-lo. Nós coitados leitores caímos voluntariamente na armadilha. Dez vezes quis abandoná-lo, dez vezes recomecei. Com tantas coisas que há para ler, dizia para mim… Mas quis ter a experiência Saramago. Não li outro dele antes. Esperei a ter um nível mínimo de português para poder lê-lo em original. E fiz.

            Foi um excesso de confiança. Esta história não dá para muita ironia, ainda assim subjaz uma leve ironia marca Saramago e isso é precisamente o que o meu fraco nível de português não me permitiu perceber na sua totalidade. Há eruditos leitores que falam de uma metáfora de… Não sabem de que. Não acredito. É um exercício de provocação do autor, porque o Senhor foi um provocador. Com certeza queria experimentar as reações dos leitores e sorrir com as interpretações dos sôfregos acólitos e corifeus dele. Porque o Senhor tinha leitores e seguidores. Ao final acho que foi uma brincadeira macabra.

           CEGUEIRA-WEB Não direi se as personagens estão bem trazidos ou não, o que sim, que se percebe é um retrato da sociedade portuguesa incluso nas situações mais extraordinárias: a submissão da mulher ao homem; o respeito, mas antes o temor às autoridades. etc. É certo que há uma subtil rebelião destas. De facto, as personagens femininas têm, na obra, uma dignidade maior do que os homens protagonistas. Neste sentido é um livro moderno. Mas estas se entregam mansamente a um acontecimento terrível. Não tentam de iludi-o.  Em geral, não há luta; desde o princípio há uma aceitação mansa da fatalidade. Além disso as personagens têm um bocado do universo Disney. Em Disney os maus são maus e os bons são bons. Sem aristas. Cá também os maus não têm luzes só sombras. Os bons, são os que têm aristas; cobardias, fraquezas, também generosidade.

            Não é recomendável esta obra para gente com insónias, hipocondríaca, tendência depressiva… Porque para sofrer já está a vida mesma. Pelo contrário, para a gente com excesso de otimismo pôde ser um bom regulador da insultante e perene alegria.

            É curiosa essa tendência de alguns autores portugueses de praticar excentricidades na escrita, a saber: não por vírgulas ou pelo contrário apenas vírgulas e alguma vez um ponto; também não por travessão de diálogo; só usar minúsculas… Entre os escritores espanhóis só ao grande Juan Ramón Jiménez lhe foi permitido a excentricidade de usar, para o som “j”, em espanhol só a letra j, tendo em conta que por exemplo o apelido Jiménez existe, mas Giménez também. E ele foi Nobel. Bem, também Saramago.

            Apesar de entrar em todas as excentricidades descritas, exceto a questão das minúsculas, entende se tudo bem; está muito bem escrito. A prosa é fluida. A leitura desta história produz, porém, mais dor do que prazer. Mas o lido, não se esquece facilmente. E isto em literatura é um logro

            Manuel de Portugal