Dyango y Beethoven

      Dyango y Beethoven

RJ-LA-Q

 

¿Quién es este Dyango? se preguntarán los sub-cincuenta y algún cincuentón desmemoriado. Y ¿con qué derecho se le emplaza al lado de uno de los grandes? El sordo genial, el de las sinfonías numeradas como las avenidas de Nueva York… El icono de algunas paradojas, por ejemplo, en reivindicaciones antiabortistas. Sí han leído bien.

“        —¿Está usted en contra del aborto?

         —Hombre sí claro

         —¿En todos los casos?

         —Sí, creo que sí.

         —Y ¿qué haría usted en el caso de un padre alcohólico y sifilítico, cuya mujer, tuberculosa, queda embarazada?

         —Hombre ahí sí…

         —Un minuto de silencio; acaba usted de matar a Beethoven.”

         La anécdota, realidad o ficción, se le atribuye a un eminente genetista: Lejeune, pero valga ella tan solo como eso, una anécdota; no está en el fondo de la intención, si alguna tiene, de este artículo.

      La historia viene a colación por una película de los años setenta, La Querida, dirigida por Fernando Fernán Gómez y protagonizada por él mismo y por Rocío Jurado, para mayor gloria y lucimiento de esta última. ¡Vaya!, exclamará más de uno, ¡Qué extraño emparejamiento: ese gran director, actor e intelectual, con una folclórica! Hay quién para justificarlo aclara que se trataba de una película “alimenticia” de Fernán Gómez.

      No nos pronunciamos de momento, así que sigamos con la exposición. Fernán Gómez en el papel de compositor melancólico, separado de su mujer y con tendencias alcohólicas, conoce a Rocío Jurado. De vida disoluta, se instala en un piso enfrente de él. Éste la aguarda, oteando a través de los visillos, la llegada de  ella, circunstancia que se produce cada madrugada, invariablemente alrededor de las tres, acompañada de un galán, no siempre del mismo, aunque ella sienta predilección por uno. Pronto se establece una especie de complicidad-simpatía entre ellos, lanzándose miradas y gestos.

      Finalmente, por razones de economía, se aduce en la cinta, acaban viviendo juntos; ella se muda al piso de él. En ese momento inicial cualquier varón de mi ralea se hubiera cambiado por Fernán Gómez, pues hay que reconocer que Rocío Jurado a sus treinta abriles reunía más atributos para parar el tráfico que un guardia urbano.

DYANGO-WEB         Bien, el caso es que en la sala están los dos, ella se retira hacia el fondo del pasillo, al cabo del cual todos entendemos que está la habitación, pues ella parce ser que quiere ofrecerle un homenaje, más que de bienvenida, de bienhallado. La cámara se abre o se retira un poco para recoger algo de panorámica y se advierte en la pared dos carteles en íntima vecindad, uno de Dyango; otro de Beethoven. Al fondo, después de ella penetrar al cuarto para conjugar el verbo anterior, se advierte otro póster; éste de un jovencísimo Serrat de la época de Mediterráneo.

beethoven-WEB         Y es este tú a tú de Dyango y Beethoven, esta cohabitación deliciosa y posible, para algunos tal vez escandalosa, la que nos ha motivado y seducido. Más que el resto de la película; más que los encantos de cuerpo y voz de Rocío, más que el creible alcohólico protagonizado por  Fernando  que camina hacia su autodestrucción; más incluso que la presencia anecdótica de un Serrat al fondo del pasillo que guarda la entrada de la alcoba del encuentro y de la soledad.

       Porque este escribidor de historias es pueblo. Y como pueblo se apasiona por Rocío y por sus gracias, por el cómico Fernán Gómez, por el trovador Serrat. Y aunque por Beethoven siente una admiración reverente y extraña, le viene un poco grande… Por ello agradece que algún diablillo del equipo de rodaje enviara al genio de visita a los artistas populares.

        ¿Lo sabrá Dyango?

        El Morocho del Abasto

LOS AÑOS CONTADOR (II / II)

             2. Alberto Contador

 CONTADOR-1-WEB           Nada es eterno, ni hay mal que cien años dure, dice el proverbio. Así en 2007, un jovencito de 24 años, de nombre Alberto, Velasco, por parte de madre y Contador por vía paterna, que ya había comenzado a hacer algo de ruido se destapó en aquel Tour. Se subía el Col de Peyrosourde. Michael Rasmussen marchaba de amarillo. Contador le arrancó hasta en cuatro ocasiones con ataques duros, de esos que hacen daño, pero el danés, con esfuerzo, consiguió llegar hasta él. Terminada la etapa, el equipo del danés lo retiró de la competición. No se dieron explicaciones. Alberto Contador se vistió la prenda dorada y la defendió hasta Paris, tras una agónica contrarreloj en pugna con Cadel Evans que le disputaba la victoria. Se saldó a favor de Contador con la diferencia más pequeña jamás vista en un Tour de Francia; en el podio de Paris, 23 segundos separaron al primero del segundo. Contador había ganado su primer Tour. Era también su primera vuelta grande. Había vuelto la ilusión.

            El año anterior, 2006,  Floyd Landis, corredor norteamericano ganó el Tour. Oscar Pereiro, corredor gallego quedó segundo. El ganador dio positivo en un análisis y tras una larga batalla legal, el tribunal de arbitraje de los asuntos de dopaje de OSCAR-PEREIRO-TOUR-DE-FRANCE-2006Estados Unidos de América lo declaró culpable. La organización del Tour desposeyó a Landis del título de ese año y en una ceremonia, algo deslucida, en Madrid se le concedió el triunfo a Oscar Pereiro. Éste aceptó, sin gran entusiasmo, declarando que las carreras se ganan en la carretera; no en los despachos.

            Es costumbre considerar al vencedor de un Tour, como gran favorito para el siguiente y así consideraban todos a Contador. Además iba a estrenarse con un nuevo equipo, el Astana por el que acababa de fichar. Pero este equipo quedó inhabilitado para ese Tour por un positivo de Alexandre Vinoukourov. Así que se le impidió participar en ese Tour por un mal cometido cuando él aún no formaba parte de esa CARLOS-SASTRE-CHAMPAGNE-WEBescuadra. Esta fue la primera gran zancadilla de las que ha sufrido a lo largo de su carrera deportiva. Ese año, con grandes ausencias en el Tour, ganó Carlos Sastre, otro de los nuestros, un corredor tenaz con motor diesel, como se decía entonces. Fue el sexto español en ganar un Tour de Francia.

            Privado de correr el Tour, programa su temporada para la Vuelta a España como plato fuerte. Pero vísperas de comenzar el Giro de Italia, estando de vacaciones con su novia, le llaman urgiéndole a que fuera de la partida de esa edición. El equipo había contraído el compromiso de presentarlo. Acude, falto de preparación y para sonrojo de los italianos, gana la Corsa Rosa. En Septiembre acude a la Ronda española, según estaba programado y la gana también. Ya tiene las tres grandes en su haber. El público español despierta de su letargo. La leyenda se está forjando. Ven en él a un ciclista con el temperamento a lo Perico, al que se echaba mucho de menos y casi con las condiciones de Induráin. Tan sólo en la contrarreloj era inferior a este.

            En 2009 vuelve al Tour, ya le dejan correr. Fue el año en el que el tramposo Armstrong decide volver al ciclismo activo tras casi tres años retirado. La idea le vino, dijo en un alarde de desprecio, viendo ganar a Sastre la edición 2008, él estaba más que sobrado para adjudicarse un octavo Tour; ya había ganado 7 de forma fraudulenta. Esos 7 han quedado para la historia como desiertos. Como el director del momento del equipo Astana era Johan Bruynel, ex ciclista del equipo Once y ex director de Armstrong, título honorífico más que real pues quien mandaba era el americano, no tuvo dificultad en enrolarse en el mismo equipo que Contador. Sobre el papel, Contador partía como líder del equipo, pero Armstrong no lo respetó. Después de algunas deslealtades de éste, subiendo el col de Verbier, Contador se sintió legitimado para lanzar un ataque demoledor a un grupito en el que se encontraban él, Andy Schleck y el propio Armstrong. Nadie pudo seguirle, tan sólo el luxemburgués lo intentó tímidamente. Contador se vistió de amarillo y ya no lo soltó. En el podio final de Paris le acompañaron Schleck y Armstrong. El americano parecía como si asistiera a un funeral.

            Llegó el Tour de 2010 en el que el americano decidió continuar un año más creando una nueva formación: el Radioshack, llevándose a la mayoría de corredores del antiguo Astana. Por su parte, Alberto Contador se quedó con un renovado Astana. Con ellos fue al Tour. Terminó ganándolo, con una ventaja muy apretada con Andy Schleck. Fue el año del fairplay, en el que la afición francesa no le perdonó que éste sacara ventaja cuando el luxemburgués tuvo una avería mecánica sin importancia. En un acto de cara a la galería, se vio impelido a cederla la victoria a Andy Schleck en el temible col de Tourmalet.

            Ya no ganó ningún Tour más aunque tuviera una memorable actuación en el de 2011, cuando ya lejos de opciones para la general, perpetró un ataque demoledor en el Alpe d’Huez, desde lejos, a pie de puerto. La intervención de Samuel Sánchez llevando a rueda a Pierre Roland, quien fresco les lanzó un ataque a poco de meta, impidió la victoria de los dos españoles.

            Ese año, sin embargo había ganado el Giro y aún lo volvió a ganar en 2015, año en el que quiso hacer doblete: Giro y Tour, pero no le salio.

            En cuanto a Vueltas, también ganó la de 2012con una actuación de genio en la Etapa de Fuente Dé y la de 2014.

            Hasta aquí un resumen de las victorias más importantes en su carrera. Nos hemos centrado en la llamadas Tres Grandes, esto es: Tour, Vuelta y Giro. En total han sido 9 Grandes Vueltas. Ha ganado muchas otras competiciones entre las que destacamos: Vuelta Castilla y León, Vuelta al País Vasco (4), Vuelta al Algarve, Paris-Niza, Campeonato de España de Contrarreloj y otras.

            Las victorias en  las Grandes, han quedado espaciadas en el tiempo; no ha habido la concentración con que nos deleitó Induráin, por lo que no podemos hablar de Era, como en el caso del campeón navarro, pero sí de Años, los Años Contador. Toda esta trayectoria, que expuestas así es brillante, puede sonar a fácil o rodada, mas ha habido no pocas incidencias que han sembrado de dificultades tan brillante carrera deportiva. Incluso elementos modificadores que han venido a alterar oficialmente estas victorias con tanto mérito conseguidas.

            3. Los Años Contador.

 CONTADOR-3TOURS-WEB           Los Años Contador tienen mayor contenido que las victorias, siendo éstas jalones importantes de una gran trayectoria profesional. Han sido, por añadidura, una manera de entender el ciclismo, una lucha constante contra la adversidad y no menos importante: correr siempre para el espectáculo. Esta última aseveración puede parecer fútil, pero al fin y al cabo, aparte de los resultados, el ciclismo se nutre de los sponsors y estos llegan cuando hay espectáculo. Una Vuelta Grande televisada redunda en la marca del país anfitrión y es un escaparate mundial para todas las marcas que en ella se exhiben.

            Alberto Contador, un joven nacido en Pinto (Madrid) debutó en el ciclismo profesional en 2002. En 2004, mientras participaba en la Vuelta a Asturias, sufrió convulsiones en una etapa. Se cayó al suelo. Se le diagnosticó uncavernoma cerebral congénito. Fue operado y a pesar de la gravedad de su enfermedad, pudo superarla, regresando a la competición en 2005. A partir de ahí, ya antes, durante la convalecencia comienza una lucha contra la adversidad. En su entorno se comentaba que le sirvió de ejemplo Lance Armstrong quien habiendo superado un cáncer comenzó a ganar Tours. Este recorrido lo dejó escrito en un libro, Mi Vuelta a la Vida, que fue, dicen, el ce cabecera, por algún tiempo, del joven ciclista madrileño.

CONTADORGIROS-WEB            La segunda adversidad grande, como ya se ha relatado antes, le sobrevino cuando en 2008 fichó por el Astana, equipo sospechoso de dopaje en la edición anterior.No le dejaron correr. Ahí, sin embargo, tuvo dos grandes premios de consolación: Giro y Vuelta en el mismo año.

            La tercera fue cuando en un análisis se le detectó un pico-gramo de clembuterol y le organizaron un proceso truculento que se saldó con una sanción arbitraria en la que le condenaron a dos años de inhabilitación con carácter retroactivo, con lo que por la vía administrativa le quitaron lo que había ganado en la carretera, siendo lo más destacado: el Tour de 2010 y el Giro de 2011.

 CONTADOR-3VUELTAS-WEB           En el capítulo anterior expusimos las principales victorias de Contador; en los tres párrafos que preceden a éste, los principales reveses en su trayectoria. Queremos, sin embargo concluir este ensayo en positivo, destacando lo que podríamos definir El Espíritu Contador. En no pocas ocasiones le hemos adjudicado el título de El Mago, por hacer posible lo que nadie veía. No siempre remataba con triunfo esas temeridades, pero se levantaba una y otra vez. Nunca daba nada por perdido. Cuando ya las fuerzas no eran tantas como en su etapa dorada, sus ataques ya no tan demoledores como antaño, inventaba, rumiaba ideas, que no siempre se aplicaban siguiendo el axioma de lo que en ciclismo se llama “De Libro”, sino, muy a menudo, con benditas intuiciones. Se decía que corría según sensaciones, incluso en los últimos años en que concretaba menos, algunos creyéndole acabado, decían que “a lo loco”. Sin descartar un cierto toque de locura, necesario para emprender aventuras que la razón conformista no contempla, cuando emprendía una “temeridad” era porque la veía probable; creía en lo que estaba Haciendo y tenía confianza. En esta Vuelta a España de 2017, deliciosa, recién terminada, consiguió cerrar el círculo. Los hasta once ataques, que algunos le han contado en diferentes etapas, concluyeron en el Alto del Angliru. Ahí , con ese broche de impresión terminó también su carrera profesional. Al día siguiente, domingo, fue cuestión de dejarse caer hasta Madrid para recibir el homenaje por toda una carrera profesional. Esta Vuelta que podríamos llamar de Contador, la ganó Chris Froome. Su mayor logro, opinión peregrina de este escribidor, fue lo que no conseguimos muchos de los aficionados: olvidarse de los que le habían desposeído de esas victorias, pues el sabía que las había ganado; él las reivindicaba y la gente lo había visto. ¿Qué importaba lo que decidieran en los despachos? Él las había ganado en la carretera y todos lo habíamos visto.

            El Grueso del Pelotón

LOS AÑOS CONTADOR

 CONTADOR-1-WEB  LOS AÑOS CONTADOR (I / II)

 1. Los Ciclistas Españoles y el Tour de Francia.
2. Alberto Contador.
3. Los Años Contador

 

 

     INDURAIN-PERICO-1992-WEB       1. Los Ciclistas Españoles y el Tour de Francia.

 

  FEDERICO-MARTIN-BAHAMONTES-web          Hay un anciano venerable, todos los que llegan a cierta edad lo son, que vive en Toledo y su provincia desde que nació. En su juventud le daba por pasear en bicicleta. A veces, se alargaba hasta Francia y allí, en París, en el Parque de los Príncipes ganó el Tour de Francia. Fue el primer español en conseguirlo. Corría el año de 1959. Se llama Federico Martín Bahamontes y recibió el sobrenombre de El Águila de Toledo. Pudo haber ganado más, pero no supo administrar en el llano la ventaja que conseguía en la montaña. Ganó el Gran Premio de La Montaña del Tour en 6 ocasiones en tiempos en que el que conquistaba ese premio era el mejor escalador.

   LUIS-OCAÑA-MERKX.-WEB         Esta hazaña, con el devenir de los años, se convirtió en una referencia para el orgullo patrio. Así hubiera continuado, de no ser que 14 años después, esto es; en 1973 Luis Ocaña, ciclista conquense conquistara el Tour. Luis Ocaña era una roca, todo fuerza y todo tesón, en tiempos en que se marchaba en bicicleta a golpe de riñón y cabeceando. También podría haber ganado más. De hecho, dos años antes, en el Tour de 1971 era líder con muchos minutos de ventaja sobre el todopoderoso Eddy Merckx. El Caníbal se confesó vencido por Ocaña. Pero para éste, aquél era una obsesión y un ejercicio de soberbia le hizo lanzarse en un descenso peligroso con lluvia en busca del belga escapado. Sufrió un brutal accidente que le hizo abandonar la carrera.

  PERICO-NAVACERRADA-ABRIL-1994-web          Si entre la primera y segunda victoria absoluta en el Tour tuvieron que pasar 14 años, la tercera no vino sino en 1988, 15 años después de la de Ocaña. Perico Delgado, el segoviano más popular, acaso después de Cándido, tuvo ese honor. Su nombre sonaba para la proeza, pues ya en años anteriores había apuntado maneras. Aquí ya estamos hablando de un corredor carismático que supo encandilar a los aficionados, pues era atacador y daba espectáculo, pero también calculador y sabía analizar la carrera. Con él, el ciclismo empezó a cambiar en España y preparó el camino para el gran Induraín con el que compartió equipo. También pudo haber ganado más Tours, pero la fatalidad fue a menudo su compañera no deseada, como cuando falleció su madre estando en carrera o en el año 89, siendo el mayor favorito, como ganador del año anterior, tuvo el despiste de presentarse con casi 3 minutos de retraso a la salida del prólogo.

         MIGUEL-INDURAIN-WEB   La década de los 90 nos descubrió a un mocetón navarro reservado, callado, pero con un poderoso golpe de pedal. Ya se había destapado en Tour y Vuelta, pero la afición y los directores aún estaban, estábamos, por Perico. Mas es bien sabido que ni se pueden poner puertas al campo ni diques suficientes a la fuerza del mar. Así en la edición de 1991,bajando el Col du Tourmalet, en cuyo ascenso Claudio Ciapucci, el Diablo, asfixió a todos los favoritos salvo a Induraín, éste atacó en el descenso para sorpresa de todos. Se alió con “el Diablo”, que ganó la etapa y él consiguió vestirse de amarillo. De este modo empezó la Era Induraín. Aún ganó el Tour en cuatro ocasiones más,  igualando en número de coronas a los grandes de todos los tiempos, por este orden: Anquetil, Merckx e Hinault, pero con la particularidad de que los ganó todos seguidos. Nadie lo había conseguido; nadie lo ha conseguido después.

       El reinado Induraín duró lo que tardó en conseguir el quinto Tour, es decir; 5 años. No fue un reinado muy largo, pero sí muy intenso. Aún le dio ocasión para ganar 2 Giros de Italia, en el 92 y en el 93. Con Induraín comenzó una fiebre loca; el gran público empezó a interesarse por el fenómeno. Sin duda crearía verdaderos aficionados al ciclismo, pero la gran mayoría de los cientos de miles de nuevos adeptos, lo fueron por el oropel, porque había un caballo ganador español y como nunca defraudaba, se podía apostar por él. Corredor de excelentes cualidades, con un talento especial para la contrarreloj, muy superior a todos sus coetáneos, a los que sacaba verdaderas minutadas; más de tres minutos sobre el segundo en la clasificación era una cosa nunca vista con anterioridad, quizás en los tiempos de Anquetil, apodado M. Chrono. Esta ventaja descomunal, hablamos de tiempos en que las contrarrelojes eran de 50 y más kilómetros, le daba la ocasión de administrarla racionalmente durante el resto de etapas. En la montaña, sabía subir como nadie, más nunca demostraba sufrimiento; su cara era una máscara que nada dejaba traslucir. Esto era un enigma para sus rivales, por consiguiente una gran ventaja para él. Mas el aficionado español, de sangre caliente, admiraba sus cualidades, pero le hubiera gustado ver en él mayor agresividad, que pareciera humano y que se le viera alguna vez sufrir un poco. Fue muy respetado en el pelotón internacional, entre otras cosas por una generosidad que el aficionado hambriento de triunfos tampoco sabía apreciar: cuando no era absolutamente necesario dejaba ganar al contrincante. Por ello la mayoría de sus rivales, eran amigos y le admiraban. El aficionado medio quedaba un poco defraudado.

      Cuando se retiró Induráin, sobrevino lo que podríamos llamar La Gran Depresión. El falso aficionado, el que se adhirió durante esta era, quiso ver en cualquier ciclista español que destacaba al sucesor de Induráin. Pero esta expectativa, imposible de cumplir, pues los grandes mitos son seres irrepetibles, defraudó. El público advenedizo proyectó su frustración sobre los corredores del momento, muy buenos algunos y con gran palmarés, mas no se les perdonó que no fueran Induráin. Estamos pensando en Abraham Olano, por ejemplo.

     Este público de nueva ola, se fue desentendiendo y ya ni el Tour ni la Vuelta fueron alternativas atractivas a la siesta estival. La ausencia de Induraín coincidió con el descubrimiento de casos de dopaje sofisticados. Llegó un momento en que todo ciudadano montado sobre una bicicleta en un paraje inhóspito ya no causaba admiración, antes bien; rechazo. Muchos aficionados moderados, también se desencantaron. Se comenzó a sancionar a ciclistas, directores y médicos de equipo. Fueron tiempos difíciles para el ciclismo. El ambiente enrarecido, unido a la crisis económica provocó que cayeran del calendario ciclista no pocas carreras, como es el caso de la Vuelta a la Comunidad Valenciana. Las grandes carreras ciclistas, especialmente el Tour comenzaban con notables ausencias entre los ilustres del pelotón.

          Continuará con el Apartado 2. Alberto Contador

          El Grueso del Pelotón

 

CUENTOS ARQUITECTóNICOS.

                                     CUENTOS ARQUITECTóNICOS.

 

LOMO-CUENTOS-ARQUITECTONICOS            La lotería, nunca nombre fue más acertado, es una lotería. Pasa una vez en la vida, dicen, aunque añado; a quien le pasa. ¡Nunca he conocido a nadie que le tocara! Un premio menor sí, pero uno grande, uno de verdad; jamás.

            Veo todas las ediciones, mas nunca he conocido a nadie que corriera el Tour de Francia. Esos caballeros andantes sobre sus monturas ligeras que se asoman a la 42 pulgadas; parece una ironía seguir llamándola pequeña pantalla. No, nunca he conocido a ninguno.

            Tengo una razonablemente bien surtida biblioteca. Me digo lector, aunque no haya leído siquiera la mitad de esos volúmenes. Los tengo allí en situación de proximidad; por si me da por leerlos. Algunos de autores muertos, los más quizás; otros de heroicos supervivientes, pero entre éstos, tampoco he conocido a ninguno. No nunca he conocido a nadie que publicara un libro.

            Parece ser que ninguno de estos triunfadores habita en mi barrio. Yo así los veo: triunfadores. Aunque lloren como los demás. Aunque tengan que soportar los primeros, a familiares, arribistas, y nuevos amigos proponiendo fastuosos negocios donde invertir su recién logrado capital. Aunque tengan los segundos que atacar en los puertos más terribles cuando más duelen las piernas. Aunque sufran los terceros cuando el librero retira del escaparate su obra porque, pasado el tiempo, no se vende.

            Si he evocado estas tres categorías es, de ello estoy seguro, por la razón de que es lo que me hubiera gustado ser: agraciado por la lotería, ciclista de élite o autor de libros. No piensen que son éstas vocaciones de siempre; aspiraciones desde niño. ¡No! Un servidor, de chaval, no sabía lo que quería ser; tampoco de joven, ni de adulto temprano. Son vocaciones de plena madurez. Por lo tanto bien razonadas. Aunque quiméricas, tal vez. Veamos.

            La primera, harto improbable, guarda sin embargo un atisbo de posibilidad. Sobre todo si comprara boletos.

            La segunda, totalmente imposible, no ya por edad, aunque también, sino por falta de condición y de capacidad de sufrimiento.

            La tercera, acordándole el beneficio de la posibilidad, tiene su complejidad. Cumplida la condición previa, esto es; escribir. Haber escrito una serie de textos con identidad suficiente para confeccionar un libro. La segunda condición, aquí viene la complejidad, sería haber trabado conocimiento de algún editor. ¿Realidad o ficción? ¿Existen los editores? ¿Alguien ha conocido alguna vez alguno? Suponiendo haber ganado ese premio, tan esquivo como el gordo de la lotería, esto es; tener acceso a un editor, habría de producirse otra condición, comparable a ganar un Tour de Francia: conseguir que el texto que con tanta entrega y dolor has parido, sea aceptado.

            Estoy razonablemente contento; finalmente he conocido a alguien que va a publicar un libro. Ha ganado los tres premios que encierran la tercera categoría. Y aún tiene que seguir trabajando. Lleva ya dos meses entre correcciones; proponer y supervisar portadas; presentar grabados, sí, porque va a ser un libro con dibujos; coordinar con la coordinadora de la editorial… El libro saldrá en otoño, cabe pensar. Su título será, bueno es: Cuentos Arquitectónicos. Su autor, un tal Manuel Salvador. La editorial, portuguesa, con filial en España: Editorial Chiado.

            He conocido a ese autor, ese hombre que siempre va conmigo, pero ¿se conoce uno a sí mismo alguna vez?

            El Morocho del Abasto

Alberto Contador. Adiós al Mago.

               Alberto Contador. Adiós al Mago.

 

     CONTADOR-MEDITA-WEB       Alberto Contador, el ciclista que ha conseguido salpimentar las carreras de los últimos años ha dado sus últimas pedaladas como profesional. Ocurrió aquí en la Vuelta, en la nuestra. La del espectáculo; con diferencia sobre el Tour. En la que el Mago, una vez más, en algún momento consiguió desestabilizar la maquinaria Sky, esa guardia pretoriana que escolta hasta el final a su centurión, el ganador final de esta edición 2017, el caballero Chris Froome.

       Nada que reprocharle a este último, ni es gratuito el tratamiento de caballero. Es amable, educado, grandísimo corredor, amante de su profesión y entusiasta de la Vuelta. Ha ganado en cuatro ocasiones el Tour, pero le tenía ganas a la Vuelta. Le gusta la Vuelta. El Tour, en los tiempos actuales da prestigio y dividendos; se corre para la gloria, para la cuenta de resultados, para corresponder a los patrocinadores, pero la Vuelta es gloria y espectáculo; espectáculo para el público.

      También Alberto Contador quería ganar. Y como no, otros primeros espadas, algunos con ánimo de revancha del Tour, como Bardet y Fabio Aru. Otro, como Vincenzo Nibali, con ánimo de revancha del Giro. Los mejores del pelotón ciclista se han dado cita en esta edición. Con algunas ausencias, cierto: Valverde por lesión, Quintana y Dumoulin suponemos que por calendario.

   CONTADOR-FROOME-SKY-WEB   No pretendía esta crónica serlo de la presente edición de la Vuelta a España. Pero es inevitable dar unas pinceladas, un esbozo. La tan manida expresión “épica del ciclismo” ha alcanzado toda su justificación, todo su sentido, toda su legitimidad en esta Vuelta, especialmente en la vigésima etapa, penúltima de la Ronda Española. Se subía el alto de l’Angliru, puerto mítico a pesar de su juventud, tan sólo se asciende desde 1999. Etapa corta, de unos 120 kilómetros. Pero antes de la traca final había otros puertos asturianos; había trampas: un descenso peligroso y la lluvia, compañera de todo el viaje. Añadan a esto, velocidad endiablada.

      Se salía de Corvera de Asturias a 10m. sobre el nivel del mar y se terminaba en el Alto de l’Angliru a 1560m. Bajando el antepenúltimo puerto, el de la Cobertoria al que habían llegado empapados y con frío, Contador observó que el líder, Chris Froome abusaba del freno. Tomó nota y guardó el dato. Se coronaba después el siguiente puerto, penúltimo de la jornada, el Cordal. Y en ese momento de coronación, este visionario de las carreras decidió emplear el dato de campo tomado. Quiso ordenar a su lugarteniente, un muchacho pequeñito, como la mayoría de los colombianos, Jarlison Pantano… Pero éste ya había comprendido; cerró los ojos y se lanzó en el descenso. Contador tuvo que esquivar  la guardia del líder, que parecía querer entorpecerle, pero los sorteó y se fue tras de su compañero. Otro intrépido, amante del riesgo, el italiano Vincenzo Nibali también arriesgó en compañía de su segundo de a bordo, pero para su desgracia tuvo un susto en una curva y se arrugó.

     Contador llegó a pie de l’Angliru, tras su compañero, con 30 segundos de ventaja. Pero faltaba mucho para la meta: 12,6 kilómetros con rampas imposibles. Por delante marchaban, diseminados, algunos supervivientes de una fuga. Pero ya no había vuelta atrás; la carrera los había llevado hasta esa situación y a ella y a la generosa afición les debía un homenaje. Podía morir en el intento y fracasar, pero sólo el que lo prueba puede conseguirlo. Hasta ahora, había atacado con la ilusión de un juvenil en todas las etapas en que la inspiración así se lo dictaba. En los dos últimos años, con estas gestas temerarias, había desestabilizado carreras, provocado beneficios para otros, pero la suerte se le había mostrado esquiva. No conseguía rematar en beneficio propio. Se quedaba con el premio de haber dado espectáculo. Por eso el público le quería tanto. Rotulaba pancartas, escribía en el suelo su apellido y delante como nombre : Gracias.

 CONTADOR-JARLISON-WEB    Los cinco primeros kilómetros del puerto, ironías del lenguaje, dicen que son suaves, apenas un 9,1% de media. Es ese tramo, todavía, razonablemente asequible para que un grupo perseguidor acorte distancias; esta eventualidad no se produjo, antes al contrario, aunque muy tímidamente fueron ampliando la ventaja. Por el camino se encontraron con Enric Mas, muchacho que se había formado en la Fundación Contador. Aunque militara en otro equipo, le ofreció su rueda en unos relevos generosos; también otro joven, Marc Soler, se sumó a la fiesta. Parecía como si hasta los corredores quisieran ver ganar a Contador. ¡Forjador de ilusiones! ¡Despertador de vocaciones!

    CONTADOR-EN-GRUPETA-WEB Su compañero Jarlison ya lo había entregado todo. Vacío, se quedó clavado en una curva. La grandeza del ciclismo radica en la capacidad de sufrimiento de los corredores. Es, sin embargo, despiadado con el que cae, así que sin poder dedicarle ni una mirada, sin perder la concentración; después llegaría el momento de los agradecimientos, tuvo que dejar a su compañero deshecho y ahondar en su propio esfuerzo. Encontró al resto de los supervivientes de una escapada condenada al fracaso, porque él así lo había decidido. A todos los fue remachando.

     Después venía un falso llano, tras el cual llegaba el tormento. Faltaban 6 kilómetros. La ventaja pasaba del minuto. La opción de ganar la etapa se vislumbraba como posible y aún más ambiciosos, aficionados de media España de Europa y de América soñaban con alcanzar el podio; el tercer cajón parecía asequible y por qué no, el segundo. Vincenzo Nibali parecía que a duras penas podía seguir el ritmo de los favoritos.

     El Alto del Angliru no es un puerto unitario. Reducirlo en su conjunto a la pendiente media no es hacerle justicia. Como si de un recorrido de San Fermín se tratara, tiene sus calles con sus nombres propios. Aquí el talante asturiano ha acordado a las curvas que siguen denominaciones tales como: Les Cabanes, Llagos, Picones y Cobayos; aderezadas con pendientes de un 22%, 14,5%, 20% y 21,5% respectivamente. Y aquí comenzó de verdad la épica de esa batalla, la del ciclista solitario que ha dejado atrás a todos los que ha encontrado en el camino. Cuando queda a solas con sus miedos y soñando con la gloria. Cuando tiene que resolver la difícil ecuación de dosificar el esfuerzo; sin atender al potenciómetro, consumo de vatios y demás parámetros medibles en el ciclismo moderno. Eso está bien para los demás. Él no; el cabalga inspirado, según le dictan sus sensaciones. De momento las curvas y las pendientes le impiden sentir el aliento frio de sus perseguidores. Los que ven peligrar sus opciones de podio intentan reaccionar, pero se vigilan, no se fían; temen moverse y que el otro se aproveche de su movimiento. Esa indecisión es buena para el fugado. ¡Ánimo Alberto! —no puede contener la emoción, el comentarista de la televisión, Carlos de Andrés. A su lado Perico, quien nos hizo soñar con aquél Tour del 88, preludio de los cinco consecutivos con los que nos obsequió el gran Induráin, emocionado se comía la uñas. Pero a nuestro héroe solitario, no le llegaba ese eco televisivo y distante. Este era acallado por el griterío del público que flanqueaba el ascenso glorioso.

      Era ésta la recompensa, a veces madrugar tiene premio, de todos los que desde primeras horas de la mañana aguardaban el paso de los caballeros andantes que escalan la cima en busca de una quimera. Protocolos de podio, este año contenidos en que se negaba a los ganadores el beso de las guapas. Ritos que se pierden, a veces, según una idea mezquina de modernidad.

      Pero esta vez, madrugar había traído la recompensa mayor: ver emerger, tras el exiguo paso que conseguía abrir la motocicleta, al esperado, al que se despedía; verlo bailar, por última vez, sobre su bicicleta, no tanto como hubiera deseado, declararía después; quería subir de pie, al más puro estilo suyo, el estilo acuñado Contador, pero la rueda trasera por la lluvia y la fuerte pendiente patinaba. El delirio era grande; a menudo el espectador diseminado a pie de ruta no tiene una noción clara de cómo viene la carrera. Por ello tuvieron ese privilegio: asistir en directo al paso del que querían ver; se lo merecía. Pero aún quedaba mucho por decidir.

      Y llegó tras el tormento, el infierno. Cuando la orografía traza a capricho una recta para mayor dolor del ciclista, esa recta eterna que los astures bautizaran como la Cueña les Cabres, donde las rampas alcanzan el 23,5″ con algún pico del 26%. La imagen del helicóptero lo dejó ver ingresando en esa zona. ¡Viene con fatiga! —vaticinó el catedrático Perico. En efecto, la pendiente extrema le recibía mermado de fuerzas de tanto que había derrochado hasta entonces. El cronómetro sobre impresionado de la televisión acusaba la caída de los segundos de ventaja; todavía pocos, pero el goteo era constante. Cuando terminó de penar en la recta inacabable, ya Chris Froome escapado con su último escudero de la disciplina del grupo, había dejado la ventaja en poco más de 30 segundos. Faltaban dos kilómetros. En cualquier otro puerto, la ventaja hubiera sido suficiente, pero aquello era el Angliru.

     Lo peor había pasado, pero quedaba lo menos malo, un venenoso descanso tras la Cueña, el Aviru con un 21% y los Picones con un 20%, fantasías de los asturianos en poner nombre a cada tramo. También Ilnur Zacarin, el más escuálido de los rusos jamás visto, reaccionaba. También quería ingresar en el podio. Al principio de la etapa estaba fuera de él, pero ahora se acercaba con pedaladas agónicas. De Nibali, segundo cuando comenzó la etapa, nada se sabía.

     Los perseguidores, cual lobos hambrientos, seguían pegando dentelladas. El escudero de Froome, un tal Wout Poels, le abría camino; no necesitaba motocicleta. A poca distancia, se acercaba el ruso. Coronada la última rampa dura, Contador ya sentía el aliento famélico de los que le iban a la zaga, pero sucedió que a Foome le costaba seguir el ritmo asfixiante de su coéquipier. Pudo haberle dado licencia para que persiguiera al escapado y le disputara la etapa, pero en el Sky todo está atado y bien atado; arropar al líder hasta el final.

     Pero aun así, ya no había ocasión, Contador lo había logrado; les aventajaba con la misma distancia que a él le faltaba hasta la línea de meta. Pero aún tenía que llegar. Hasta que no se cruza la raya de la gloria, nada está ganado ni nada está perdido. Desde la Cueña les Cabres ya no había subido con la piernas; éstas ya fallaban, pero no el corazón ni la cabeza. Y es la cabeza la que en última instancia ordena.

     Estaba dando sus últimas pedaladas y quería hacerlo a lo grande. Y podía hacerlo! En la etapa reina, en la que todos sueñan con ganar, en la que ya lo había hecho una vez, luego conocía las claves. Pero ahora era diferente; entonces corría por competir y ahora para que le recordaran. Quería corresponder a toda la devoción demostrada por tantos entusiastas de su estilo, desde Nîmes, donde saliera la Ronda un 19 de Agosto, país vecino donde muchos radicales no le perdonan que se codee con sus campeones del pasado: Anquetil e Hinault y después a todos los aficionados diseminados por toda la geografía patria. Quería hacer olvidar y olvidarse él mismo del mal día de Andorra, donde perdió no sólo casi 3 minutos, aunque pudieron haber sido diez, declaró más tarde, sino de un verdadero cara a cara con Froome. Esto no pudo ser, pero le hizo sufrir a éste para ganar su primera Vuelta.

 CONTADOR-DISPARO-ANGLIRU-2017-WEB    Eso ahora ya no tenía importancia; era la hora de la despedida y quería hacerlo con una obra maestra. Una hazaña a la altura de su manera de de entender la competición. Por la gente, repetiría más tarde una y otra vez. Por la gente. Por eso, cuando vio que el objetivo estaba logrado, apenas 150 metros le quedaban en ligero descenso, se abrochó el maillot, hizo unos aspavientos con su mano diestra como cuando un director de orquesta invita a un allegro, después llevó la misma mano al corazón y disparó su última bala al tiempo que cruzaba la meta. Detrás, a través de los empañados cristales del coche del director de la vuelta, pudo verse como todos aplaudían.

Esta manera de celebrar las victorias con un disparo al aire, le valieron desde muy temprano el sobrenombre de El Pistolero. Para este escribidor es sencillamente El Mago.

El Morocho del Abasto

Marine Le Pen gagneuse; Macron Président; la France à bout de souffle.

Marine Le Pen gagneuse; Macron Président; la France à bout de souffle.

 

MARINE-LE-PEN-ESTILOGRAFICA-peqD’habitude on dit que les chiffres n’ont pas d’âme, mais les suivantesMACRON-ESTILOGRAFICA-peq représentent pas mal d’êtres humains. Si dans le premier tour, Macron a obtenu 8.657.326 votes, soit un 24,01%; Mme. Le Pen 7.679.493, un 21,03%. Très serré. Mais ce qui offre une richesse énorme à l’analyse, c’est le deuxième tour. Les chiffres sont là, accessibles à tout le monde. Voyons.

Il y avait dans l’air une certaine croyance, évocation du passé qui faisait croire que, dans le deuxième tour, les français retrouveraient, par exercice de responsabilité, toute la cohérence avec la tradition. On nous a vendu, par conséquent, l’idée que Macron représentait ou incarnait les valeurs qui ont donné le grand prestige à la France en matière de libertés. Mme. Le Pen, par contre, toujours selon cette idée vendeuse, représentait un grand pas en arrière, soit la suppression de cet idéal de liberté.

MACRON-ESTILOGRAFICA   Il y eut une sainte alliance. Les leaders des formations politiques déclaraient la guerre à Le Pen. “Tous contre le Front National”. “Tous contre Le Pen”. Ces apôtres de la démocratie n’ont pas analysé qu’aller contre Le Front National représentait aller contre presque 8 millions de Français, soit contre un 21% des électeurs qui peuvent à peu près représenter  un 21% de leurs co-citoyens. Et cela a eu des conséquences! Selon l’avis de cet écrivassier méridional, le message a été erroné. Ils auraient pu dire, plus doucement, voter contre les idées que défend le Front National. Mais non; il fallait attaquer, blesser un énorme pourcentage des Français. Imaginez donc, la satisfaction; le sentiment de pouvoir de Mme. Le Pen. Elle a du s’exciter. S’il ya, comme l’on dit, d’érotisme dans le pouvoir; elle a du avoir des frissons voluptueux, voire des orgasmes indéfinissables. “Tous contre moi!”

MARINE-LE-PEN-ESTILOGRAFICAÉrotisme à part; elle a vaincu. Si Macron a reçu des votes jusqu’à plus de 20 millions; cette addition de 12 millions de votes ne sont pas à sa faveur; ce sont des votes prêtés contre Le Pen.

Par contre Mme. “Frexit”, jeu de mots à l’anglaise, a obtenu un incrément de 3 millions de votes jusqu’à plus de 10 millions et demi. Ces votes ne sont pas des prêts; c’est une vraie addition; ce sont des votes à sa faveur. Chers lecteurs; plus de dix millions et demi de français ont voté Mme Le Pen. Ils ont voulu voter; ce ne sont pas des votes contre Macron. Cela veut dire quelque chose!

Les chiffres sont là; accessibles à tout le monde. Mais aucun des talentueux  journalistes s’y est fait l’écho.

Le Pen a gagné; Macron sera Président et la France est à bout de souffle.

 

Manuel de Français

UNE ANNÉE INCONTOURNABLE. Le Règne des C2 de Français.

 

UNE ANNÉE INCONTOURNABLE.  Le Règne des C2 de Français.

AMAYA-CUADRO-COMPLETO-CON-FIRMA-WEBToute ressemblance avec des personnes existantes ou ayant existé est purement fortuite.

Le Règne des C2 de la première averse des C2 de français des Espagnes est prêt à se terminer. D’autres viendront avec leur couronne, plus ou moins préparés ; seulement, ils ne seront pas les premiers. Combien en seront-ils ? Peu importe ! Et en plus, cela a-t-il l’importance, être les premiers ? Ce n’est point une course ! Et enfin, outre que pour la satisfaction personnelle, ça ne sert à rien de pratique.

On ne peut même pas exhiber ce  diplôme ailleurs nos frontières. Et dans les nôtres ? Est-ce que ça sert à quelque chose dire : Moi, j’appartiens au Règne des Francophones espagnoles ?

Personne n’y attache aucune importance. Ni M. Hollande, ni son tout-puissant Ministre Valls n’ont proposé nulle réception…

L’importance donc, est chose de l’intérieur ; affaire de l’âme. Fierté d’appartenir à un groupe réduit. Groupe, si censé de devenir plus nombreux, ces derniers venus, ne feront que s’ajouter au noyau fondateur ; aux pionniers. Par conséquent, cet article n’est qu’un exercice de fierté ; de nombrilisme.

Et cet écrit se termine comme il a commencé : Toute ressemblance avec des personnes existantes ou ayant existé es purement fortuite.

Le Règne en images :


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Alcachofras grelhadas com Molho Verde

ALCACHOFRA-BNAlcachofras grelhadas com Molho Verde

Há um país chamado Espanha, no qual está a Comunidade Valenciana. Nesta última há uma região chamada “La Huerta Valenciana”. A alcachofra é a rainha da Huerta Valenciana.

Ingredientes.

. Dos ou mais alcachofras (boas alcachofras valencianas).
. Azeite.
. Sal grosso.
. Salsa.
. Um dente de alho.
. Meio limão
. Um pouco de água. (é prescindível)
. Uma garrafa de vinho branco (é imprescindível)

Primeiro fazemos o molho.

BODEGON-WEBPonha num almofariz uns grãos de sal gordo. Descasque o dente de alho. Sobre uma tábua de cortar, corte-o em pedaços pequenos. Verto o alho picado no almofariz. Pise-o com um pilão. Adicione salsa picada e pise tudo mais uma vez. Verta um pouco de azeite e continue a mexer. Um repuxo mais de azeite e continue a mexer. Esprema dentro o meio limão. Retire as sementes. Mexe mais uma vez e adicione um pouco de água. Isto último é facultativa.

Agora destampe uma garrafa de vinho branco. É a nossa vontade irmanar esta receita com os nossos vizinhos desconhecidos. Escolhemos para a ocasião um bom vinho branco português.  Um Douro branco, por exemplo. Pegue num copo bonito e verta o licor divino. Deguste o vinho e se é bom, beba mais um pouco. Se estivesse cheio de sede, beba o copo inteiro. Mas beba devagar. Não se esqueça, é um bom vinho. Já está feito o molho. E o cozinheiro está contente.

RAMILLETE-ALCACHOFRASDesfolhe as alcachofras, desvista-as como se fossem donzelas e deixe o coração delas desnudado. Sobre a mesma tábua de cortar, corte-as em fatias finas. Faça rápido, Assim nuas, elas oxidam-se cedo.  Uma frigideira ter de estar sobre o fogão a lume forte. Verta um pouco de azeite. Atenção, não é para fritar; é para grelhar. Ponha as fatias de alcachofra. Agora que estão a se dourar, é um momento ótimo para degustar um novo copo de vinho. Lembre-se, beba devagar. Vire as fatias si já estão douradas.  Caso necessário, adicione uma gota de azeite. Se tudo correu bem, deguste mais um copo de vinho. Se não, também. Deite uma pitada de sal. Sal gordo, com certeza. Já está.

Sirva as fatias, uma a uma, sobre um prato bonito. Se lhe trema o pulso  encha o último copo de vinho antes de jantar. Verta o vinho sobre as alcachofras e o molho no seu copo. Talvez não seja assim! Deus meu, já no me lembro. Alguém tem um copo de vinho?

As Palavras mais Usadas nos Fados.

A-FADISTA-3-PARA-WEB-1As Palavras mais Usadas nos Fados.

 

Quando se começa uma nova língua, enceta-se uma relação com ela que pode ser comparada, se os leitores me desculparem, com o inicio de un novo amor. Tudo é fascinação. Portanto, é um momento único de atenção. Os sentidos hão de estar alerta. Depois pode-se amar mais ou menos, mas as primeiras sensações são irrepetíveis. E, sobretudo, a rotina ainda não desfez o primeiro encanto/charme/feitiço.

A-FADISTA-3-PARA-WEB-4Aqueles que acharem que se pode aprofundar numa língua sem interessar-se pela cultura e as formas de vida do país que a entranha, estão errados. É só uma opinião. A música, as músicas são também hoje, ontem e, quem sabe, amanhã, a expressão de um povo, nomeadamente as tradicionais. Sobre tudo as musicas tradicionais. Há poucos países onde uma música tradicional que não está morta, mas antes viva, está em evolução, está a reinvertar-se… Estou a falar do fado. O fado é uma música do sentimento. É a grande música do sentimento urbano, irmanada com as outras músicas urbanas e do sentimento: o tango e o flamenco. Não há dúvida, o tango e o flamenco são mais conhecidos internacionalmente, mas atenção; o tango sabe-se que existe, mas hoje é ignorado pelos argentinos; o flamenco sabe-se que existe, mas os espanhóis não temos sabido perdoar que fosse mimado pela ditadura do velho Franco. Mas parece ser e, de facto, é, que o fado é amado, é ouvido, é cantado pelos portugueses. Talvez não sejam muitos em números absolutos, mas é uma grande percentagem.

A-FADISTA-3-PARA-WEB-3Este espanhol escrevinhador tinha ouvido a grande Amália Rodrigues. O único contacto com o mundo do fado era ela. Ela é o fado, com certeza, mas não é o fado todo. Quando este homem começa com a língua, ao mesmo tempo estreia-se com o fado. Com outros cantores, e, sobretudo outras cantoras. Também Amália, sempre Amália. O fado na voz das mulheres alcança outra dimensão. E o nosso homem vai-se intumescendo de língua e de fado.

A-FADISTA-3-PARA-WEB-2Agora que a primeira fascinação ainda está presente, o escrevinhador de cadernos cibernéticos quer pôr por escrito palavras, as palavras que sacudiram a sua sensibilidade, as palavras mais usadas nos fados. Se não são as mais usadas, pede desculpas, mas, por favor, não digam que está errado. Deixem-no sonhar.

As palavras:

A-FADISTA-3-webFado. Assim sabemos de que estamos a falar.

Fadista. Pessoa que escreve, compõe ou canta fados. Aquele que gosta dos fados. No contexto dos fados é homem ou mulher que vive uma e numa vida de fado. Às vezes identifica-se com o mesmo fado: Porque do fado sou eu.

Lisboa. A Cidade. Mulher, menina, moça e mãe. Tudo acontece em Lisboa. Não há mais cidade que Lisboa. Também está Coimbra, mas Coimbra, menina e moça… Não sei.

Deus. Tudo é por vontade de Deus, nomeadamente, no fado antigo.

Saudade. A saudade aperta, mas ao mesmo tempo é a origem de tudo; sem saudade não havia fado nem fadistas como eu.

Andarilho/andarilha. As criaturas do fado são andarilhas; vão de um fado a outro fado.

Mágoa, magoado. Condição sine qua non para ser fadista.

Dor. Quase o mesmo que mágoa, mas menos romântico.

Lua, noite. Tudo acontece na noite e a lua é a sua testemunha.

Céu, luar. O céu é o grande ecrã onde tudo se reflete. Luar e o milagre que o fadista procura a noite. Milagre do céu.

Loucura. Estado ideal do fadista. Bendita essa loucura de cantar e de sofrer.

Bairro. Para recalcar a origem humilde do fado.

Mar. Onde tudo começou e onde tudo vai morrer.

Gaivota. Se o galo é o animal totémico de Portugal, a gaivota é o animal do fado.

Xale. Uma fadista sem xale, não é ninguém.

Os nomes próprios do fado.

 

Tejo. É o Nilo de Lisboa. Eles não reconhecem, mas é a grande contribuição dos espanhóis ao fado, a Lisboa é a Portugal. Também o Douro, mas essa é outra história.

Alfama. Não tenham medo da fama /De Alfama mal afamada /A fama ás vezes difama /Gente boa, gente honrada… (Ricardo Ribeiro).

Os verbos do fado.

 

Lembrar, esquecer. As duas faces da mesma moeda.

Morrer. Pensamento onipresente do fadista.

Sofrer. Sentimento de auto-complacência.

Olhar. Usa-se, sobretudo, como substantivo.

Bater. O coração bate. É uma ação independente. A vontade não intervém.

As mais destacadas.

 

Peito, janela, coração. Tudo está no peito. O coração está no peito. E o fado é a música das janelas.

 

Manuel de Portugal

 

 

Un Amoureux Inquiet de l’Orthographe

             Un Amoureux Inquiet de l’Orthographe

  SERVICIO-DE-ESCRIBIR-PAR-MANUEL-GEOMETRA    L’hiver, quand il y en a, les amoureux hivernent. Heureusement cet année il y en a. Eux, les amoureux, par conséquent hivernent. Moi, humble solitaire je déduis que pendant cette merveilleuse saison il y aura des tas de filles, des femmes de tout genre non aimées. Alors, poussé par mon  esprit sylvestre et guilleret. je guète, je surveille, j’attends ma chance. Je flâne dans les rues balayées par le vent du nord. Fourré dans mon gros manteau, coiffé de mon feutre gris, je ressemble à monsieur l’hiver qui s’approche, mais que personne ne veut voir. Cette invisibilité est avantageuse; je les admire à plaisir. Elles sont tellement charmantes dans leurs fourrures chaudes. Mais leur cœur; il restera glacé sans un peu d’amour. Et le temps passe, passe, passe le temps…

      J’ai réussi, je suis tombé amoureux. Quelle joie! Qu’elle est belle cette saison! Qu’elle est belle la couleur crue du ciel, des cieux. Le platane énorme et nu de mon jardin semble se réjouir aussi.

     Et elle, que pourrais-je vous dire? Qu’elle a les lèvres violacées, froides qui attendent un peu de chaleur? Que ses yeux, comme le grand bleu, mon Dieu, quels yeux! Elle, elle ne sait rien encore, mais elle saura. Elle va commencer à savoir. Je lui écris. J’ai connu son adresse par un pur hasard; j’ai interrogé un concurrent! Cela ne sent pas le génie? Mais le genre épistolaire me pose un problème. Oui! Vous ne croirez pas vos yeux, mais si, c’est vrai. J’ai un document. Voici le lien:

    https://youtu.be/qhzrKzWqqqk

      Manuel de Français