BURJASSOT-GODELLA Viaje Sentimental en el Presente Evocando el Pasado.

                                                BURJASSOT-GODELLA
PLANO-GUIA-1-5000-webViaje Sentimental en el Presente Evocando el Pasado.

            De entre todas las definiciones posibles, etiquetas que a uno le ponen, cuando, tras el campamento, me incorporé a mi destino en el servicio militar. Preguntado sobre mi origen, ¿de dónde venía, de dónde era?, se me ocurrió la respuesta: valenciano de Teruel. El interlocutor, aragonés de pro, esperaba, hallándonos ambos en tierra extraña, una reafirmación de mi nacimiento. Mas no y lo que en aquel tiempo no fue más que una afirmación ocurrente, ganas de ser original; ha ido instalándose y estovando mi ánimo. Un servidor se considera orillero: no es del norte ni del sur y de los dos a la vez. Es español y razonablemente europeo y americano por la lengua común. Hay otra América; la del Norte.

            Atendiendo a mi parte valenciana, habiendo morado en Godella, Burjassot y de nuevo en Godella, se me ocurrió, como postura estética definirme godellense, por aquello de que mantenía pura la identidad de pueblo, frente a un Burjassot más transformado. Pero las posturas estéticas ceden ante el sentimiento íntimo. Así éste, el orillerismo, reclamó su protagonismo, copiando la etiqueta de la estación del trenet del mismo nombre: Burjassot-Godella.

  1. A.   Godella

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              Este escribidor, asentado en Godella, se asoma a la puerta de casa y su visual se recrea, a izquierda y derecha con las casas, no es exagerado decir solariegas, de la calle Mayor, algunas pequeños palacetes, verdadera milla de oro de la arquitectura local. Casi enfrente, sobre una plataforma elevada, el Ayuntamiento y al fondo de la misma, la Iglesia de San Bartolomé, perturban recordando la condición vulnerable del administrado; la inmediatez del castigo terrenal y la eventualidad del divino. Ya  que estoy en la puerta, sin decírselo a mis conciudadanos, no sea que algún exaltado quisiera afearme la conducta, me dirijo hacia Burjassot.

            Remonto la callejuela, prolongación de la rotulada, Músico José Caballer, que en los días de gota fría se convierte en un torrente de aguas bravas y me cruzo con una vecina. Ésta viene con su carrito de la compra, del otro pueblo, hacia el que me dirijo. Me lanza una mirada cómplice con su buenos días. Se me ocurre una similitud, quizás nada ajustada, entre la Rive Gauche y la Rive Droite de París. Así la Rive Gauche, Godella, sería la orilla de los colegios, de los cafés y de los restaurantes, a los que acuden o acudían los más progres  de la otra orilla y la Rive Droite, Burjassot, la del comercio a la que acudían los de Godella cuando nadie los veía. Esto no deja de ser una simplificación, pero es una pequeña perversión que ameniza mi camino.

  HOJA-1-WEB          1. Llego a la esquina con Salvador Giner. Allí un exquisito peluquero de pueblo, el Rafelo,  se esmeraba con las cabezas de su clientela. Le sobreviven dos hijas fumadoras.

            2. Alcanzo la intersección con Tenor Alonso, donde se asentaba la bodega-vivienda Pedralbino. Me paro y evoco la sensación de calor y bienestar que iniciáticas libaciones de vinos abocados a razón de 3 o de 5 pesetas, según los centilitros, provocaba en jóvenes estudiantes, cuando el vino formaba parte de la dieta y no estaba demonizado, ni se pedía carnet para su degustación. De esta institución de servicio permanente, se cayó el uso de bodega, para ser ahora una discreta vivienda.

            3. Godella tiene algo de colinas de San Francisco, otra asociación que se me ocurre en mi remontada. Arribo ante lo que fue una zapatería. Del balcón del piso colgaba un zapato inmenso, que el niño que fui asociaba con los habitantes del País de los Gigantes de Gulliver. Con mi hermano acudí, antes de la muerte del dictador, a comprarme una Chirucas, a la sazón botas de suela de goma gruesa y cuerpo de loneta; eran las del montañero pobre. Le propuse una carrera y siendo él menor, tanto me pesaban los pies que me ganó.

            4. La que fue Papelería Salas. El señor Salas, hombre que con el paso del tiempo definí como librepensador, regentaba siempre con un guardapolvo azul; así lo recuerdo. Y los tinterillos Pelikan, cuya tinta olía como sólo olía la Pelikan, combustible para las ideas y los sueños.

            5. Llegamos y aquí hemos coronado la colina, al Carrer Ample, que emergiendo de la angostura, se entiende acertado el nombre. En la esquina derecha, según se asciende, una moderna construcción ha borrado incluso, casi del recuerdo, lo que fuera el negocio de los padres de Apa, el cantor de Estil valencià con florituras flamencas acaso mamadas de su madre andaluza. El último uso que recuerdo del negocio fue el de sellado de quinielas y apuestas.

            6. Contigua, la que fuera Peluquería Francés, que todo el mundo conocía como Ca Agustinet. Agustín Francés, Agustinet, que de joven fue púgil, estaba especialmente dotado para la oratoria, sin que por ello las tijeras dejaran de hablar. Con memorables pausas, por supuesto. Le ha sucedido su hija Pilar de notables condiciones para el oficio.

            7. Atisbamos, sin acercarnos, en la acera opuesta del Carrer Ample, la carpintería Durà, donde acudía para transformar en madera mis primeros diseños.

            8. Cruzamos esta vía ancha y todavía por la Calle del Músico Caballer, que sigue teniendo estrechura de callejón, en la esquina con la del Pintor Pinazo, encontramos la que fue Papelería Pinazo, después Librería Pinazo y ahora local desolado por cierre. Una librería que se cierra es una pérdida que asociamos a la de un ser querido.

            8bis. Tras unos metros y en la acera de la derecha aun creo ver al señor Trenco, titular de la droguería de igual nombre, sirviéndome por incolora, una crema de calzado blanca. Nunca tuve unos zapatos de ese color, por eso aún la conservo.

            Llegamos a la calle Divisoria, otro nombre bien acertado. Una vía que separa los dos términos. En realidad, recibe ese nombre en la acera de Burjassot, mientras que en la de Godella se llama Pirotecnia Caballer. Si la tomamos hacia la izquierda, peina la plaza del Dr. Valls, donde comienza el barrio que ha permanecido en la memoria popular como Les Coves, por la razón de que los edificios de esa zona se asientan sobre lo que fueron cuevas-vivienda. Estamos todavía en Godella y una de las calles que lo conforman, la llamada de Burjassot, que desemboca en la mentada Divisoria, fue el primer destino de este valenciano de Teruel. El orillerismo se estaba forjando.

            9. Seguimos en la esquina izquierda donde se asentaba la tienda de comestibles de la Tía Pepa. Cruzando la calle ya estaríamos en Burjassot, pero permanecemos en esta esquina a la que le hemos tomado querencia y observamos que a partir de ahí el paisaje urbano cambia radical. Se abandonan las casas bajas de un piso, dos máximo y se abre la Avenida de Ausias March.

CROMOS

     

 HOJA-2-web           B. Burjassot-Godella.

            Hemos cruzado. Ya estamos en Burjassot. Edificios a caballo entre los sesenta y los setenta de varias alturas nos reciben. Viviendas impersonales que ganaron en altura para recibir la fuerte inmigración coexisten con algunas casas bajas más antiguas.

            Antes de ser repatriado de la diáspora de españoles por Europa que supuso la emigración de los años sesenta, en alguna de las vacaciones en que se acostumbraba a realizar el Vía Crucis de visitas familiares, el narrador recuerda que hasta aquí llegaban las vías de un tranvía a la antigua, es decir compartiendo calzada con los escasos vehículos, que ya no circulaba. Pero las vías aún permanecieron unos años. Una máquina había soltado, un poco antes, los vagones que trajera desde Valencia y con un hábil cambio de agujas y de vía, tomaba aquellos que había de llevarse de nuevo hacia Valencia. Y el viaje se reiniciaba, repetición de los anteriores como metáfora de los ciclos de la vida.

            10. El kiosco de Michel, un belga que se asentó en el barrio hace treinta años, cuatro estuvo en otro emplazamiento, se asienta, después de veintiséis en el bajo que fuera el de los comestibles de Esmeraldita. Comparte decanato de los comerciantes del barrio con quién después nos ocuparemos.

            11. A continuación el Bar Emilio, cuya fachada denota abandono, derrota y sufrimiento, habla por sí sola de la caída que sufrió este populoso establecimiento. Sin embargo es más fuerte el recuerdo de aquel coloso Emilio que tanto intimidaba al muchacho que comenzaba a aficionarse a los ambientes de café y sobre todo los memorables champiñones a la plancha que, sin razón lógica para ello, asocio con otros memorables de la Calle Laurel de Logroño.

            Incluimos en éste epígrafe y contiguo a él, el horno de Lolín o Loli, industriosa mujer que oficiaba siembre animosa. Nunca descifré el enigma de porqué un horno vendía huevos y yogurts, cuando los Danones de cristal eran los únicos que se veían.

            11bis. Siguiendo por la misma acera a la altura del número 71, si cierro los ojos, oigo el izado de persiana, que mi amiga Isabel me recuerda, que aún después de varios años cerrada la Paquetería Maribel, tenía que realizar al volver a casa a ciertas horas de esas que llamaban intempestivas.

            12. Dos casas más abajo, pues estamos descendiendo la colina que antes habíamos coronado, arribamos al decano de los locales de la calle; los Talleres Auge de Felipe. Este mecánico autodidacta tuvo el dudoso honor de estrenarse en su actividad “metiéndole mano” a mi Renault 4 amarillo. Aún después de 30 años, ambos lo recordamos.

            13. llegamos a la intersección con la calle Vista-Alegre donde aún se mantiene en pie, aunque muchos años cerrado, el edificio de Telefónica. Allí acudíamos algunos mozalbetes acompañando al hijo de un empleado, cuando sin vigilancia invadíamos el, para la época, tan tecnológico lugar.

            14. Justo enfrente, en la acera izquierda, dos locales vecinos con desigual fortuna. Primero la desaparecida Ferretería Díaz, familia de tan grandes profesionales como grandes fumadores, ahora convertida en peluquería. A continuación la farmacia que mantuvo durante lustros su cruz verde en la esquina antes de mudarse, calle Vista Alegre abajo hasta la carretera de Bétera, muestra ahora la tristeza de su persiana bajada.

            15. Volviendo al edificio de la Telefónica, cruzamos Vista Alegre y llegamos a la esquina del Bar Avenida, hoy después de muchos años, comercio de alimentación, Súper Tauro. Este cambio de denominación no ha implicado cambio de titularidad. Allí, el aperitivo estrella para la muchachada, siempre escasa de peculio, era a cambio de 27 pesetas y así recitado: una de morro y una Peksi; no es error como se ha escrito: P-E-K-S-I. Algunos preferíamos sustituir la “Peksi” por una caña, con lo que aún nos resultaba dos pesetillas más barato. ¿Cómo se pretende así acabar con las libaciones etílicas?

      HOJA-3-web      16. Admiramos algo más abajo, en la acera opuesta, una casa tradicional, muy bien conservada, casa de acomodados veraneantes venidos de la “lejana” Valencia. Sólo un momento, para admirar esta construcción superviviente de tiempos ya perdidos.

            17. Colina abajo, tornando a la acera derecha, donde la vía que llevamos se une con la carretera de Bétera, formando como en la yunta de dos ríos un delta, se levanta un edificio, algo más pretencioso que el resto de los de la década de los setenta, donde se instala Muebles Núñez, que ha podido sobrevivir hasta la fecha en que se redactan estas líneas.
Dentro de este solar-delta ha quedado, en la punta, una plazoleta con árbol en súper-alcorque en el centro, banquito para reposarse y como elemento superviviente de usos periclitados, un ejemplar de cabina telefónica, modelo templete abierto. Es el punto en que confluye la mentada Carretera de Bétera, que en ese tramo se llama Calle de Lauri Volpi, en honor a don Giaccomo, tenor italiano que tuvo el detalle de instalarse, junto a su amada María Ros, soprano alicantina, en un palacete todavía en pie, a escasos 50 metros.

            18. Después de la confluencia, la vía resultante mantiene el nombre de Ausias March. Sin detener nuestro paseo, admiramos un buen exponente de adaptación de un edificio fabril, antigua fábrica de telares de seda, a uso vivienda y bajos comerciales.

            19. Cruzada la Calle de Guzmán, paradójicamente apodado el Bueno, llegamos ante lo que fuera un bar, el Rosana. En vista del uso actual se hace necesario, una vez más, cerrar los ojos para evocar a su regente un hombre flaco y nervioso y su señora, contrapunto perfecto, donde traicionando las apariencias, se servía un café excelente.

            20. Enfrente, al otro lado de una plaza ajardinada, destaca y emerge de sus andenes el edificio color albero y blanco de la estación de Burjassot-Godella, que da nombre sentimental al barrio y acaso a sus gentes aportando un gentilicio no formal, pero que nos atrevemos a enunciar por primera vez: burjasotense-godellense. (*)

            Verán, estamos caminando por el término de Burjassot, pero hasta que no crucemos la vía que ya está a pocas zancadas, tenemos el sentimiento de todavía transitar por este territorio, más emocional que real, entelequia llamada Burjassot-Godella.

            21. Atisbamos “Conservas Badía”, después de varios lustros evolucionada, convertida o adaptada en Mercadona. Esta tienda, ejemplar señero de la cadena valenciana, tiene su entrada peatonal anterior en Burjassot-Godella y salida posterior a…

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El Morocho del Abasto

Imágenes, fotografías y mapas: Manuel Geómetra.

(Continúa en Templers de Burjassot)

 

 

 

(*) El templer Javier Martínez, en el prólogo al artículo sobre mi libro, Cuentos Arquitectónicos, publicado en su blog, Templers de Burjassot, acuñó el término de “burjasotense-godellano”, estableciendo con ello, muy hábilmente el germen de este artículo.

BURJASSOT LLIBRES.

                BURJASSOT LLIBRES.

MERCADO-BURJASSOT-JORGE-JUAN-web
           

     Cuando casi se acaba Burjassot, lo dice alguien que viene desde Godella, situando nuestra espalda sobre la que fuera puerta del Viejo Mercado de Burjassot a la calle de Jorge Juan, ahora enrejado cerrado, enfrente, se abre la calle del Mestre Ferrando Martín. Ésta, tras transitar unos metros en llano, comienza un descenso casi vertiginoso hasta el emplazamiento de los barracones del mercado actual.

     Dos puntas tiene el camino y  en las dos alguien me aguarda. Suerte tenía el arriero que en Chile le aguardaba una chilena y  de este lado una cuyana. En nuestro caso, del lado alto, queda la tradición, el edificio, el cobertizo; la pequeña joya arquitectónica y del otro lado la nada. Y las viandas. También el Centro de Salud.

BURJASSOT-LLIBRES-3     Un servidor acostumbra ir con su bicicleta modelo comprilla de los sábados, la que lleva una cestilla atada. Al llegar al antiguo Mercado, paradoja curiosa, ya  ha hecho la comprilla. Se deja caer por la pendiente para encontrarse con un viejo amigo que monta mercadito los sábados en el lugar robado al antiguo campo de futbol de La Granja, sino… a buena hora, se le podría localizar por allí.

BURJASSOT-LLIBRES-2     Y al llegar al segundo cruce, en el delirante descenso, hala; sin previo aviso, una librería superviviente. después de 19-20 años en el mismo emplazamiento, me comenta Rafa, su regente. Antes estuvo en otro sitio, compartiendo el uso de papelería.

     La conversación se estableció poco a poco; no fue un flechazo. Le visité varias veces, siempre en sábado. Su hermana Tere añadía una nota de entusiasmo. Llegué a mostrarme pesimista; creí que no lo traería, pero a la cuarta semana, mi libro cuentos Arquitectónicos, llegó.

     El local, sin ser grande es espacioso, bien ventilado e iluminado vuelca a dos calles: a la de Mariana Pineda de la que toma la razón social y a la del mentado Mestre Ferrando Martín. No hay apelotonamiento, luego los volúmenes reposan con dignidad exponiendo sus lomos a las miradas concupiscentes de los eventuales lectores.

     Tras la amplia vidriera, sobre el estante preciso, custodiado entre superventas del momento, agradece con respeto la estimulante  proximidad  de una primera antología en valencià del poeta pastor.

BURJASSOT-LLIBRES-1Sí, mi libro Cuentos Arquitectónicos queda en buena compañía.

El Morocho del Abasto

CARTA OBERTA A LA SOCIETAT CONSUM. LEITE GORDO

            CARTA OBERTA A LA SOCIETAT CONSUM. LEITE GORDO

           FORMATGE-D'UNTAR

      Senyor Director, Òrgans de Direcció, Administració i Control, senyores i senyors cooperativistes:   .

      He llegit que han disposat eliminar el valencià, també el català, de l’etiquetatge de les seues marques blanques, renunciant amb aquet fet, per si quedava algun dubte a la valencianía de l’empresa. Mes no es aquet el subjecte que vull tractar. És el de la llengua.

      Com a empresa estan en el seu dret, com a cooperativa, no ho sé. Deduix que també. Però, és necessari?

      Continue llegint i lleig, que el fan amb la intenció d’una millor llegibilitat. És clar que si no més figura en una llengua, les lletres poden ser majors i per tant, més assequible la lectura. Ho admet.

      Lleig també que estan presents a Murcia, Castilla-La Mancha, Andalusia i  a l’Aragó. Pot ser en aquells indrets no tinguen molt interès en conèixer com es diu la dacsa en valencià. Pot ser. Però torne a preguntar: és necessari?

      Senyores i senyors directius, l’etiquetatge va mes enllà, encara que també, de la qüestió emocional del natiu a poder llegir la composició del que menja i del que beu en la llengua dels seus avant-passats, que continua, en molts casos essent la seua pròpia.

      No el creuran, mes hi ha gent que tot en prenent el desdejuni, en lloc de mirar la tele, per fortuna,  per avorriment o per vertader interès, peguen, encara que siga una ullada i dos si son petites al paper ple de colors que abraça l’ampolla de llet o a la impressió de l’embalatge dels bescuits.

   DACSA-DOLÇA   Si és valencià-parlant pot contrastar alguns dubtes. Si no ho és pot crear interès per la llengua, per mil raons, per eixample, perquè el nostre curiós lector d’etiquetes es troba amb el mot julivert. És bonic aquet nom ¿Que voldrà dir? Ah, “es perejil”. Curiosa llengua el valencià… Pot ser que hagem captivat un simpatitzant de la nostra llengua.

     L’etiqueta es converteix així en vehicle, no diré de cultura amb majúscules, però si de difusió de la llengua.

     I ara ve l’enigma “Leite Gordo” aquet escriptor d’estar per casa, començà estudiar portuguès per causa de les etiquetes que arribaven bilingues: castellà-portuguès. Leite Gordo vol dir llet completa. I el va trobar simpàtic.

     Aquesta carta termina com va començar:  Senyor Director, Òrgans de Direcció, Administració i Control, senyores i senyors cooperativistes, es necessari?

              Joan Perfavor

            Un valencià de Teruel (*)

             (*) Ho sent molt, però no puc escriure Terol.

             P.D. Després de tindre conclosa esta carta, rep dos articles de marca blanca de Consum. Contra les meues expectatives, més ambicioses,  no més el nom del producte esta subtitulat  al valencià. ¡La composició no! Per tant en mes molt motiu: Senyor Director, Òrgans de Direcció, Administració i Control, senyores i senyors cooperativistes, es necessari?

 

 

LAS CHICAS DE LA LIBRERÍA CERVANTES

                LAS CHICAS DE LA LIBRERÍA CERVANTES

TRES-CRIAturas            Nunca había estado antes en la Papelería-Librería Cervantes de Godella, lo cual ciertamente no dice nada a mi favor. Añadan como agravante que soy de Godella o asimilado, esto es; fruto de la emigración. Vivo en esta población, con alguna intermitencia, desde hace más de cuarenta años “válgame el señor” y la librería lleva en funcionamiento 25 años. Con esos datos, nuestros caminos bien podrían haberse cruzado en alguna ocasión; dicho de otra manera, podría haber tenido la curiosidad de visitarla. Tampoco ellas, la regente y su hija, tuvieron noticia cuando presenté mi libro, Cuentos Arquitectónicos, en Villa Teresita en la Calle Mayor. Este dato, no lo refiero como atenuante a mi descuido, sino que es ilustrativo de lo que ocurre en nuestras sociedades actuales. En los pueblos, ya no se conoce todo el mundo.

            Añadiré que siendo un acto literario debería haber tenido la ocurrencia de visitarlas y quizás la municipalidad, podría haber dado más difusión a un evento cultural, que para una población de 13.000 habitantes, el autor novel que les escribe, siempre pensó  que tendría mayor repercusión. No es éste un escrito de lamentos, antes al contrario, es de optimismo.

            Un sábado de mañana tomé la bicicleta de las compras, la que lleva atada una cestilla para tal fin, llevando como único equipaje mi libro bien protegido en una bolsita de plástico transparente. Recorrí los 400 metros de la Calle Mayor, crucé la Carretera de Bétera y crucé la vía del trenet. A partir de ahí, las calles se hacen rampa pues se adaptan a lo que  fue la Muntayeta de Godella. Con una bicicleta sin desarrollos la cuesta parecía más pina de lo que es, que no es poca, pero dada la brevedad del recorrido, llegué razonablemente entero y sin sudar; era el mes de enero.

            La tienda, pues tienda es,  aparece recogida y recayente a dos calles, con entrada a la Cervantes, de donde toma su nombre y a la de Paterna. Sobre ésta, tiene un discreto escaparate y sobre la otra, uno mínimo aunque coqueto que recuerda a viejos comercios de tradición.

            Entré y en un primer momento pensé haber hecho viaje en balde pues el espectáculo se me presentaba cautivador en cuanto a contenidos de papelería, manualidades y de regalo; todo dispuesto con gusto, pero libros, en una primera visual, no detecté ninguno. Mientras aguardaba a ser atendido los vi; un pequeño espacio en L. Hablé con Clemen, la dueña, no supe su nombre en esa primera entrevista, pero con toda naturalidad le ofrecí mi libro y con toda naturalidad prometió pedirlo a la distribuidora.

  ENTRE-COLEGAS          Dos sábados después, es decir ayer, volví a hacer la escalada ciclista y llegué casi en tiempo de descuento, término que uso para referirme a mi costumbre, poco elegante, de llegar rayando la hora del cierre.

            Fue una agradable conversación, siempre lo es hablar con los libreros, especialmente cuando éstos son lectores, pues y esto lo escribiré bajito, por si alguien me lee: hay libreros que no leen. Previamente Maru, su hija me había mostrado los tres ejemplares, tres criaturas que cohabitaban en íntima fricción, lomo con lomo, con el resto de obras.

 SOCORRO           Con Clemen, la conversación fue fluida, mientras Maru guardaba respetable distancia. La exposición de libros, en verdad no es muy amplia, pero como en una persona virtuosa, a menudo lo importante es lo que no se ve, así me aseguró que la mayoría de su clientela la tenía fidelizada. Le pedían y ella traía. De cualquier sitio; de cualquier distribuidora. Añadió que con frecuencia le reclamaban incluso ejemplares rarísimos. Con instinto protector, de inmediato pensé en mis tres criaturas: ¿entrarían ellas dentro de esta categoría?

            Aparte de los autores imprescindibles del momento, concepto este que debe entenderse en términos de venta, es muy de agradecer que tuviera un pequeño apartado de autores locales cuya nómina ahora vengo a engrosar. Me pregunto ¿si en la Biblioteca Municipal, habrán tenido la misma idea?

            Me despedí muy cordialmente de ellas dejando mis tres criaturas a su cuidado. Me fui tranquilo. Sentí que quedaban en buenas manos.

             El Morocho del Abasto

LA CHANSON…¡QUE MOMENTOS!

LA CHANSON…¡QUE MOMENTOS!

ELENCO-WEBAlgo tan trivial como ver la televisión, la pública, tan denostada. La 2, esa que dicen algunos, tan aburrida. Saber y  Ganar. Maravilloso Programa. En última llamada. Seis nombres de cantautores franceses o asimilados de la Chanson. Seis fragmentos oídos. Tres concursantes: una señora de cierta edad, con lágrimas de la emoción; un hombre no muy afín; el tercer hombre, un chico, hace el gesto de secarse el rabillo del ojo y este chico que les escribe humedeciendo una servilleta de papel. Sobremesa entrañable. Pues hubo un tiempo que en España, se oía música francesa. Algunos lo recordamos.

Manuel de Français

URDANGARíN, URIOS, ÚBEDA, ÚRSULA… Se busca.

 URDANGARíN, URIOS, ÚBEDA, URSULA… Se busca.

 U           La letra u, siempre ha sido un tanto peculiar; a veces da miedo. De hecho tres úes, seguidas de una h, esto es; uuuh, pretende ser onomatopeya de un ulular, otra palabra que da miedo, de viento racheado o de alaridos de propio miedo.

            Por otra parte, en ocasiones, del mismo modo que en una orquesta, el trombón de varas, no es un instrumento solista, dicen que de mero acompañamiento, así, la u en los dígrafos gu y qu no tiene sonido alguno, pues sirve para formar esa terrible palabra: guerra  o de comparsa para formar esa otra todoterreno, conjunción o pronombre: que.

            Pero lo que nos interesa, en esta exposición, por motivos que luego se verá, son las palabras que comienzan por esta letra. Si tomamos una edición antigua, probablemente de los años 70 del Pequeño Larousse Ilustrado, ustedes disculparán; es el que he encontrado a mano, de un total            de 1100 páginas, tan sólo le dedica 7 a nuestra letra. Y entre sus entradas, en la primera página destaco, tomadas casi al azar: ubrera, ucase, uchumari, uchuvito… De ninguna de ellas conocía su definición; de ninguna de ellas la recuerdo incluso después de leerla.

            Ya que hemos tomado fijación a esta letra, ¿no vendrá todo esto del reparto del abecedario que hicimos con nuestros vecinos los portugueses, cuando en función del Tratado de Tordesillas, nos repartimos algo más que el mundo? Para ilustrar esto último, pueden leer la fábula publicada en este mismo sitio.

            Todos estos preliminares nos llevan al gran vacío. Cuando la semana pasada publicamos, Los Lectores del Abecedario, en la que homenajeamos a los lectores de Cuentos Arquitectónicos, confeccionando una lista, ordenándolos alfabéticamente en función del nombre, apellido o algún apodo o sobrenombre amable, la letra u nos quedó desierta.

            Soy consciente de que no pudimos identificarlos a todos; algunos ejemplares firmados lo fueron para regalos.

            Por ello, si hubiera algún: Urdangarín. Urios, Úbeda, Ulises, Úrsula, Ubrique…, por  favor, pónganse en contacto con nosotros, para enmendar tan grave falta. Aceptaríamos incluso un Umberto, en italiano.

            Del mismo modo, si se incorporara algún nuevo lector que respondiera a la esquiva inicial, sepa que tiene un puesto en tan entrañable lista.

            Este artículo no puede concluir de otra manera: Urdangarín, Urios, Úbeda, Úrsula…, se busca.

            El Morocho del Abasto

Los Lectores del Abecedario.

            Los Lectores del Abecedario.

LAS-EXPENDEDORASSe ha cumplido un mes desde que lanzáramos el libro, Cuentos Arquitectónicos de Manuel Salvador Redón, un libro de  Editorial Chiado, se decía. Les confesaré un secreto: no soy Pérez Reverte, ni Carlos Ruíz Zafón, ni siquiera Laura Gallego, por lo tanto, me han hecho una edición muy modesta; 500 ejemplares. Aun así, cuestan mucho de “colocar”. Por la misma razón de identidad, antes expuesta, como autor novel, se me invitó a compartir las fatigas y arrimar el hombro en la distribución. En concreto, se me confiaron 100 ejemplares, para que encontrara otros tantos lectores. Esta sería mi aportación a los servicios de edición.

Bueno, expuesto lo anterior, he de manifestar, que gracias a la generosidad de  todos ustedes, hemos cumplido con este compromiso y aún más, hemos conseguido cerca de 150 lectores virtuales. Llamo virtuales, aunque sean de carne y hueso, pues muchos, la mayoría lo han comprado para sí mismos, por afán lector, por simpatía o deferencia al autor, por razones de buena vecindad; cada cual conoce sus motivos. Pero algunos, han considerado que el libro, incluso en nuestros tiempos, en que lo cibernético ha invadido e impuesto su dictadura, sigue siendo un buen regalo. Un regalo táctil que frente a lo digital, parece que está en declive; olfativo en contraposición a lo aséptico; bello como objeto, pues en verdad que este objeto de libro ha salido muy bonito. Parece ser y de ello nos alegramos, que para muchos, todavía, es una buena opción de regalo. Es delicado, sin embargo, regalar a un lector avezado un libro, pues más allá del tópico de “leo hasta la hoja Parroquial”, éste suele ser selectivo y quizás caprichoso. De entrada, no todo le vale. Claro que el libro, siempre sorprende, sobre todo los que se recuerdan.

Nuestro libro, en el ámbito local ha tenido muy buena aceptación. Por eso queremos hacer un homenaje máximo a todos los que lo han adquirido directamente o que lo han recibido como regalo. Hemos confeccionado una lista con todos ustedes, con todos vosotros; un dossier de agradecimiento Si alguien mereciéndolo, no se encuentra en ella, no piense en maldad. Ente los destinatarios de regalo, puede haber algún olvido. No tendremos reparo en engordar la lista.

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  • 1.    Lista los Lectores del Abecedario.

 

A         Ángeles R., Ángeles Mª (Iv), Ángeles Mª (Iv), Ana (señora), Alfonso G. Álvaro, Alberto G. Antonio G. Albiac, Ana (L), Ana (L), Ana L., Almudena, Ana G.,

B         Blonda la (Pepa), Bel Mª, Borja, Beatriz F., Borja N., Borja N.

C         Chimo (O), Charhabil, Chico, Cristina (L), Cristina (Psi), Consuelo A., Charo, Carol . Carlos P., Casañ J. Cristina G. (A)

D         Dafne (T), Dolors, David (Iv)

E         Emilio (F), EnRefel, Elena, Elías, Emilia B., Edmond M.

F         Francisco (P), Fernando L., Fernando P, Fernando P. (I), Ferran B.

G         Gonzalo, Gil, Gadea M.A, Gola el, Germà

H         Hanck,

I           Isabel (B), Iván (P.C.) Iván Z., Inma (L), Inmaculada O.

J          Jerry, Javi (A), Juan (C.T’), Joan (Q), Joaquín A., Joaquín S., Jerôme, Jeannot, Joaquín Miguel, Javier S., JARR, José M. C., José (el hermano), Juan Largo. Mª José B.

K         Kafe.

L         Laura, Lupe, Lola, Loren (God), Loren A., Lorenzo A. Luis L.

M         Mercè, Manoli (Pà i M), Merche (F), Montse, Mercedes (P), Miguel Ángel, Mireia, Miriam, Moncho, Miguel S., Miguel A., María G., Manolo B. (I), Maite B. (I), Marina P. (I), Mario C. Margarita A. (Pi), Marina S.

N         Nieves Mª.

O         Olga A.

P         Pepe (Al), Piano Ruso, Paco A., Pilar R., Pedro S., Pili S., Paco P., Paco S. (I), Paco R, Paquita (Pi), Paco R.(A)

Q         Quim.

R         Rolán, Ramón (garçon), Rocío, Román G., Raurell, Rafa M. (I), Rafa M. (I), Raúl (A.L.)

S         Salvador C., Salvador C., Sancho, Sandra, Salva M., Sol, Sara G.

T                     Tito, Tere S., Tere Mª (Iv), Tere Mª (Iv).

U

V         Virtudes, Vicente Andrés M.S., Verluz, Vicente A., Vecina Marina, Vela de las Heras, Valentina, Vicen R. (I), Vicente E.

W        Wikingo el.

X         Ximo R.

Y         (contiene la Y) Ayora.

Z         Zeca.

Agradecemos a quienes han tenido la generosidad de regalar. Vaya esta lista como homenaje…

⍚⍚⍚⍚⍚⍚           Iván Z.

⍚⍚⍚⍚⍚               Joaquín A.

⍚⍚⍚⍚                   Lola.

⍚⍚⍚                       Pilar.

⍚⍚                           Pili.

⍚⍚                           Ana L.

⍚⍚                           Alfonso G.

⍚⍚                           Miguel Ángel.

⍚⍚                           Miguel Ángel G.

 

A continuación, el homenaje para aquellos que, sin regalar o aun regalando, han sido inductores y han convocado  lectores a los actos de presentación.

Inmaculada O.
Marina S.
Pili S.

El agradecimiento a mis colaboradores directos en las presentaciones

Inmaculada Oviedo Capilla.
Marina Salvador Rubio.
Miguel Salvador Rubio
Pili Salvador García.
Ana María Rubio Roig

  1. 2.    Agradecimientos a las instituciones y personas que han acogido los eventos de presentación.

En Godella

Ayuntamiento de Godella

Regidoría de Bienestar Social.

Personal de la Regidoría de Bienestar Social

Bar La Parra, por el vino de honor

 

En Valencia

Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia

Comisión de Cultura del CTAV

D. Pablo Peñín (Vocal de Cultura)

Marga Ferrer y Ruth, interlocutoras de proximidad.

Técnico informático y vendedores-recepcionistas.

  1. 3.    El libro en papel se halla físicamente, en nuestro entorno en:

Librería Izquierdo, G.V. Fernando El Católico, 12 Valencia
Espai Guastavino (Librería del CTAV), C/. Hernán Cortés, 6 Valencia.

 

  1. 4.    Bajo pedido

Editorial Chiado.
https://www.chiadoeditorial.es/libreria/cuentos-arquitectonicos

El Corte Inglés.

Casa del Libro

 

En formato Ebook está en múltiples plataformas

  1. 5.    Los Viajes del Libro.

 

            5.a  De la De la Distribución.

El libro, Cuentos Arquitectónicos salió de la Imprenta, Chiado Print en Lisboa a finales de noviembre. La distribución a través de las llamadas Distribuidoras es un misterio para mí, pero el primer desembarco grande fue en mi domicilio en Godella donde llegaron 130 ejemplares. Diremos con satisfacción que sólo nos quedan dos. Con posterioridad, para la presentación en el Espacio Guastavino del Colegio de Arquitectos, llegaron 40. Tras la presentación sigue su venta; aún queda algún ejemplar. Poco después llegaron 5 a la Librería Izquierdo.

Tenemos noticias de algún ejemplar suelto en Madrid y alguno en el norte de España sin especificar exactamente dónde.

5.b El Viaje de los Lectores.

Hasta donde sabemos, dentro del territorio nacional, el ejemplar que ha llegado más lejos, tomando como punto de partida Valencia, ha sido al encuentro de una lectora en Barcelona, concretamente en Santa Coloma. Fuera del territorio nacional, dos ejemplares viajaron en compañía de un lector al encuentro de otro en Polonia.

  1. 6.    La Nacionalidad de los Lectores.

La inmensa mayoría de los lectores son españoles, pero además, nos halaga tenerlos de otras nacionalidades, a saber; Una lectora belga, un lector inglés, un lector palestino y una lectora rusa.

Manuel Salvador

 

Regalos Navideños

        Regalos Navideños

 

     EVA-A P-R Y como todos los años, llegó el momento, tras la comida navideña, sobre las cinco y media o seis de la tarde, de repartir los regalos. El paquete que tenía mi nombre rotulado, más que mi nombre, mi ocupación: papá, presentaba forma paralelepípeda que dejaba poco espacio a la duda. Tomado en la mano diestra y sopesado, la duda fingida inicial, desapareció, A ello ayudó notablemente, un pequeño roto que presentaba el envoltorio, justo en un cantito que dejaba ver un atisbo del corte delantero.

     PCH-4 Vaya, un libro; además un libro de otro. Para un autor novel que acaba de sacar su ópera prima, en mi caso Cuentos Arquitectónicos, que todavía está en fase de promoción, puede parecer una ofensa. Pero, justo es reconocerlo; uno no ha llegado a escritor, más que, sobre todas las cosas, a base de leer.  Abierto el envoltorio, un nombre, Eva, dominaba en blanco sobre un fondo negro. Más arriba, en la portada, sobre un picado, término fotográfico, mostrando una pareja; elegante ella, de gabardina él y tocado de sombrero a juego,  se leía: Arturo Pérez-Reverte. El maestro Reverte, me descubro ante él. Sé que no pasa por sus mejores momentos de aceptación; es el precio que hay que pagar pos ser opinador sin tapujos. Se le acusa de haberse radicalizado en la idea de España. Mas ¿qué otra cosa puede hacer? Sus detractores no comprenden, quizás, que a él le duele España. No le duele desde que tiene uso de razón, sino de mucho antes; de los tiempos de don Francisco de Quevedo o antes.

      Llegados a este punto conviene traer los versos de Jaime Gil de  Biedma que cantara y  canta Paco Ibáñez.

Triste historia

De todas las historias de la Historia

la más triste sin duda es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
quisiera terminar con esa historia
de ese país de todos los demonios.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos triste; en otra España,
en donde ya no cuenten los demonios.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que sea el hombre el dueño de su historia.
De todas las historias de la Historia
la más triste sin duda es la de España.

 PIETR-LE-LETON           Bien, el caso es que, sin motivo aparente, una concatenación surrealista e imposible me llevó a pensar en Georges Simenon, el autor de unos ochenta Maigret, centenares de novelas y millares de cuentos. El hombre excesivo, pero que todo lo escribía bien. No se notaba la premura, ni la velocidad con que lo hacía. Sus novelas no estaban contagiadas de ese vértigo, antes al contrario, gozaban de una serenidad, que le otorgaba sus dotes de narrador, su genio para contar historias. Naturalmente, un hombre que escribía con esa facilidad insultante, jamás fue nominado para el Nobel, ni elevado al Olimpo de la Letras.

            Por eso y por “méritos” propios, resulta insultante la concesión del Nobel 2014 a Patrick Modiano. Es frivolidad, mía, lo reconozco juzgarlo tan solo por dos novelas que he leído, una, Barrio Maldito, novela aceptable, con un final fraudulento y otra, llamada novela, una de la trilogía de la ocupación en la que se fundamentaba el premio, La Place de l’Étoile, un escrito delirante que carece de todo elemento del que debiera constar una novela.

            Siguiendo este repaso, poco amable, a los considerados grandes, me repugnó La Metamorfosis de Kafka, me irritó Rayuela de Cortázar, que no conseguí terminar, pero en su favor diré, que desagradándome, de alguna manera me cautivó, pues aún rememoro pasajes que no he olvidado, cosa que no me ocurre con otras novelas más amables. Me hizo bostezar a intervalos 100 años de soledad con la nómina interminable de Aurelianos Buendía.

            Y me pregunto, estos considerados grandes genios, ¿escribían mal? En absoluto, eran maestros del  lenguaje. Por lo tanto, llego a la conclusión de que es la historia que narran, a la que no he sido sensible.

            Si vamos a algunos de los grandes, que sí, que sí me han entusiasmado: Flaubert, con su Madame Bovary; Maupassant con su Bel Ami… Otros, que sin entusiasmar, me han gustado: Alexandre Dumas con sus Tres Mosqueteros, algo menos, Sthendal con su Le Rouge et Le Noir, Camus con su L’Étranger…

            Pero para mí, todos palidecen al lado de Simenon. ¿Será por mi ascendencia plebeya? Por eso, sigo siendo entusiasta de Pérez-Reverte. Veremos, tras la lectura de Eva…

            El Morocho del Abasto

La Présentation du livre Cuentos Arquitectónicos de Manuel Salvador. Un livre de Editorial Chiado

             La Présentation du livre Cuentos Arquitectónicos
            de Manuel Salvador. Un livre de Editorial Chiado

Et moi dans mon coin, si je ne dis rien… (Charles Aznavour )                                                   

LA-SOLEDAD-DEL-AUTORParmi des amis, de la famille, des connaissances et des inconnus, la soirée s’est déroulée d’une façon festive, amène, aimable et charmante.

La maîtresse de cérémonie a ouvert l’acte accueillant le public. Elle a exposé le but de la séance et a annoncé le programme. Un court s’est passé, un court de présentation du livre, mais comme dans une vraie séance de cinéma, ce court a été précédé d’un autre court plus court qu’on a appelé un court-court. À vrai dire, c’était le « Trailer-Book » du livre.

Le salon de propriété municipale dans la ville de Godella était plutôt vétuste, mais grâce à la généreuse assistance de public, presque trois quarts de la capacité nominale de la salle, 165 spectateurs, s’est vêtu de ses meilleurs atours.

PONIENDO-LIBROSCela dit, les deux premiers petits films se passaient tandis que des attardés arrivaient encore dans la salle en pénombre. Dehors, dans le hall, deux tables se sont installés pour montrer et vendre les exemplaires. Cette vente à l’avance permettait les lecteurs de caresser les volumes et entrer en intime contact avec eux pendant la cérémonie.

Après les deux films, la lumière est revenue dans la salle et la cicérone annonçait  un troisième et dernier court où l’auteur donnait des conseils sur la façon la  plus convenable d’assister à la présentation d’un livre ; du livre.

SEMILLENOL’auteur est émergé des derniers photogrammes du film directement sur la scène. Il a embrassé la maîtresse de cérémonie, Pilar ; il a placé son feutre noir sur le portemanteau et avec l’aide de la dame, il s’est débarrassé de sa gabardine beige. Comme ça, tête nue, il s’est approché du microphone et comme s’il venait de se réveiller d’un sommeil agréable en voyant tellement de public, il a énoncé que malgré l’avis de quelques-uns, la culture, réellement intéressait aux gens, que c’était un grand mot mais jamais tellement grand pour éblouir personne, qu’elle, la culture pouvait être vraiment agréable, même amusante. Il a donné la bienveillance au public, en valencien et en se servant de la même langue, il a égrené des remerciements. Il a voulu adresser un mot en français aux francophones espagnols, race de résistance, selon ses mots, puis en portugais aux lusophones espagnols. Après ça, prétextant la rigueur linguistique nécessaire `pour un  acte soi-disant littéraire il a embrassé l’espagnol, langue de ses parents, pour exprimer l’hommage maximum de ce rêve accompli. Le rêve accompli de publier un livre plus qu’à sa propre gloire personnelle, il le consacrait à quatre héroïnes, quatre survivantes d’une famille, la sienne, survivantes à la famine et à la guerre, quatre jeunes filles lesquelles additionnaient plus de 350 ans. Ce livre est pour vous et pour les lecteurs, bien entendu, mais c’est surtout pour elles. Avec cette phrase, il conclut son petit discours. Un applaudissement spontané se succédait.

Ensuite, il a été question de présenter la Présentatrice du livre, Inmaculada Oviedo, architecte, lectrice et amie de l’auteur. Tous les deux, après de s’être embrassés, ils se sont assis. L’architecte a fait un résumé de comment elle a été embauché dans cette aventure de la présentation, engagement et honneur à la fois, compréhension après.

On voyait qu’elle était à son aise dans cette commission ; le verbe sortait fluide ; les mots choisis avec soin et mis au service du message qui évoquaient la précision des descriptions insérées dans les pages du livre. Elle redondait que ces touches techniques et cultes n´empêcheraient, pas du tout, la compréhension des récits. Maîtrisant la courte distance entre ce mélange de communication avec le public et le tête à tête avec l’auteur, elle établissait des complicités subtiles qui débouchèrent soudain sur la première question à l’auteur.

—Est-ce que votre ouvrage est de mystère ou d’intrigue ?

L’auteur, courtois, manifestait que c’était le privilège des lecteurs, mettre l’étiquette qu’ils voudraient. Mais le mystère quand il y en a, si personne ne s’approche de lui avec la curiosité nécessaire, suscitée par une intrigue initiale, pouvait rester irrésolu à toujours jamais. Les deux choses vont de la main.

—Est-ce que vous avez écrit les récits l’un derrière de l’autre ? Quelle a été la chronologie ?

LA-SOLEDAD-DEL-AUTOR-2L’auteur reconnut qu’il les a écrits dans le même ordre chronologique qu’ils apparaissent dans l’ouvrage, seulement qu’ils naquirent comme récits indépendants. Ce fut après avoir envoyé à la maison d’édition le dernier récit, à vrai dire, une nouvelle et qu’elle fut accepté, il proposa aux éditeurs de faire un volume recueillant  les quatre récits qui avaient en commun le fait architectonique, comme paysage commun.

La présentatrice avait déjà glosé l’importance des bâtiments du patrimoine historique, qui jouaient le rôle d’un personnage important de chacune des histoires.

—Tel que je vous connais : calme, méticuleux, intéressant… je vous identifie avec l’un de vos personnages, Carmelo. Qu’est-ce que vous en pouvez dire ?

DSCN2404L’auteur se déclara témoin de Flaubert quand il déclama à haute voix au Pavillon des Engueulades… « Mais ce n´’est pas cette affaire de Flaubert que je voulais évoquer, mais il est apparu à mon esprit. Ce que je voulais souligner c’est quand il a manifesté : Madame Bovary, c’est moi ! Dans ce sens, je peux être Carmelo.

Cela a continué encore des minutes. Inmaculada a suscité l’intérêt de l’audience à s’approcher de l’ouvrage, a encouragé à le lire et à l’acheter.

La maîtresse de cérémonie est apparu sur la scène, s’est assise et avec émotion a encouragé le public, encore une fois aux attardés, à l’acheter et a annoncé la séance de dédicaces.

Con-Carlos-PozoL’auteur s’est installé dans son coin de solitude, même s’il était entouré de quatre-vingt-dix personnes en se livrant à nouveau avec le défi de la page en blanc.

Un vin de Porto, clin d’œil à Chiado Editorial, maison portugaise a été servi pour adoucir l’attente. L’auteur restait à sec. L’équipe de vendeuses continuait à faire son métier. Le public, attentif, polit a apporté son charme   à la soirée.

Manuel de Français

ABANDONO O EL MISTERIO IMPOSIBLE DE LA UBICUIDAD

            ABANDONO O EL MISTERIO IMPOSIBLE DE LA UBICUIDAD

 

XLIV--TERTULIA-Programa-caracol     Hay personas que viven en Godella,  de eso nadie se extrañe, como un servidor. De entre todas las clasificaciones posibles y simplistas; siempre una clasificación es simplista, podemos hacer dos grupos.

      Primero. Aquellos que están totalmente integrados en el pueblo, son reconocidos y  conocidos; se sabe su genealogía, sus usos y costumbres, vamos godellenses o en valenciano, godellencs pata negra.

      Segundo. Aquellos, que aun teniendo a orgullo morar en semejante lugar, no se impregnan del todo de la, aquí invento una palabra, “godellanía”. Pasan discretamente por la piel de la villa sin penetrar del todo, saludan a los conocidos y se paran a hablar acaso con los amigos de la infancia. No tienen mucha vida social en la población, pues van, como escribiera Miguel Hernández, de su corazón a sus asuntos. ¿Qué quieren?, este escribidor leyó alguna vez a  Hernández.

     Mas esto no significa que no se interese por lo que aquí acontece. ¡En absoluto! Hay actos y eventos…

 PORTADA-Libro-Microrelatos-III-2017-GODELLA   Por ejemplo, el Concurso de Microrrelatos de Godella en su tercera edición. Presentamos un relato micro muy bueno, este juicio es para infundirnos ánimo, pero no nos lo seleccionaron. Será que no lo recibieron; se perdería en el ciberespacio. Esta hipótesis también es para no caer en la desilusión.

También estaba programada una conferencia, el Maestro Senabre y la Educación Moderna, con participación de su nieta Alicia Corell Senabre, conocida y me atrevería a decir que amiga.

      Fuera del término municipal, pero en la misma comarca, La Canyada (Paterna), acogía el VIII Certámen Literario Canyada D’art. Aquí también presentamos un microrrelato y vaya, éste no se perdió en el ciberespacio y nos lo seleccionaron.

      Ampliando un poco más la información, la Conferencia tenía una fecha y una hora programada, pues es un acto único. En el caso de los certámenes Literarios,  tras consumarse el plazo de presentación y el de deliberación del jurado, concluía, cada uno de ellos, con la ceremonia de entrega de premios y lectura de los seleccionados para el librito, una antología, en el caso de Godella de 50 y en el caso de La Canyada, curiosa cifra, 84.

      Ahora viene el asunto del misterio imposible de la ubicuidad.. Los tres actos, los tres, eran el mismo día y a la misma hora.

      Quedaba pues la difícil y dolorosa, siempre una elección es dolorosa, cuestión de decidir. Ello planteaba alguna dificultad. Veamos:

      La conferencia, se adivinaba interesante; en el Concurso de Microrrelatos, aun no seleccionándonos, se repartía graciosamente el librito con la Antología. Además resulta agradable respirar el ambiente  literario local. La conferencia era un asunto más novedoso e iba ganando terreno. Pero claro, quedaba el tercer elemento en discordia; la Antología de la Canyada, promovida por una asociación cultural, aun teniendo que pagarla, nos había distinguido con la publicación de nuestro relato. Y en esto, la vanidad del creador es juez implacable y decide. Fuimos al acto de pago.

 XLIV--TERTULIA-Programa-CANYADA-D'ART      Con todo, resultó un acto bonito, casi entrañable, organizado con más voluntad que acierto… Leímos nuestro relato y nos pareció digno de admirar, que entre las poco más de cien personas, en esa sala congregadas, tan solo unas veinte concurríamos a leer nuestro relato; el resto era público incondicional que acudía al evento. Y compraba el librito. Muchos tuvieron la amabilidad de solicitarnos nuestra firma sobre su ejemplar; también los autores entre nosotros lo hicimos, unidos  en una hermandad de cofrades de las letras.

      Concurrimos escritores de muchos países del orbe, especialmente de los de habla española, así, aparte de los casi 500 de España, 89 de Argentina, cuarenta y tantos de Colombia, del resto de América, de Europa y hasta uno de Nueva Zelanda; en total, fueron cerca de mil los escritos presentados.

     Nos llamó, mucho, la atención, que aunque según las bases se podía escribir tanto en español como en valenciano, ninguno de los seleccionados lo fuera en la lengua regional.

     Cerramos esta crónica-disertación con la exposición de nuestro relato.

             Abandono

             Siempre que hay sol me gusta hacerle una foto a la catedral. La veo tan fría y el astro calienta tanto…

            Paso las fotos rápidamente, como en una secuencia. Entre los planos de luz, sin embargo, hay pliegues, abismos de sombras poblados. Y el misterio se me presenta. La luz niega a la sombra el derecho a hablar, pero cuando ésta se instala lo hace a perpetuidad. Las cornisas son por excelencia los surtidores de sombra. Bajo su amparo la golondrina viajera se detiene y teje su nido.

            Las fotos de la última estación ya no recogen las golondrinas del poema. ¿Sabrán de tu partida?

      El ganador del concurso, Joaquín González Málaga, aunque viniera de Sevilla, lo fue por el relato más breve de todos, Al Vuelo. Aparte del premio en metálico fue obsequiado con una escultura contundente, que quizás por ese aspecto contundente tuviera que dejar en tierra cuando él emprendiera el vuelo de regreso a Sevilla.

El Morocho del Abasto