LAS BELLAS Y EL TOUR DE FRANCIA. SEGUNDO SIN EL MAGO.

  Alberto-Contador-Besado--WEB          LAS BELLAS Y EL TOUR DE FRANCIA. SEGUNDO SIN EL MAGO.

El buenismo, lo políticamente correcto, perversión que requiere que previamente se inventen unas normas biempensantes; una supuesta modernidad, rancia desde su formulación… Todo ese cúmulo de despropósitos que se ha ido calando en la sociedad, a base de repetición, ha conseguido, aparte de cierta podredumbre moral revestida de ética, de igualdad, de promoción, de dignificar la figura de la mujer, dejar sin empleo a, no me atrevo a cuantificar el número, pero sí a muchas, muchísmimas mujeres por el delito imperdonable de ser bellas.ESCRIBIENDO

El caso más llamativo fue el de la Fórmula 1, deduzco que también los Salones del Automóvil, aunque esto último no puedo asegurarlo, pero sí sospecharlo y, más íntimamente ligado con el asunto que nos ocupa, la Vuelta a España.

Ya van dos ediciones, deduzco que este año, cuando llegue la fecha será la tercera, en que estas, o mejor dicho aquellas muchachas que subían al cajón acompañando a los vencedores y a los acreedores de los distintos maillots de premio, daban un casto beso, uno por mejilla, a los caballeros andantes que, tras muchas horas de batallar sobre sus monturas metálicas, recibían este simpático galardón.

Pero claro, las mentes preclaras y biempensantes elucubraron, sin contar con ellas, que esa muestra de elegancia era vejatoria para la mujer.

Ahora, la entrega de premios se resuelve de forma eficaz y aséptica, ora por una muchacha, ora por un muchacho, con una vestimenta, más o menos, deportiva. Se pierde en espectáculo y en glamour. La entrega de premios se queda en un mero trámite administrativo.

PIERNAS-WEB       Pero ha comenzado el Tour 2019. ¡Viva el Tour! Los caballeros andantes y rodantes llevan recorriendo una semana la geografía gala, aunque comenzaran en Bélgica, en su capital, en la Grande Place, que no es mal sitio para comenzar, donde se comprobó que Eddy Merckx, sigue siendo un dios, algo gordete y entrado en años, pero ¿qué puede esperarse de un dios, cincuenta años después de haber conquistado su primer Tour de los 5 que tiene en su haber?

Al final de la primera etapa que pude ver, observé con regocijo, ya casi no me acordaba, el protocolo del Podio dirigido y acompañado por las bellas. ¡La France no renuncia a su Grandeur, ni a su Glamour!

Pastora Imperio, mítica bailaora flamenca, según Rafael de León, autor de la coplilla homónima, ponía en voz de la tonadillera o cantaora que se atreviera, lo que sigue:

A las puertas de la Gloria,
llegó Pastora a llamar
y San Pedro emocionado
las abrió de par en par.

            ¿Y usted qué vende? ¿Qué Quiere?
¿Qué sabe hacer?
Pues verá: Sé llevar una mantilla
y una bata almidoná
y moviendo los pinreles,
nunca he perdido el compás.

Bien, y ¿qué saben hacer las bellas?, alguno se preguntará por comparación.

Saben llevar la alegría y las elegancias que les toca vestir, Y moviendo los tacones, nunca dan un traspiés. Para quien piense que estas son causas frívolas, añadiré: Son mujeres muy preparadas y aunque tengan un jefe o jefa de protocolo, son ellas las que lo manejan, ordenan y hacen posible que el Podio sea un acto elegante y bien organizado.

Tras la etapa, el espectáculo está asegurado, pero en la carrera, aun habiendo los mejores corredores del momento, se echa en falta al Mago. Sin Contador, la carrera es más aburrida.PODIUM-2-WEB

Manuel de  Français

EL ROMACE DE LA REINA MERCEDES (Segunda Parte)

EL ROMACE DE LA REINA MERCEDES (Segunda Parte)

Concha-Pique-web

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viene de: http://blog-entonoquedo.msal-delinea.com/romance-de-la-reina-mercedes-i-parte/

(Recordamos a los amables lectores que el texto que sigue, así como el de la primera parte, es una traducción del artículo original que escribiera, años antes, en francés. El estilo, puede sufrir alguna extravagancia para el idioma español, por un intento, quizás excesivamente celoso, de mantener, al máximo, la literalidad original)

El Romance.

RAFAEL-DE-LEON-WEBRafael de León compone el romance de la Reina Mercedes en el que destaca sobre todo la historia de amor de la joven pareja real en la que el primer fuego del amor, todavía estaba vivo. Añade y cuenta la conmoción que el evento ha producido sobre el pueblo español. La letra es una obra maestra de la canción popular de ese periodo. El lenguaje es poético, pero simple, las imágenes que sugiere son bien entendibles. Incluso, la sola palabra francesa, el apellido Montpensier, para adaptar su sonido a la pronunciación hispano-andaluza, se convierte en Mompansié. Sin embargo, Rafael de León se inspiró en una coplilla popular anónima.

RAMON-MENENDEZ-PIDAL-webHablar de esa coplilla merce algunas líneas. Ramón Menéndez Pidal (13/09/1869-14/11/1968), filólogo, historiador, folclorista, medievalista español, creador de la Escuela Filológica Española, en un ciclo de conferencias dadas en la Columbia University of New York en 1909, promovidas por la Hispanic Society of America, hace mención a dicha coplilla. Por fortuna, esta sociedad, decide editar en 1910 el contenido de estas conferencias. Dice Menéndez Pidal:

A menudo, una antigua coplilla sufre una modernización. La coplilla del siglo XVI:

-Dónde vas-tu, el  desdichado,                     -Ou vas-tu, le malheureux,

 donde vas triste de ti !                                  ou vas-tu  oh triste de toi !

-Voy en busca de mi esposa                        -Je vais à la recherche de mon épouse

 que ha tiempo que no la vi.                          qu’il y a longtemps que je ne l’ai pas vue.  

-Muerta es tu enamorada                              -Morte est ton amoureuse

 muerta es que yo la ví,                                 morte est-elle, que je l’ai vue.

Las andas en que la llevan                           Le brancard sur lequel on la mène

De luto las vi cubrir                                        garni  en deuil, l’ai je  vu.

Recuerden que Menéndez Pidal recoge esta coplilla en 1909. Continúa:

NIÑAS-CORRO-webTodavía es cantada en toda España, pero a su lado hay una versión propia de las niñas que la cantan mientras juegan, con ligeros cambios, adaptan la coplilla a la muerte de la reina Mercedes.

 

 

 

 

 

-¿Donde vas rey Alfonsito,                             -Ou est-ce que tu vas roi petit Alphonse

 donde vas triste de ti ?                                  ou vas-tu oh triste de toi ?

-Voy a la busca de Mercedes,                        -Je vais à la recherche de Mercedes,

  dias ha que no la vi.                                     Ça fait des jours que je ne l’ai pas vue.

-Merceditas ya se ha muerto,                       -Petite Mercedes est morte,

 muerta está, que yo la vi.                             morte est elle, que je l’ai vue.

 

El Romance de la Reina Mercedes (Quintero, León y Quiroga)

QUINTERO-LEON-QUIROGA-WEBTraduccón al francés por Manuel de Français (Que Rafael de León me perdone)

 

 

 

Una dalia cuidaba Sevilla                               Un dahlia soignait Séville

En el parque de los Mompansié,                   Dans le parc des Montpensier,

Ataviada de blanca mantilla                          Parée de blanche mantille

Parecía una rosa de té.                                  Ressemblait-elle une rose de thé.

De Madrid con chistera y patillas                  De Madrid coiffé haut-de-forme et favoris

Vino un real mozo muy soberan                   Est venu un royal garçon très souverain

Que a Mercedes besó en las mejillas            Qui à Mercedes embrassa sur ses joues

Pues los niños son primos hermanos            Car les enfants sont des cousins-germains

Un idilio de amor, empezó a sonreir             Un idylle d’amour commença à sourire

Mientras cantan en tono menor                   Tandis qu’on chante en ton mineur

Por la orillita del Guadalquivir.                      Par la berge du Guadalquivir.

 

Estribillo                                                         Refrain

 

María de las Mercedes,                                 María de las Mercedes

No te vayas de Sevilla,                                   Ne quitte pas Séville,

Que en nardo trocarse puede                       Que l’œillet de tes joues

El clavel de tus mejillas.                                Un nard devenir peut.

Que quieras o que no quieras                       Que tu veuilles ou ne veuilles pas

Y aunque tu no dices nada                            Bien que tu ne dis rien

Se nota por tus ojeras                                   L’on aperçoit par tes cernes

Que estás muy enamorada.                          Que tu es très amoureuse.

Rosita de Andalucia,                                      Petite rose d’Andalousie,

Amor te prendió en sus redes                       L’amour t’a pris dans ses filets

Y puede ser que algún día                             Et peut être qu’un jour

Amor te cueste la vida                                   Amour te coute la vie

María de las Mercedes.                                 María de las Mercedes.

 

Una tarde de la primavera                            Un soir de printemps

Merceditas cambió de color                          Merceditas changea la couleur

Y Alfonsito que estaba a su vera,                  Et Alfonsito qui était à son coté

Fue y le dijo : ¿Que tienes mi amor ?            Lui demanda : ¿Qu’est-ce que tu as mon amour ?

Y lo mismo que una lamparita                      Et comme une petite lampe

Se fue apagando la soberana                        S’éteignit la souveraine.

Y las rosas que había en su carita                 Et les roses de sa figure

Se le volvieron de porcelana                         Devinrent de la porcelaine.

Y Merceditas murió empezando a vivir        Et Merceditas mourut tout en commençant à vivre.

Y a la Plaza de Oriente, ay dolor !                 Et à la place de Oriente, aïe douleur !

Para llorarla fue todo Madrid.                       Pour la pleurer arriva tout Madrid.

 

Estribullo                                                               Refrain

 

Maria de las Mercedes,                                 Maria de las Mercedes,

Mi rosa más sevillana,                                   Ma rose la plus sévillane,

¿Porque te vas de mis redes                         Pourquoi t’en fuis tu de mes filets

De la noche a la mañana ?                             De la nuit au jour ?

De amores son mis heridas                           D’amour sont mes blessures

Y de amor mi desengaño                               et d’amour ma déception

Al verte dejar la vida                                      En te voyant laisser la vie

A los dieciocho años                                      À dix-huit ans.

Adiós princesita hermosa                              Adieu belle petite princesse

Que ya besarme no puedes.                          Que tu ne peux plus m’embrasser.

Adiós, carita de rosa,                                     Adieu petit visage de rose,

Adiós , mi querida esposa,                             Adieu, mon épouse aimée,

María de las Mercedes.                                 Maria de las Mercedes.

 

Estribillo (final)                                                  Refrain (final)

 

En hombros por los Madriles,                       À travers Madrid sur ses épaules,

Cuatro duques la llevaron                             Quatre ducs la portèrent

Y se contaron por miles                                 Et l’on comptait par des milliers

Los claveles que le echaron.                          Les œillets qu’on lui lança.

Te vas camino del cielo                                 T’en vas chemin des cieux

Sin un hijo que te herede                              Sans un fils qui t’hérite

España viste de duelo                                    Espagne se couvre de deuil

Y el rey no tiene consuelo,                             Et le roi n’a pas de consolation,

Ay ! Maria de las Mercedes !                         Aïe, María de las Mercedes !

 

El Morocho del Abasto

 

Alma Orillera

Alma Orillera.


La Rae, da para el término orillero, esta pobre entrada.

orillero, ra
De orilla1.
1. adj. Arg., Cuba, El Salv., Guat., Nic., Par., R. Dom., Ur. y Ven. arrabalero. U. t. c. s.
2. m. Cazador que caza junto a los límites exteriores de un coto.

20-BURJASSOT-GODELLA

El Orillero, según definición muy particular, sería aquél que no es de ningún sitio y de los dos a la vez. El que ve los defectos de las dos partes, pero también las virtudes. El que no se decanta y trata a los dos por igual. El que aspira a ser querido en ambas zonas. La zona orillera es el espacio común para la convivencia. No es el espacio físico aunque también; es el espacio emocional.
Mientras, hablen otros del gobierno, del mundo y sus monarquías… (Luis de Góngora)

El Morocho del Abasto.

VISITANDO A UNOS AMIGOS.

VISITANDO A UNOS AMIGOS.

LOS-CHICOS-DE-MUSOLES-WEB

Sábado 11 de mayo a las 20,00h, Llego con cinco minutos de retraso; no tengo perdón, viviendo tan cerca. José María Musoles ya estaba hablando. Nunca antes había asistido a un mitin político. Tampoco esto lo era en sentido estricto. Era la presentación de su candidatura a la alcaldía de Godella. Moderación, buenas palabras, nada de descalificaciones al adversario, y manifestación de voluntad de compromiso y de trabajo. Agradecimiento a los militantes y a los votantes.

A continuación, ha ido presentando a todos los que conforman su equipo: desde el número veinte hasta el dos. Muchas mujeres, no sé si hay paridad o no ¿acaso eso tiene alguna importancia? De todos extraía las cualidades, demostrando que los conocía y que era un equipo cercano.

Después ha intervenido, el diputado a Cortes Luis Santamaría que, a decir verdad, ha demostrado que no es de aquí; no puedo destacar otra cosa de él. Se lo podrían haber ahorrado, pero comprendo que para los partidos estos refuerzos dan cierto plus a sus actos.

Este escribidor, no ha ido por el acto político. Ha ido a ver a su vecino Pepo Musoles, a su amigo Vicente Estellés y a su conocido José Luis Martí Bosch. Con agradecimiento. Fueron los únicos políticos, aunque sin cargo, de Godella que asistieron a la presentación de mi libro, Cuentos Arquitectónicos el 1 de diciembre de 2017. También asistió Paquita Mocholi, ésta de otro partido, regidora de Biblioteca. Muchas gracias a todos. Les he devuelto la visita.

          Joan Perfavor

EL ENAMORADO DE NOTRE DAME. Fotonovela en 14 Actos.

EL ENAMORADO DE NOTRE DAME.
            Fotonovela en 14 Actos.

01-L'HOMME-ARRIVE-A-PARIS

El hombre llegó a Paris, de la lejana España, en metro, como se ha de llegar.

 

 

 

 

 

 

02-PIEGESA partir de ahí, su discurrir estuvo lleno de trampas en el camino..

 

 

 

Las salvo, más o menos y mientras vagabundeaba, desde la Rive Droite, la vió.

03-ND-DES-LA-RIVE-DROITE-web

Cruzó el Sena para verla por detrás. El ábside con sus arbotantes le fascinó y sedujo.

04-NOTRE-DAME-2011

05-ND-JOSEBA-09Su corazón quedó presto para el amor. Entre todas, eligió la dama y la siguió.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

06-SEPHA-CIRIOS-NOTRE-DAMEHasta el interior del templo. Mas viendo su recogimiento, salió.

 

 

 

 

 

07-PA-ND-1Afuera, el cielo enrojecía. La esperó.

 

 

 

 

 

 

 

Se hizo de noche.

08-PA-ND-5-2

 

 

 

 

 

 

09-PA-ND-LA-NUITMuy de noche. Y ella no salía

 

 

 

 

 

 

 

Mientras, París no se detenía. Nunca lo hace. Es su vocación.

10-NOTRE-DAME-2008

11-MOI-SUR-LA-SÈNESe asomó al Sena, cloaca común que todo lo fagocita. Tuvo la tentación, pero se quería demasiado para dar el paso.

 

 

 

 

 

 

 

 

12-NOTRE-DAME-JOUR-13Volvió al principio; no en vano es el kilómetro cero. La muchedumbre, cual masa oscura contrastaba con la iluminación exterior del templo.

 

 

 

 

 

 

 

12-NOTRE-DAME-TORRES-7-2Pero de pronto la luz brotó de su interior y la derramó sobre los congregados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El hombre abandonó la foule. Volvió a rodear el templo, buscando su ábside amado. Quedó solo; con sus pensamientos. Con la que no volvió. Con la inmanente, con la inmarcesible…

13-NOTRE-DAME-531-2

De pronto el cielo se incendió. El resto es historia reciente.

14-NOTRE-DAME-BRULE

Manuel de Français

 

ALBERTO CORTEZ. Cuando un amigo se va.

ALBERTO CORTEZ. Cuando un Amigo se va.

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Se nos fue Alberto Cortez en silencio, aunque él no fue un hombre de silencios. Como buen argentino fue gran decidor. “A lo mejor más que viejo, seré un anciano honorable, tranquilo y lo más probable, gran decidor de consejos” (canción la vejez). El silencio se lo dimos nosotros pues ya casi nadie le recordaba, aunque todavía seguía en activo, algo maltrecho, es cierto, pero aún tenía algunos apuntes en su agenda. Ese olvido a este escribidor, fatalmente especializado, últimamente, en obituarios le causa tristeza.

Cuando un amigo se va, entre sus muchas y muy bellas canciones, es el himno que procede como despedida. “Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo.” Otros cantores, quizás, llegarán, aunque los tiempos que corren no parecen reunir las condiciones, el sustrato necesario para forjarlos. Pero no sería en vano que hoy, en que el grito se interpreta, erróneamente, como cantar, alguno de estos vociferadores jovenzuelos, (la Rae no admite vociferos que me gusta más), por azar o por despiste escuchara alguno de sus discos y aprendiera que, aun poseyendo torrente de voz, hay una manera de cantar, de decir la canción.

Se cuenta que debutó, siendo muy joven, con cancioncillas frívolas como “El Sucu Sucu” y otras del folclore americano. En esa primera época “frívola” creó su primer gran éxito “las Palmeras”

Ello le abrió las puertas de otros auditorios, así en su primer concierto “unipersonal” en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, sorprendió a propios y extraños cantando temas de Atahualpa Yupanqui, Dávalos, incluso dos poemas de los 20 de Pablo Neruda y una Canción Desesperada, en concreto los números 15 y 20 que él mismo musicó. En ese mismo recital, estrena su emotiva canción, “En un rincón del alma”. Este escribidor, mantiene su teoría de que los grandes cantores y compositores, de longeva carrera musical, aunque sigan componiendo, sus mayores “hits”, los compusieron siendo razonablemente jóvenes.

Nació así el cantor, no diremos comprometido, pues cantautor, se alejaba un tanto de aquella marca de identidad, propia de una época. Su canción, en general, no era protesta, más bien un canto a la vida. Se celebraba la suerte de vivir, “Qué suerte he tenido de nacer”. Lo cotidiano lo natural, nacer, crecer, enamorarse, eran tratados con sensibilidad poética. Pocas veces su canción iba contra, excepcionalmente, aunque sin saña, “Para ser un pequeño burgués” en la que no falto de ironía, reconocía que tales consejos los podía dar “por propia experiencia”. Su canción era a favor “pro”, evocativa “Mi árbol y yo”, melancólica, sin amargura “Distancia”, “Como el ave solitaria”. Y testimonial. En una sola canción, “El Abuelo”, entendemos porque a los españoles todavía nos llaman gallegos en Argentina. Mas esa hermosísima canción es, por añadidura, la exposición del viaje de ida y vuelta. Va el abuelo y se queda anclao, no en Paris, como en el tango de Cadícamo, sino en la Argentina y a esa nueva tierra entrega su vida. Vuelve el nieto, él, poco importa si es autobiográfica o no, quien promete al abuelo volver a la aldea gallega de la que el viejo salió hace tantos años. Y le habla al Viento del Norte, como antaño lo hiciera el abuelo.

Canta a la amistad “A mis amigos” a los que te dan la vida y con los que compartes lazos de sangre, “Eric Peter y Jan”. Y al amor, ese amor gigante, cuando el enamorado se torna devoto de su amada, sin obsesión, o con ella, “Te llegará una rosa cada día, que medie entre los dos una distancia. Y será tu silente compañía, cuando a solas te duela la nostalgia”.

La lista no acaba ahí, lo anterior es tan solo un esbozo. Mi relato tiene vocación de crear curiosidad en el lector que no lo ha conocido y aportar memoria a quien la ha perdido. Los derechos que tales prospecciones, acaso compra de algún disco, ya no los disfrutará; alguien los percibirá, pero la industria es así.

Se cuenta, que conoció a la Piaf, quién le hizo ojitos, como se los hacía a los mocetones de aspecto latino y se cuenta también, lo escribió él, que de ella adoptó la sobriedad en el vestuario sobre la escena: el traje oscuro, neutro, sin realce de blanco en el cuello ni en la manga, quizás para que el protagonismo, esto lo añade un servidor, no fuera el artista, sino la canción.

Cuando conoció a Brel, Jacques Brel, sobre el escenario, insolencia de juventud, se burlaba de él, por su forma estrambótica de gesticular y de sudar. Renée Govaerts, a la sazón joven amiga de Cortez se enfadaba muchísimo. La mujer belga, su compañera de toda la vida, le hizo reflexionar. Luego, por exigencias del guion, aprendió francés y comenzó a entender todas las cosas que Brel cantaba, la belleza de sus letras y sintió un profundo arrepentimiento.

Este relato llega a Facundo Cabral. Si Cortez, hoy en día está olvidado en España, Cabral es como si nunca hubiera existido. Un sujeto absolutamente silvestre, “No soy de aquí, ni soy de allá”. Este es el título y la letra continua:

Me gusta el vino tanto como las flores

y los amantes pero no los señores,

me encanta ser amigo de los ladrones

y las canciones en francés.

 

No soy de aquí, ni soy de allá

no tengo edad, ni porvenir,

y ser feliz es mi color de identidad.

 

Facundo Cabral murió tiroteado “por error” hace unos pocos años, 2011 en Guatemala. Alberto Cortez murió de tanto usar la vida este jueves, 4 de abril de 2018.

Acérquense a Alberto Cortez. Y este les llevará a Facundo Cabral. Descubran que lo Cortez no quita lo Cabral. Vale la pena.

 

El Morocho del Abasto

Le Troubadour

             Le Troubadour
(Récit de la Marquise)

    LE-TROUBADOUR-web        Quand une femme a autant vécu, malgré mon âge ; toujours jeune, chaque jour plus jeune. Quand une femme a parcouru une petite partie du monde ; a connu des hommes, a connu même un mari ; voici une affaire qui nous rend égales les plébéiennes et les aristocrates. Quand une femme a appris à vivre sans rendre hommage à sa sensualité, pas par mépris, mais par oublie… Tant a manqué la cruche d’aller à l’eau, qu’elle s’oublie de l’eau et de l’humidité qu’elle fournit.  Elle se concentre, je continue à parler de la cruche, dans sa sécheresse et dans son vide qu’elle remplit d’autres choses.

            Ah, mes amies, pourtant retrouvé l’humidité, il n’y a rien comparable à la lubrification naturelle, comme dit mon amant : l’humidité, c’est le thermomètre de la passion.

            Je l’ai rencontré par un pur hasard, mais comme je n’y crois pas, je parle du hasard, je l’ai rencontré parce que cela devait arriver. Au début, vous savez, élevée dans mes quartiers de noblesse, un simple routier, n’était pas une bouchée pour mon palais fin.

            Mais parfois, ces choses, on ne sait pas comment, arrivent ; je l’ai reçu chez moi, son feutre à la main, car il y a des plébéiens gentils lesquels se découvrent chez une dame.

            Il a commencé à me parler d’un ton tout bas ; je ne sais pas si  j’ai dit déjà qu’il est un troubadour. D’un genre particulier ; il ne chante pas, il récite. Durant un entretien, selon les normes les plus exquises de la politesse, il a égrainé une petite partie de son répertoire.  À l’heure de prendre congé, après une simple expérience, j’ai su que ma bouche l’appartenait.

            Et la cruche, selon sa vocation ancienne, est allé à l’eau, une fois, deux fois… maintes fois. Comment vous dire ? Quand il me jette dans ses bras, merci Édith pour les paroles, et dans mon lit, je deviens un petit monde qu’il a le droit de parcourir de ses mains toujours exploratrices ; toutes mes régions l’intéressent.  Et sa bouche, qui n’assouvit jamais sa faim, explore les sources du bonheur et du plaisir. À cet instant, je deviens sucrerie, tel je me sens en voyant, sans regarder, son avidité. Je m’abandonne à cette avalanche de sensations d’une intensité qui me fait frémir, comme un tremblement tout en haut sur l’échelle de Richter.

            Mais la docilité et la quiétude ne demeure pas très longtemps chez moi, car j’aime l’activité. Je deviens agent. Ma bouche, à son tour, au-delà de la sienne, dont elle garde encore le dernier baiser, cherche poussée d’une avidité soudaine, le symbole de sa masculinité. Ah, si vous saviez quelle adresse. Ma main, selon son caprice, le mène, soit dans ma bouche, soit sur mes bajoues.

            Et c’est comme ça, que je deviens dominatrice. Tout son être est dans mes mains et entre mes dents. Mais je n’y pense pas. La convoitise ne me permet pas d’avoir des pensées claires. C’est une ivresse !

            Et le décubitus dorsal, quelle folie. C’est mon positionnement préféré. Mes yeux, maintenant grand ouverts. Lui, il a beau être plébéien, il a ses caprices aussi. Dans mes yeux, ouverts, comme on l’a dit, il veut voir reflété le toit de ma chambre. Quelle idée ! Voir reflétés dans mes yeux les fresques de ma chapelle d’amour. Il s’approche tellement d’eux, son obstination d’y pénétrer est si ferme, qu’à la fin il y pénètre, il me pénètre et cette fin, n’est qu’un début nouveau.

            Il s’étend sur moi, comme la nappe s’étend sur la table pour la dresser. Sous ce couvercle de chair ardente, ma volonté rompe, l’abandon est total, le plaisir, qu’en savez-vous du plaisir ? Je me fonds, je me sens de la même matière que lui ; c’est une approximation à la Trinité : deux corps, une seule substance.

            Après l’amour, comme dit le poète, chacun va de son cœur à ses affaires. Lui, il a sa vie, moi, j’ai la mienne. Pourvu que nos chemins se croisent bientôt

            La Marquise de X.

       Tel a été le récit que Mme. la Marrquise  m’a remis, incluant la conformité pour  sa publication. 

Manuel de Français

Cliquez MATHILDE ET LA MARQUISE pour l’avant-dernière histoire galante de la Marquise

Mathilde et la Marquise

Mathilde et la Marquise.
(Récit du Troubadour)

 MATHILDE-web     La Marquise m’a reçu à nouveau. Dès le jour précédent, je préparais l’instrument. Qu’en pensez-vous ? Quel est l’instrument d’un troubadour ? Notamment la voix. Mais, vous savez, parfois, la chanson s’interprète du corps entier.

      La Marquise, capricieuse comme elle est, change de meublé pour ses entretiens avec moi, cette évocation me fait rougir, mais reste fidèle à l’agence de location. En fait, elle a déjà une solide réputation comme cliente distinguée.

      J’avais oublié les paroles de ma dernière chanson, écrites à la hâte dans le repos entre deux rapports, dont le détail, un chevalier n’a pas le droit de diffuser. Non plus un plébéien. Je suis revenu sur les lieux. Et c’est là que j’ai découvert Mathilde.    Je n’y suis pas entré. La porte était béante. Je n’ai pas pu m’empêcher de regarder.

      Mathilde est fille de chambre. Elle ne peut consacrer que trente minutes à chaque meublé. Mais parfois, cela arrive, le temps s’arrête. Par sa démarche, sa façon d’agir, sa curieuse chorégraphie, j’ai appris qu’elle était dévouée à la marquise. Elle reconnaissait les traces de sa présence récente. La Marquise, on l’a dit déjà est capricieuse ; elle signe ses séjours galants laissant un témoin ; toujours une bouteille de champagne vide, étiquette à fleurs.

     Mathilde l’a prise. Elle a versé les gouttes rémanentes dans un verre fin. Peu importe s’il se salit ; elle fera la vaisselle. Le verre à la main, elle entre dans la chambre à coucher.

     Là, le souvenir des corps demeure encore sculpté dans le creux du lit. Les draps encore tièdes. Elle passe sa main libre dessinant la silhouette qu’elle devine des corps qui se sont aimés pendant des heures. D’abord celui plus proche que je sais le mien ; je me sens frémir ; après l’autre que je sais de ma maîtresse. A-t-elle aussi deviné quel était lequel ? Oui, j’y crois. Elle flaire ; ses narines se dilatent.

      Après, se tournant, sa figure et son corps vêtu de sa blouse de travail se reflètent dans le miroir. Elle a encore le verre à la main. Avec celle qui est libre, elle commence à déboutonner son costume. Lentement ; un par un, les boutons se libèrent. La blouse s’ouvre. Apparaît une chair blanche, une culotte et un soutien-gorge roses à dentelles C’est une lingerie de marquise dans une tenue d’ouvrière. Elle se regarde dans le miroir, le lit défait derrière elle, le verre encore à la main et commence à se caresser doucement. Lorsque ses doigts glissent et atteignent une zone sensible, elle frémit à peine perceptible, comme le ronronnement d’une chatte.

     Mon dévouement à la Marquise, car je suis aussi un homme dévoué, m’empêche de continuer mon observation. Calmement, je reprends mon papier, griffonne un billet et livre un autre de banque : 50 euros. Pour Mathilde, dit mon billet. Pourvu qu’elle continue sa collection de lingerie.

      Le Troubadour

     Tel a été le récit que mon ami le Troubadour m’a remis, incluant la conformité pour sa publication.

     Manuel de Français

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LE DÉSHABILLÉ DE LA MARQUISE

Le Déshabillé de la Marquise.

 LA-MARQUISE-1           La marquise a reçu son troubadour. Pas chez elle, évidement, mais dans un meublé loué à l’occasion. Un meublé coquet et discret dans la vieille cité. Lui, il n’est pas de bonne famille, qu’en pensez-vous d’un troubadour, un plébéien. Mais ces dames là, vous connaissez, ont parfois ces caprices. C’est la fine d’amour, l’amour courtois, bref ; l’amour fou.

     Ils ont eu une dinette, en tête à tête, saupoudrée de conversation. Le Champagne a coulé dans des coupes en verre fin; les flûtes sont pour les snobs ; les petites bulles légères, aériennes, ascendantes, éphémères, picotaient le fruit du désir; de la convoitise.

     La table desservie, car notre marquise a horreur du désordre, sans ouvrir nulle porte, comme une nouvelle scène du même décor, un grand lit sans baldaquin les a accueillis. Ce qu’on appelle un lit bas, mais vous savez, pour un troubadour… Il avait beau être plébéien, il était un homme raffiné. Il délectait toutes ces charmes ; le sous-vêtement, la lingerie. Dévêtir dans le but de trouver la chair frissante, bien entendu, mais aussi la caresse textile des pièces chaudes qui commencent à s’humecter. L’humidité est le thermomètre de la passion, c’est son avis et sa joie. Notre jongleur-compositeur est généreux dans le sens que son éveil sexuel ne se produise qu’en éprouvant l’excitation de sa partenaire.

     Le plat, par conséquent est servi. L’odorat, le gout, le toucher, l’ouïe, la vue, les cinq vrais éléments. se mettent à servir l’amour. Pendant des heures, à maintes reprises lui, elle, jouent le meilleur de son répertoire ; de leur répertoire.

     La cantate, ainsi composée, ainsi vécue, ainsi travaillée, devient immense. Toutes les voix intérieures composent la grande chorale de la passion qui renvoi le bonheur, la jouissance, la fatigue heureuse…

     Le troubadour, se repose avec indolence dans un petit fauteuil tapissé en vert. La marquise revient sur scène, sa toilette à demi faite. Sa lingerie a donné le relai à son amant, et c’est elle, à nouveau, comme au début, qui caresse sa peau. Sans y accorder importance, elle remet son sous-vêtement qui glisse élégamment sur son corps récent aimé. Et c’est cette image fugace, fruit d’un instant, à la désinvolte, celle qu’il gardera au-delà des autres. Le déshabillé de la marquise.

      Manuel de Français

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MIL NOVECIENTOS VEINTIDOS.

MIL NOVECIENTOS VEINTIDOS.

LAS-PIEDRAS-SARRION-1922

            El abuelo, socarrón, desde su altura, mira con sorna la escena que a su alrededor se forma. No le importa. ¿Qué más da? Ha venido el señorito armado de uno de esos aparatos que capturan imágenes. Han salido todos de la casa. No ha habido tiempo para la ropa de los domingos. Quizás es domingo y la ropa es la misma; no hay otra. Sí, debe de ser domingo, sino, ¿cómo iban a estar todos ociosos bajo el sol del mediodía?

            Se cuenta que Andrés, el abuelo, sale de la masía al primer toque, media hora antes y con sus piernas largas, llega puntual a la misa. Los demás salieron otra media hora antes. Él los alcanza. Por eso no le impone el fotógrafo, quizás de su misma altura… O es que el sol, que cae vertical, ¿le fuerza a esa mueca que parece insolencia?

            Su mujer, bajica, a su diestra, le ha dado dos hijos, que aun buenos mozos, no tienen su porte.

            Joaquín deja caer sus largos brazos. Su mano izquierda yace hueca, ofrecida y Teresa, tímidamente, cuanto apenas se atreve a tomar.

            ¿Qué pensará ella del diabólico aparato que esgrime el fotógrafo? Se ha marcado bien la raya en el pelo y cruzado la toquilla sobre su pecho. Pero antes, ha tensado bien la faja de su hombre, quien girando sobre sí mismo, cual peonza, se ha enrollado en ella. Después, le ha peinado el flequillo bien mojadico sobre la frente. En un tira y afloja de la faja, hicieron lo necesario y les nació Consuelo que, cogida al brazo, espabilada mira la vergüenzica de su madre.

            Benito tiene sus dos manos ocupadas, lo que resulta una ventaja para el posado fotográfico. Con la rosquilla en su mano diestra intenta entretener a Ignacio, quien en su izquierda se ha quedado dormido.

            Andrés, sin pestañear, percibe la timidez de la rama de su derecha y el porte orgulloso de la de su izquierda. Al final de ésta, Aurora, su nuera, desafía con su mirada la cámara. La misma raya que su cuñada, con el pelo más aplastado, la toca dispuesta con más donaire y el mismo sayón. La pequeñica, Elena, con su largo ropón, oculta sus pies descalzos, mientras que su prima, Consuelo, que ya debe trotar y patinar, luce zapatitos, que quizás ella herede.

            Ha habido una gran guerra en Europa, de la que ellos, seguramente nada saben, pero el fotógrafo sí. Quizás, ello le ha permitido, conseguir la cámara fotográfica, alemana tal vez, a buen precio. Pero esto es mera fantasía, especulación sin fundamento de este escribidor de historias.

            Habrá llegado hecho un pincel con su traje, probablemente blanco y su sombrero canotier al más puro estilo Maurice Chevalier. Ellos no saben quién es Maurice Chevalier, tampoco el fotógrafo; todavía no. Luego sí, quizás viaje a Paris.

            Ninguno de ellos sabía que, tras la Gran Guerra, vendría otra, para gran vergüenza, la nuestra. El fotógrafo murió en un bando, no quiero saber cuál; todos los bandos son perversos, anulan la libertad del individuo. El niño de la foto, despertó del abrazo de su padre, creció, fue al frente… Pero no despertó de una bala que le alcanzó. Probablemente no era de ningún bando, tan sólo del que le tocó en mala suerte.

Fotografía:                               de Alberto Benso García..
Colección particular:                 Alberto Arnau Benso (nieto del anterior)
Compartida en Internet por:      Christiane Doménech Lahoz.

Manuel Salvador Redón.