APERTAS

APERTAS

 APERTAS-ETIQUETA           Un vino un tanto inconveniente, dirán algunos o muchos, cuando sepan su significado y si seguimos sumergiéndonos en este nuevo mccarthismo que es tendencia, quizás, se tendría la tentación de prohibir, de censurar. Es un vino, sin embargo, muy agradable, fino, elegante aromático sobrio y elegante a la vez. Razonablemente económico, quizás no para todos los días para un autónomo maleado por los gestores de la plaga, pero sí un pequeño capricho para casi todos los bolsillos. Con 100 euros, se pueden adquirir aproximadamente unas 20 botellas. Para los que no sean dados a tales excesos, con cinco euros tienen una y puede que sobre algún céntimo.

APERTAS-CONTRAETIQUETAMas este escrito no va de vinos o quizás sí, porque va de todo lo que es placentero, saludable y bueno y se quiere prohibir. Si observan la etiqueta del mismo y prestan atención a esos dibujillos repetidos en gran copia por la misma, llegarán a la conclusión de su significado. Si todavía no es así, miren la contraetiqueta y obtendrán su significado en varios idiomas. En castellano, como toda gran palabra, tiene sustantivo, verbo y adjetivo, es decir: abrazo, abrazar y abrazador.

Mucho se ha debido de conjugar durante estos casi dos años de prohibición a juzgar por los muchos nacimientos, ustedes no lo saben, pues los noticieros sólo hablan de lo otro, por ello este escribidor se lo cuenta.

Se ha creado alegría, salud, euforia, entusiasmo; forjado sueños; proyección de trascendencia, en definitiva, vida. Vida constatable, palpable certera, verdadera con el ejercicio de las prácticas que nos repiten con obstinación que causan muerte.

Pasen por el tamiz de la duda razonada, de la crítica de la razón o del corazón, si prefieren, todo lo que les cuenten, incluso, no me importa, lo que este escribidor les relata.

El que dude ante los beneficios del abrazo que lo consulte, si quiere, con el señor Simón, pues doctores tiene la iglesia, incluso la laica.

El Morocho del Abasto

EL DISCURSO DE FELIPE VI (NAVIDAD 2021)

            EL DISCURSO DE FELIPE VI

   Felipe_detalle-original         48 horas después de la retransmisión urbi et orbi de su discurso, a través de la página de RTVE, hemos visto un rey más suelto y distendido que en ediciones pasadas, natural o casi, convencido, en apariencia de lo que decía.

Entre mucho relleno, destacamos el mensaje dirigido a las instituciones, incluida la monarquía: respetar y cumplir las leyes y ser ejemplo de integridad pública y moral.

Y ahora les transcribo la joya del discurso: debemos estar en el lugar que constitucionalmente nos corresponde.

            Después, varias referencias a la Constitución, recordando que, merece respeto, reconocimiento y lealtad.

Efectivamente, el rey ha sido sensible a la deriva que está sufriendo el estado de derecho, la libertad y la dignidad de las personas y recuerda el poco aprecio que las instituciones están mostrando a tales valores, así como el ninguneo y desprecio que se está mostrando a la Constitución.

Ésta, en su Título Preliminar y capítulo primero, dice que España se constituye en un Estado social y de Derecho que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

La libertad, es el primero de los valores que propugna la Constitución. Desde hace casi dos años, en España se plantea la disyuntiva falaz entre libertad y salud.

La libertad, señores, no se opone a la salud, antes al contrario, es el vehículo que lleva a ella, que lleva a todo lo que realmente vale la pena. En el nombre de la salud, a la población, se le ha negado el derecho a ella. El derecho a la salud consiste, en que cuando el individuo se siente enfermo y busca la asistencia a la que tiene derecho, se le preste con prontitud. El ejercicio sanitario no puede circunscribirse casi en exclusiva a hacer pruebas diagnósticas de un problema que no ha solicitado el paciente y a etiquetarlo de enfermo cuando él no se siente enfermo.

Pero antes de la Constitución de 1978, Cervantes ya lo formuló, cuando don Quijote se lo expuso a su escudero:

—La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

Si hemos olvidado el principio de la Constitución que, con tanto esfuerzo, tiempo y fatigas nos dimos los Españoles, ¿adónde vamos como pueblo y como individuos? ¿Queremos ser rebaño, manada? ¿Lo somos ya?

El Morocho del Abasto

Ilustración de Carlos Rodríguez Casado para El Mundo.

               

 

POBRES CAMAREROS

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No perdamos el norte. Por favor.
Cuando entramos en un bar, un restaurante lo hacemos para
tomar un café con un amigo, una comida con los compañeros
o sólo, una cena con una amiga reciente o de toda la vida.

No es un vuelo transoceánico, no es una peregrinación a la Meca
ni una escapada a Petra en busca del rastro de los nabateos, no.
Sin embargo, nos piden un pasaporte y, sin cuestionarnos nada,
lo mostramos. A un camarero que, a su pesar hace de agente re-
presor para que no le reprendan a él.

¿Hemos perdido totalmente la capacidad de discernimiento,
se nos ha ido el último gramo de dignidad o nos da todo igual?

Mansos, mansos, muy mansos. Somos muy mansos. Hemos sido
muy buenos, pero no hemos obtenido ninguna recompensa. Al contrario,
nos dicen, constantemente, que lo hemos hecho mal.

Somos, ahora, mansos en ebullición. La presión va aumentando y podríamos,
en cualquier momento, estallar. Aviso para navegantes.

El Morocho del abasto.